Hace dos semanas, Sebastián Edwards tuvo que cumplir con un rol público que sólo los ciudadanos norteamericanos tienen: ser jurado en un juicio. “Uno sale sorteado y, cuando lo eligen, debe servir durante un juicio completo”, explica.
Lo habían preseleccionado veces anteriores -por juicio convocan a 60 ciudadanos, luego se interroga a 25 de ellos al azar y después tanto el juez como los abogados de las dos partes puedes descartar a aquellos que tienen un sesgo o desequilibrio. Y así al final se escoge a 14, 12 oficiales y dos alternos. “Me había tocado muchas veces en los 60 iniciales y me habían rechazado porque no quieren personas que tengan demasiada educación o que tengan un rol como yo (de decano) porque creen que van a manduquear y dominar las deliberaciones”, cuenta.
Ahora pasó todas las pruebas y por primera vez le tocó ser jurado en un juicio criminal que duró 10 días, escuchando la evidencia, mirando al acusado, escuchando a los expertos, revisando videos. “No nos conocemos por nuestros nombres, sino por nuestros números. Yo fui el ‘jurado número dos’”, explica. Y añade: “Es igual que en las películas, excepto que todo es más penca: el juez es menos sabio que en las películas -a pesar de que es sabio-, los abogados son menos espectaculares, los expertos son menos expertos, pero es muy interesante”, relata.
Edwards, economista de la Universidad Católica, PhD en Economía en Chicago, vive desde hace 45 años en Los Ángeles, California, donde es académico de la UCLA. Cumplida su labor republicana, celebró Fiestas Patrias comiendo encebollado y costillas de cordero, y tomando chacolí con frutas en LA. Por estos días, mientras empieza a escribir un nuevo libro sobre la historia del pensamiento económico desde la Segunda Guerra Mundial, analiza la economía chilena.
- ¿Qué le pasa a la economía chilena que no repunta?
- Las economías tienen dos tiempos: uno corto y otro largo. En el corto plazo, lo importante es la demanda agregada, es decir, la disposición de las familias, las empresas y el Gobierno a gastar. Cuando la demanda se retrae, la economía sufre y deja de crecer. Eso es lo que ha pasado. El shock del petróleo afectó a las familias, al tiempo que las empresas aún no comienzan a gastar en nuevos proyectos. Si a eso uno le suma la contracción del gasto de gobierno, tenemos un escenario poco auspicioso. Estamos ante un caso de desaceleración de libro de texto.
- ¿Dónde pone las responsabilidades? Usted ha sido un gran apoyador del ministro Quiroz, ¿sigue siéndolo?
- Claro. Es un muy buen ministro. Tiene una clara visión de largo plazo, con énfasis en cambiar la estructura económica para lograr un crecimiento robusto y sostenido. Es cierto que aquilató mal el efecto del escenario exterior adverso, pero me parece que está haciendo las correcciones del caso.
- Si no es responsabilidad del ministro, ¿dónde está el tropiezo?
- Algo de responsabilidad tiene. La verdad es que fue un pelín purista: puso demasiado énfasis en el ajuste fiscal y subestimó la magnitud del shock externo y la velocidad con que se deterioraba el mercado laboral.
- ¿Ese purismo cree que ha demorado la reactivación económica?
- Produjo confusión y sembró dudas. El aspecto psicológico es muy importante en economía. Cuando el consumidor tiene dudas, posterga sus gastos y la demanda se retrae.
- ¿Cuánto afectan estas malas cifras a la imagen del Gobierno?
- Es siempre igual. Cuando a la economía le va mal, el gobierno de turno sufre. Eso, al margen de si las causas son externas o los errores son propios. Aquí la secuencia es clara: el entorno internacional se volvió negativo, y el Gobierno se demoró en entender la magnitud del problema y en reaccionar. Ahora lo está haciendo. Eso, más las reformas estructurales de largo plazo que impulsa Quiroz, permite esperar una mejora en los resultados a partir del próximo año.
- ¿Se sorprendió con la última proyección del Banco Central, que bajó el crecimiento de 2026 a entre 0,25% y 0,75%?
- Yo tuve una preocupación temprana por el ajuste fiscal. A las pocas semanas de que el Gobierno asumiera, publiqué una columna titulada “¿Quién le teme a la deuda?”, en la que argumenté que era un error pensar que el endeudamiento no podía pasar del 45% del PIB. Una cuestión básica en economía es que el gasto fiscal debe ser contracíclico. Es decir, cuando la economía se tranca, el Gobierno debe gastar más; cuando hay un boom, hay que ahorrar. El 45% es un límite prudente, pero no es un umbral absoluto. Si uno se pasa de esa cifra en forma justificada y transitoria, no es ni el fin del mundo ni es la caída a un precipicio. Llevo meses planteando esa idea. Al principio me hicieron poco caso.
- Pero el ministro no ha dado signos de querer aumentar la deuda…
- Creo que lo va a hacer, con la claridad que es temporal y que financiará exclusivamente nuevos proyectos de inversión intensivos en mano de obra. ¡Es el empleo, estúpido!
- ¿Coincide con Patricio Rojas en que el ministro de Hacienda puso todas sus fichas al mediano y largo plazo y olvidó el corto?
- Sí. Patricio Rojas siempre tiene una visión aguda de la economía. Quiroz concentró sus esfuerzos en remover los obstáculos al crecimiento de mediano plazo, pero prestó poca atención al ciclo inmediato. Las reformas estructurales eran necesarias; el error fue pensar que bastaban.
- La desocupación está en 9,5%, en niveles de la pandemia. ¿Ve que el Gobierno esté trabajando con urgencia en disminuir el desempleo?
- Como ha dicho David Bravo, Chile vive hace tiempo una “emergencia laboral”. El Gobierno anterior no la tomó en serio, y esta administración no tuvo una reacción rápida cuando surgieron los primeros indicios de que la situación se estaba agravando. En una columna de abril dije “Es el empleo, ¡estúpido!”, pero nadie en el Gobierno le dio mucha bola. Afortunadamente, en las últimas semanas, los ministros Quiroz y Rau han planteado con claridad que esta es una prioridad. En el papel, la solución es más o menos simple. Hay que aumentar la inversión pública en proyectos no recurrentes, proyectos que significan una expansión temporal del gasto. El problema es que el papel resiste todo. La permisología implica que cualquier nuevo proyecto -una nueva cárcel, digamos- demora años en despegar. Lo que hay que hacer es acelerar los proyectos que ya están aprobados. En esto, Joseph Ramos ha sido particularmente claro. Su propuesta de usar dos y hasta tres turnos es muy buena.
- ¿Cómo califica la gestión del ministro del Trabajo Tomás Rau? Se le critica que ha tenido una baja presencia en la primera línea para enfrentar el desempleo.
- La historia chilena es clarísima. Para ser un excelente ministro no es necesario hacer mucha bulla. Rau es excelente, justamente porque es técnico y no arma bochinche.
- ¿Cuándo vamos a ver un dato de desempleo que empiece con 7? ¿En 2027, en 2028 o no durante este Gobierno?
- La verdad es que no sé. Hay mucha revoltura, incluyendo un entorno internacional complicado -¿dejarán de vendernos diésel?- y una inteligencia artificial desatada.
“Yo sería un pésimo ministro de Hacienda”
- Kast presentó la Reforma al Mercado de Capitales MK4. ¿Cree que se queda corta, como dijo Fernando Tisné, para convertir a Chile en un centro financiero regional? ¿Le falta ambición? ¿Qué le agregaría?
- Fernando Tisné tiene razón. Chile tiene una serie de atributos -incluido un enorme capital humano- que le permitirían jugar un gran papel internacional en el manejo de inversiones. No como Luxemburgo o Irlanda -no hay que pasarse películas-, pero sí uno mucho más activo que el actual. ¿Cómo proceder? Muy simple: preguntarle a una muestra representativa de gestores internacionales de inversiones cuáles son los requisitos legales para que sus firmas se instalen en Chile y empiecen a manejar inversiones globales desde nuestro país. Luego, incorporar esos requisitos en el proyecto MK4. Si eso se hace, tendríamos un boom en la industria financiera, exportaríamos servicios con enorme valor agregado y aumentaríamos el empleo en segmentos jóvenes y profesionales que hoy día no lo están pasando muy bien.
- Suena fácil…
- Fácil no es. Es desafiante, y promete un enorme retorno, si es exitoso… Obviamente que hay que intentarlo, y hacerlo en forma eficiente y correcta.
- La meta del Gobierno es volver a crecer al 4%, y el Banco Central proyecta entre 2% y 3% para 2027. ¿Es realista la meta del ministro de Hacienda?
- Volvemos al tema de los tiempos. El 2027 es el corto plazo. El 4% es el objetivo tendencial de largo plazo: un objetivo sostenible. Yo lo veo posible, pero para lograrlo hay que meterle ñeque a las reformas. Sin claudicar y sin descuidar el corto plazo.
- En el Chile Day el ministro Quiroz dijo: “Esperamos un aumento de 8,1% en la inversión para 2027”. ¿Espera lo mismo?
- No sé cuál será el número exacto: 8,1, 8,2, 8,3. Quién sabe. Pero sí creo que el aumento debiera ser sustancial. Ahora, hay algo que no se ha enfatizado lo suficiente. Si bien el Consejo de Ministros ha destrabado un enorme número de proyectos, una gran mayoría aún está trancada en nuevas rondas de permisos y en recursos legales presentados por ONG ambientalistas. En materia de permisos todavía queda un enorme camino por recorrer. Por eso he insistido en que la reforma de Quiroz debe considerarse un primer paso en la dirección correcta. Pero, para tener éxito, ese primer paso debe ser seguido por un segundo, un tercero y un cuarto. Si no, estamos fritos.
- Usted comparó a Quiroz con Foxley y dijo que no es “un ministro simpático”. Con 9,5% de desempleo, ¿sigue siendo “un muy buen ministro”?
- Sigue siendo un muy buen ministro. Y, además, en el área de la simpatía ha mejorado bastante. Sonríe más y ha agudizado su sentido del humor.
- ¿Qué le reprocharía?
- Le reprocharía haber subestimado la gravedad del corto plazo y haber tardado en corregir el rumbo. Pero uno que otro traspié lo tiene cualquiera.
- Si usted fuera ministro de Hacienda, ¿qué tres medidas tomaría en los próximos 90 días?
- Tomaría una sola medida inmediata: renunciar. Yo sería un pésimo ministro de Hacienda. Pero, antes de hacerlo, aceleraría los proyectos de inversión ya aprobados, flexibilizaría transitoriamente la meta fiscal y profundizaría la reforma de los permisos.
- El Gobierno presentará la próxima semana un presupuesto austero, en el que el gasto crecería entre 0% y 1%, uno de los aumentos más bajos en 35 años. ¿Es el momento de apretar tanto? ¿Se puede reactivar la economía con tan poco espacio fiscal?
- Volvemos sobre la pregunta de mi columna temprana: Si el gasto es en inversión y no es recurrente, no hay que temerle a la deuda. El manejo de la economía tiene algo de arte, y no se pueden aplicar reglas mecánicas o extremadamente rígidas. Yo le diría: échele para adelante con proyectos de inversión y profundice la reforma de los permisos.
- ¿Qué nota le pone a la gestión del Gobierno en los primeros seis meses? ¿Y a Quiroz en particular?
- Tanto el Gobierno como Quiroz aprueban, pero ambos tienen espacio para mejorar. Al gobierno le pondría 4,9 y a Quiroz, 5,2.
- Los dos cambios de gabinete anteriores fueron por emergencia (Steinert, Sedini, Ducó). ¿Cree que es el momento de que Kast haga un cambio más estructural? ¿Qué movimientos le aconsejaría?
- Ninguno. Veo un gabinete afiatado que ya pasó el inevitable período de ajuste y aprendizaje.
Relación Chile-EEUU
- Vienen las midterm elections, ¿cómo está el ambiente allá? Las encuestas dan a los republicanos el riesgo de perder al menos una de las dos cámaras…
- Lo más probable es que los republicanos pierdan la Cámara de Representantes. El Senado está más peleado. En ese escenario, es posible que la Cámara apruebe una acusación constitucional contra Trump. El juicio tomaría tiempo y abriría una discusión nacional sobre el Estado de derecho, el respeto a la Constitución y el futuro político del país.
- Usted vive en California, la cuna demócrata. ¿Cómo ve a ese partido?
- Aquí los demócratas arrasan, siempre. Pero California no es Estados Unidos. A nivel nacional, el partido todavía no encuentra un mensaje claro ni un liderazgo convincente.
- Esta semana Trump vetó a tres medios acusándolos de “noticias falsas” y creó su propio medio. ¿Hay un riesgo real para la libertad de expresión estadounidense? ¿Qué se comenta en EEUU al respecto?
- Todos en este país miramos ese tema con preocupación. Para los ciudadanos la primera enmienda –la libertad de expresión, el derecho a opinar y a informarse– es fundamental. El peligro es real y hay una decisión creciente a combatirlo...
- Cómo ve la relación de EEUU hacia Chile: el Presidente Kast firmó el miércoles su adhesión al Escudo de las Américas. ¿Cree que hizo lo correcto?
- Compartir información y coordinar acciones es correcto en el mundo actual, donde las mafias de narcotraficantes y extorsionadores han tomado gran relevancia. Lo que no debe aceptarse es que las fuerzas policiales chilenas sean comandadas por policías de otros países. Creo que eso no está en discusión.