Han pasado poco más de 50 días desde que, a mediados de julio, la intensificación de los temporales comenzara a golpear a los productores de Coquimbo. Pero lentamente las destilerías de Monte Patria han empezado a encender sus alambiques y recibir visitantes después de las lluvias que dañaron caminos, parronales e infraestructura agrícola del Valle del Limarí.
Aunque algunas todavía no recuperan su capacidad de operación, los productores del Circuito de Pisqueras Ancestrales esperan que las visitas de Fiestas Patrias ayuden a levantar la actividad y a las familias que viven de ella.
El circuito reúne a cuatro productores que abren sus puertas para mostrar cómo se elabora el pisco, compartir su historia y ofrecer degustaciones. Este septiembre, la invitación también busca recuperar el movimiento que el temporal interrumpió, cuando los cortes de suministro y el aislamiento obligaron a detener parte de las faenas.
En los campos, las lluvias dejaron parrones anegados, estructuras caídas, lodo y sistemas de riego interrumpidos. Según un balance preliminar, entre 20% y 25% de los parrones de uva pisquera de la zona sufrieron daños.
Retorno de la producción y los recorridos
Una de las empresas que reanudó su actividad es Pisquera Tulahuén, creadora de las marcas Waqar y Black Heron. Sus alambiques de cobre volvieron a funcionar después de permanecer inactivos por los cortes de suministro y el aislamiento generado por las precipitaciones. La bodega, con cinco generaciones dedicadas a la producción de pisco, también retomó sus recorridos para visitantes.
La propuesta combina la elaboración del destilado con visitas a una actividad ligada a las familias agrícolas del valle.
Jaime Camposano, socio y maestro destilador de Pisquera Tulahuén, llamó a incorporar estos destinos en los viajes de septiembre. “El impacto en los caminos fue duro y las heladas posteriores también, pero el trabajo de despeje nos permite confirmar que la precordillera ya está accesible. Queremos invitar a los amantes de la coctelería y la gastronomía a visitarnos, consumir pisco chileno y apoyar a las familias agrícolas que están detrás de cada botella”, señala.
En Pisquera Chañaral de Carén, su propietario, Julio Taborga también reporta avances en la conectividad. Según indica, los accesos ya se encuentran despejados y la empresa está retomando la atención a público con tours y degustaciones.
La recuperación de las destilerías ha sido progresiva y, en varios casos, todavía no alcanza el 100% de su capacidad operativa.
Fin de la sequía
Además de los recorridos por las pisqueras, los productores buscan aprovechar el interés por el paisaje del Limarí después de las precipitaciones. Tras más de una década de sequía, los cerros y valles interiores de Monte Patria exhiben una mayor presencia de vegetación y agua, con atractivos para actividades como trekking, fotografía y astroturismo.
El circuito busca sumar sus instalaciones a los itinerarios de quienes llegan a recorrer la precordillera. “El contraste natural es asombroso. Los cerros y valles interiores que estaban secos lucen hoy un verde intenso, lo que ha despertado interés por conocer la zona. Queremos que quienes lleguen al Limarí puedan descubrir también su patrimonio pisquero”, agrega Camposano.