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Editorial

Mesa de Reactivación Laboral, llegó la hora de la acción

Por: Equipo DF

Publicado: Lunes 11 de mayo de 2026 a las 04:00 hrs.

La nueva Mesa de Reactivación Laboral anunciada por el ministro del Trabajo, Tomás Rau, vuelve a instalar una preocupación que hace años atraviesa al país como es el deterioro persistente del mercado laboral. La diferencia esta vez es que el propio Ejecutivo ha optado por definir la situación como una “emergencia”, un concepto resistido por el gobierno anterior, pero que sin embargo refleja la magnitud del problema.

Las cifras son elocuentes. Chile acumula más de 39 meses con una tasa de desempleo superior al 8%, hoy situada en 8,9%, mientras el número de personas desocupadas bordea las 925 mil. A ello se suman 2,5 millones de trabajadores informales, una realidad que revela no solo precariedad del trabajo, sino también un profundo debilitamiento de la seguridad social y de la capacidad del país para generar empleos formales y de calidad.

El plazo de un mes fijado para esta nueva mesa refleja conciencia de que la situación no admite más dilaciones.

El foco anunciado por la nueva instancia —empleo femenino, capacitación, reconversión y formalización— parece razonable. También lo es la decisión de convocar a especialistas de reconocido prestigio técnico, encabezados por David Bravo. Sin embargo, el desafío principal no radica en identificar nuevamente los problemas, sino en evitar que esta mesa termine engrosando la larga lista de consejos, comisiones y mesas técnicas que, durante casi dos décadas, han diagnosticado las mismas falencias sin traducirse en transformaciones estructurales suficientes.

Desde el Consejo Asesor Trabajo y Equidad de 2007, pasando por las mesas de modernización laboral, las comisiones sobre salario mínimo, las instancias creadas tras la pandemia y las recientes discusiones sobre productividad y futuro del trabajo, Chile ha acumulado una abundante producción de informes, recomendaciones y propuestas. Muchas de ellas coincidían en aspectos esenciales: mejorar la empleabilidad, aumentar la participación femenina, fortalecer la capacitación, reducir la informalidad y adaptar el mercado laboral a los cambios tecnológicos y demográficos.

El problema, por tanto, no parece ser la falta de diagnósticos ni de evidencia técnica. Tampoco la ausencia de especialistas. Lo que ha faltado es capacidad política y sentido de urgencia para transformar esas conclusiones en políticas sostenidas y efectivas.

El plazo de un mes fijado para esta nueva mesa refleja conciencia de que la situación no admite más dilaciones. Pero también expone un riesgo evidente, que la premura termine produciendo otro informe bien intencionado que luego enfrente las dificultades habituales de implementación, entre ellas restricciones fiscales, desacuerdos políticos o pérdida de prioridad en la agenda pública.

La emergencia laboral chilena ya no admite respuestas exclusivamente declarativas. El deterioro del empleo formal, la persistente debilidad de la participación femenina y el aumento de la informalidad están afectando directamente el crecimiento potencial del país y la sostenibilidad del sistema de protección social.

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