Ignacio Briones hoy por hoy asegura estar solo en algunos debates sobre el libre mercado, particularmente en lo que respecta al Fonavi y algunas medidas de la Ley de Reconstrucción que él califica como política industrial. El exministro de Hacienda analiza en esta entrevista el presupuesto, reitera que la promesa de campaña de recortar US$6.000 millones no se cumplirá y repasa lo ocurrido con el Fondo E, situación de la que dice, las AFP son completamente responsables.
Además, el presidente de Horizontal entrega sus recetas para mejorar la situación actual del empleo, con instrumentos que son “más viejos que el hilo negro” y afirma que la llave para cuidar la credibilidad fiscal es cuidar el crecimiento del gasto.
- ¿Ha visto un cambio en el relato “catastrofista” del gobierno?
- Sí, es evidente que eso ha cambiado. Era una mala estrategia, porque afecta las expectativas. Con las cifras económicas y el desempleo que tenemos, lo que el gobierno está haciendo hoy es lo correcto: tratar de pensar en positivo y apostar a que en 2027 habrá una recuperación. No hemos vuelto a ver esos discursos catastrofistas, de que el Estado está quebrado, de que todo es un desastre.
También influye el tiempo en el poder, que ya es suficiente. Ya no vale echarle la culpa a lo que pasó antes: ahora uno está a cargo y tiene que hacerse cargo de navegar el mundo.
- Hace unos días mencionó que, en general, todos los economistas se han equivocado respecto del crecimiento. ¿Qué se escapó del análisis? ¿Qué dato no se miró para que los economistas no previeran lo que iba a pasar con la actividad económica en 2026?
- En enero de este año no teníamos a la vista el shock del petróleo, que fue un golpe gigantesco en distintos planos. Fue un shock al bolsillo de las familias, a las expectativas, porque fue un golpe muy rápido y muy violento. El ministro (Quiroz) tiene razón en que esto tiene que traspasarse a precios, Chile es un importador. Lo discutible es que se haya hecho de una vez y no en ‘tres cuotas precio contado’, para suavizarlo.
El otro elemento que no calibramos adecuadamente, aunque el Banco Central sí lo sugirió, es el efecto climático, el fenómeno de El Niño, que ha provocado disrupciones en la pesca y en la minería, paralización de actividades y días perdidos.
Por último está el impacto de la minería. Si uno suma la caída acumulada hasta el último Imacec, explica 0,9 puntos de menor crecimiento. Eso tampoco era fácil de prever. Y, aunque lo veamos un poco menos, están los aranceles de afuera: hay sectores que los tienen golpeados, y para un país tan pequeño y abierto ese es un shock no menor.
Lo último, y esto me lleva a 2027: hoy tenemos además un fenómeno nuevo, que son las tasas de interés de largo plazo altas. Subieron en Estados Unidos, eso se trasladó a Chile, ya lo estamos viendo, y es una mala noticia para las tasas de los créditos hipotecarios y para la inversión.
"No hemos vuelto a ver esos discursos catastrofistas, de que el Estado está quebrado, de que todo es un desastre. Influye el tiempo en el poder, que ya es suficiente. Ya no vale echarle la culpa a lo que pasó antes: ahora uno está a cargo y tiene que hacerse cargo de navegar el mundo"
Fondo E
- A propósito de las tasas largas, ¿cómo analiza lo ocurrido con el Fondo E?
- Las explicaciones que han dado las AFP hasta ahora parecen suponer que la gente es tonta. Cuando uno comete errores, lo que corresponde es asumir la responsabilidad y decir: me equivoqué. Para el regulador y el mercado es obvio que hubo una pérdida sustancial. Parece que los únicos que creen lo contrario son quienes las ocasionaron, lo que resulta doblemente preocupante.
Está bastante clara la lectura: las AFP hicieron una gestión imprudente del Fondo E. Aquí hubo una apuesta de tasa, esa es la verdad. Alargaron la duración del Fondo E y lo descalzaron bastante respecto de la renta vitalicia. Dicen que esta es una estrategia de inversión de largo plazo. Perdón, no somos tontos. Aquí hubo una apuesta de tasa y salió muy mal.
Las advertencias no son de ahora. El exsuperintendente Osvaldo Macías, y el propio Joaquín Cortez lo refrenda, advirtió desde 2025 a los gerentes y a los directores. En noviembre del año pasado, el Banco Central, en su IEF, publicó explícitamente que esto era un riesgo. Uno se pregunta: con todas esas advertencias ¿por qué siguieron apostando? Sería interesante ver las actas de los directorios de las AFP, para saber qué se dijo. Cuando la autoridad te advierte, cuando el Banco Central te advierte, uno imagina que eso genera alguna preocupación.
- ¿Le preocupa que esta situación reabra las presiones por retiros o por cambios bruscos al sistema, y que vuelva a deslegitimar la confianza que había en el sistema previsional?
- Obvio que mete ruido. Y por eso la responsabilidad de las administradoras es muy grande. Yo creo en el sistema de ahorro individual, siempre lo he defendido, y ellas tienen una responsabilidad muy grande respecto de su legitimidad.
Esto no es solo que aquí haya pensionados que van a tener pérdidas. Sería bueno cuantificarlas, y creo que esa es labor de la Superintendencia: que diga claramente qué significó esto para una persona que se está pensionando hoy, o que se va a pensionar en un año más. Este sistema hay que cuidarlo y protegerlo. Se hizo una reforma de pensiones muy importante, y la responsabilidad es esa. Hay que entender que esto es seguridad social administrada privadamente. No hay que hacer apuestas, creo yo.
"Es cierto que el gobierno tiene algo más de holgura estructural debido al alto precio del cobre, y sobre todo el próximo año va a tener una holgura interesante, eso es lo que le permite hacer crecer el presupuesto"
Actividad económica para 2027
- ¿Cuáles son los riesgos internos para la actividad económica del próximo año?
- El principal riesgo para 2027 es de economía política. Hoy tenemos una situación de desempleo inédita, extremadamente alta. Entonces puede surgir la paradoja de una economía que crece, que rebota respecto de este año perdido, con un desempleo que no cede. Y las personas van a empezar a preguntar: ¿de qué crecimiento me hablan, si a mí no me llega? La política se desordena cuando eso ocurre, no solo en la oposición, ya lo estamos viendo en el PDG y probablemente en el oficialismo también.
Cuando tienes una emergencia laboral, necesitas tender un puente, en que las personas desempleadas vean que hay una disposición del gobierno a hacerse cargo de la emergencia. Los instrumentos son conocidos. Están las obras públicas y la vivienda, que efectivamente crecen en el presupuesto, pero crecen en torno a US$600 millones y eso genera 15.000 empleos con suerte. Y están los subsidios a la contratación, para los que sabemos que se han destinado US$100 millones de dólares, que es realmente bastante poco. Además tienen un problema de diseño: no están dirigidos a las nuevas contrataciones, sino simplemente a las contrataciones, y entregar subsidios no es lo mismo que crear nuevos puestos de trabajo.
- ¿Se están mirando las razones detrás del desempleo -demografía, migración, tecnología- o ese diagnóstico ya está y hay que avanzar?
- Hay harto diagnóstico y hay que avanzar. Sabemos dos cosas. Una, que se ha repetido hasta la saciedad: hoy hay un desacople entre el crecimiento económico y la creación de empleo. Por distintas razones, el crecimiento hoy crea menos empleo que antes.
La clave se llama adaptabilidad y es propio de cualquier sistema: un sistema que no se adapta a su entorno, muere. Con el sistema laboral pasa lo mismo: si no se adapta a un entorno cambiante tecnológicamente y en términos de lo que demandan quienes ofrecen trabajo y las empresas, muere. Y esa muerte se llama desempleo estructural e informalidad, que son los dos problemas gigantes que tenemos.
- ¿Dónde está la frontera entre política industrial y política pública, pensando por ejemplo en reactivar el sector inmobiliario o en impulsar industrias que tienen potencial en el país pero a las que aún les falta, como el litio?
- No me gusta el Estado eligiendo sectores. En la Ley de Reconstrucción hay dos antecedentes: los subsidios a la contratación en empresas exportadoras de servicios tecnológicos (...) y la tasa impositiva ultra reducida si se invierte en el sector inmobiliario. Eso es direccionar un sector, y eso no es pro crecimiento. Hay otro precedente hoy en el MK4, con el Fonavi, que es un poco distinto, pero que se parece harto a una política industrial. Cuando el Estado interviene en un mercado, debe tener una justificación muy clara de cuál es la falla de ese mercado. Yo no veo ninguna en el mercado hipotecario chileno.
- Pero el mercado de la vivienda sí tiene problemas, porque la gente no está pudiendo acceder. ¿De qué manera puede ayudar el Estado sin que eso sea política industrial o sin que se entrometa más allá?
- Aquí se parte de la base de que el problema está en la oferta de crédito, y no hay evidencia de que el problema esté en la oferta de crédito. ¿Dónde está el problema, entonces? En que el precio de la vivienda subió, igual que en la mayoría de los países, y los ingresos no han subido porque el país ha crecido poco. Por lo tanto, el poder de compra del salario en términos de vivienda ha caído. Eso tiene que ver con salarios y con crecimiento. Y ahí creo que el ministro de Hacienda tiene un gran punto: tenemos demasiadas restricciones a la oferta de vivienda. Tenemos las ciudades congeladas: no pueden crecer ni hacia arriba ni hacia el lado. No se trata de liberalizar a rajatabla, pero hay que dar espacio para que las ciudades crezcan y aumente la oferta de vivienda.
Permisos
- Ud. se ha referido a los permisos como "maldita permisología", en algún momento el Presidente dijo "chao guías ambientales". A la luz de lo que se vio con el aluvión de Las Condes, ¿ha habido una caricaturización de esos permisos ambientales que son necesarios?
- En Chile tenemos un acuerdo bastante transversal respecto de lo que hemos denominado permisología: hoy es un impuesto grande a la inversión, sin necesariamente proteger mejor aquello que queremos proteger. El gobierno anterior avanzó en los permisos sectoriales. El actual gobierno avanzó en permisos ambientales en la Ley de Reconstrucción, aunque es cierto que faltó un 2.0 ambicioso. Ahí parece que tenemos un acuerdo.
Dicho eso, creo que esto hay que verlo como una política de Estado que trascienda a los gobiernos. Y que sea política de Estado también revela que la solución no es la mera voluntad: no hay que tratar esto como si fuera fácil. Banalizarlo con frases que pueden ser más bien de campaña no ayuda. La verdad es que esta es una agenda ardua y difícil. Aquí nadie está planteando no tener regulaciones ni permisos. Pero definir ese estándar es una cuestión bien distinta de tener un ecosistema de permisos que sea una maraña difícil de entender. Son dos cuestiones bien distintas.
Presupuesto
- ¿Cuál debería ser el punto de equilibrio para cada lado en la discusión del Presupuesto 2027?
- A grandes rasgos, diría que el presupuesto va a salir como el gobierno lo presentó. Me parece un presupuesto prudente. No sabemos cuál es la tasa de crecimiento exacta, pero en cualquier caso, no se ve expansivo y me parece que crece un monto razonable, dada la restricción que tenemos.
Es cierto que el gobierno tiene algo más de holgura estructural debido al alto precio del cobre, y sobre todo el próximo año va a tener una holgura interesante, eso es lo que le permite hacer crecer el presupuesto. A esta altura debiera ser súper claro que la idea de recortar gastos por un monto muy importante no es factible.
El gobierno ha tenido una agenda bien intensa al respecto, pero lo que ha logrado es contener gastos, no bajarlos. Este año la ejecución presupuestaria va a ser mayor que el presupuesto aprobado, no menor. Eso se llama reasignar, y es bienvenido, porque si no, el gasto habría crecido mucho más. Pero la idea de que el nivel de gasto iba a caer de forma permanente en US$ 6.000 millones, creo que el realismo muestra que no es así.
- ¿Si los recortes no se hacen en este presupuesto, hay margen para hacerlos en los que vienen?
- Si es avanzar con la promesa de campaña, evidentemente no se van a alcanzar los US$ 6.000 millones de recorte. Eso no va a ocurrir. Te puedo asegurar que el nivel de gasto real no va a caer, ni tampoco como porcentaje del PIB. Lo que puedes hacer es tratar de que el gasto crezca menos que el producto. Si logras eso, por definición el déficit respecto del producto va disminuyendo. Pero hay una sola certeza: el nivel de gasto en Chile no va a bajar. Va a subir con este y con cualquier gobierno. Lo que queda es ser responsable en el crecimiento del gasto. Esa es la llave. 