En octubre de 2025, el holding industrial de Biobío Setop entró en un proceso de reestructuración extrajudicial que actualmente está siendo liderado por el consorcio suizo IMCI Group International y la firma española especializada en financiación alternativa, Rubicon.
De alcanzar un acuerdo, la empresa local recibiría, entre octubre y noviembre, una inyección de recursos equivalente a US$ 140 millones que le permitiría saldar sus acreencias, que bordean los US$ 100 millones.
Por su parte, el grupo extranjero asumiría el control administrativo mayoritario de la firma especializada en aceites y grasas para alimentación animal (salmonicultura y mascotas). “Es una reestructuración integral, por una parte financiera, y por otra parte de gobernanza”, explicó a DF Regiones, el representante de IMCI en Chile, Rogers Henríquez.
El plan de los europeos consiste en proveer liquidez operativa para reactivar la planta al máximo de su rendimiento, mediante un financiamiento mezzanine, que combina deuda subordinada con capital accionario, gestionado a través de una Sociedad de Propósito Especial, detalló el ejecutivo.
Actualmente, Rubicon se encuentra modelando el Flujo de Caja Disponible para el Servicio de Deuda y el Índice de Cobertura del Servicio de Deuda de Setop para definir la capacidad real de pago de la compañía. “Hicimos una evaluación asumiendo el costo total de la deuda y la otra haciendo una inversión que permita que la planta funcione al 100% y que producto del resultado del ejercicio, se pueda articular un plan de pago para proveedores y acreedores en general”, comentó.
Por su parte, el fundador y director ejecutivo de Setop, Luis Sepúlveda, destacó que “toda la revisión que tiene que ver con la debida diligencia ya se hizo, lo que significa que la información que entregamos es verdadera”.
Desvinculaciones
Pero mientras el proceso de análisis sigue su curso, las presiones de liquidez han continuado acumulándose, lo que obligó a la administración a recortar la dotación de trabajadores. “Estamos hablando de 61 desvinculaciones en el último tiempo y se produjeron fundamentalmente en las áreas productivas, dado que estamos con menos de un 10% de la actividad”, transparentó Sepúlveda.
Las indemnizaciones y cotizaciones adeudadas a estos extrabajadores, junto con montos menores ya judicializados, constituyen precisamente las urgencias financieras de corto plazo que Rubicon planea liquidar rápidamente.
Henríquez delineó que los plazos para regularizar estos pasivo serán conversados con los trabajadores desvinculados, una vez que exista “claridad de cómo se van a pagar esas deudas y también darles tranquilidad”. En esa línea, descartó nuevos despidos, argumentando que cualquier reactivación requerirá mantener equipos de trabajo para retomar las operaciones.
Propuesta de pago
Según explicaron los ejecutivos, el resultado y decisión sobre la inyección de capitales, dependerá en gran medida de la aceptación del plan de pago que se entregue a los acreedores. Sepúlveda, comentó que “los principales son bancos y proveedores”. Sin embargo, el desafío es que se trata de “una empresa que tiene gran cantidad de acreedores”, agregó Henríquez.
Para convencerlos, el salvataje apelará a la codependencia del mercado agrícola con el holding, proponiendo un sistema de pagos fraccionados mensuales apalancado en la reactivación productiva. “Tenemos que saber si es que sus acreedores, bancos y otros, están de acuerdo en recibir una estructura de pago”, indicó el representante del grupo extranjero, aclarando que el esquema con los proveedores ofrece mutuo beneficio “comprando su stock completo y pagando una deuda, es un buen negocio”.
Banca más restrictiva
La caída de la actividad y el aumento de los costos operacionales en los últimos años acumuló una pesada carga financiera para la compañía penquista. Ante este escenario, su fundador recuerda que buscó alternativas en la banca chilena para ordenar y pagar a sus acreedores.
Sin embargo, apunta a que en Chile no existen herramientas, ni disposición bancaria para inyectar sobre US$ 40 millones o US$ 50 millones en empresas grandes que se encuentren en problemas. “La banca está mucho más restrictiva, es mucho más conservadora”.
Fue en esa búsqueda que aparecen los capitales externos como una alternativa viable para dar continuidad operativa a la firma regional. “Hay gente, hay proveedores que confían en nosotros y que están ayudándonos para que esto sí funcione”, valoró Sepúlveda.