La primicia la dio The Information el jueves. SoftBank negocia comprar una participación mayoritaria en 1X Technologies, la empresa detrás de Neo, un robot humanoide diseñado para hacer las tareas de la casa. Si, para planchar, ordenar la ropa y guardarla en el clóset. La valoración sería cercana a los US$ 6.000 millones, un 40% menos que los US$ 10.000 millones a los que la propia 1X intentó levantar plata hace menos de un año.
Las conversaciones siguen abiertas y podrían no llegar a puerto. Pero el interesado no es cualquiera. Es Masayoshi Son, el hombre que ya controla el 11% de OpenAI, que hizo su fortuna con Alibaba, que fue criticado por inflar la valorización de WeWork y muchas otras empresas tech y a sus 69 años sigue apostando al futuro.
La empresa
1X partió en 2014 en Moss, un pueblo al sur de Oslo, bajo el nombre Halodi Robotics. Su fundador es Bernt Øivind Børnich, un roboticista noruego que pasó varios años construyendo androides para guardias de seguridad y hospitales antes de que los humanoides estuvieran de moda. Su primer producto fue EVE, un robot con ruedas para vigilancia y logística.
El salto llegó en marzo de 2023, cuando el OpenAI Startup Fund lideró una ronda de US$ 23,5 millones junto a Tiger Global. Ese mismo año la empresa se rebautizó 1X, y en enero de 2024 cerró una Serie B de US$ 100 millones liderada por EQT Ventures, con Samsung NEXT entre los aportantes. En julio de 2025 cambió su sede de Noruega a Palo Alto.
El robot que la hizo famosa
A fines de octubre de 2025, 1X abrió la preventa de Neo y se tomó la conversación tech por una semana. X (antes Twitter) explotó de videos del robot humanoide. El robot mide 1,68 metros, pesa unos 30 kilos según la ficha de la empresa, viste un traje de tela beige y promete doblar ropa, ordenar y abrir la puerta. El precio, US$ 20.000, o una suscripción de US$ 499 al mes, con reserva de US$ 200. Según The Information, la empresa acumula más de 10 mil pedidos y todavía no entrega ninguna unidad; la producción del primer año se habría agotado en cinco días.
La letra chica -eso si- es la que ha hecho ruido. Cuando Neo no sabe hacer una tarea, un operador humano de 1X lo maneja a control remoto desde otra parte del mundo, mirando por sus cámaras el living del cliente, para que la red neuronal aprenda del ejemplo. La empresa ofrece difuminar caras y marcar zonas prohibidas de la casa. “Si no tenemos tus datos, no podemos mejorar el producto”, dijo Børnich en Engadget.
La fábrica de Hayward tiene 58 mil pies cuadrados y capacidad para 10 mil Neo al año, y la empresa dice que apunta a más de 100 mil unidades hacia 2027.
La tesis de Masa
Para entender por qué Son quiere esta empresa hay que mirar la presentación que mostró en la última junta de accionistas de SoftBank. El plan se llama ASI, sigla de Artificial Super Intelligence, una inteligencia que según Son será 10.000 veces superior a la humana. Su meta, reportada por Fortune en junio, es llevar el valor de los activos netos del grupo a 1.000 billones de yenes, unos US$ 6,4 billones, en 16 años. A quienes hablan de burbuja de AI les respondió que eso es “una blasfemia contra la inteligencia artificial”.
El deck dedica una sección entera a lo que llama Physical ASI. Ahí aparecen los slides “Intelligence with a body” y “Coexistence with intelligent robots”, con humanoides trabajando en bodegas, construcción, rescates en desastres y cuidado de ancianos. La fórmula de Son para ser, en sus palabras, el “No.1 ASI Platform Provider” tiene cuatro piezas. OpenAI pone el modelo, donde SoftBank completó en diciembre de 2025 una inversión de US$ 41.000 millones según Reuters. Arm, controlada por SoftBank, pone los chips. Stargate pone los data centers, un proyecto de US$ 500.000 millones a cuatro años. Y los robots ponen el cuerpo.
Esa última pieza es la que Son está comprando a su estilo: rápido y caro. En octubre de 2025 pagó US$ 5.400 millones por el negocio de robótica de ABB, y este año invirtió US$ 200 millones en la suiza Gravis Robotics, según Tech Funding News.
No es su primera vez con humanoides, y la anterior terminó mal. Son compró la francesa Aldebaran en 2012 y lanzó Pepper en Tokio en junio de 2014, el “primer robot emocional del mundo”, que llegó a recibir turistas en aeropuertos y vender café para Nestlé. La producción se detuvo en 2021, SoftBank vendió el negocio a la alemana United Robotics Group en 2022 y una corte francesa ordenó el cierre de Aldebaran en junio de 2025. A Boston Dynamics, que compró en 2017, le vendió el control a Hyundai en 2021, justo antes del boom. Esta vez quiere llegar antes.
¿Y qué significaría el deal?
Tres cosas, si se concreta. Primero, SoftBank pasaría de accionista de robots industriales a dueño del humanoide doméstico más mediático del momento, compitiendo de frente con el Optimus de Tesla y con Figure. Segundo, quedaría sentado sobre los datos de entrenamiento que Neo genera dentro de las casas, el insumo que Børnich considera el corazón del producto. Y tercero, se quedaría con algo que OpenAI quiso y no pudo. Según The Information, OpenAI evaluó comprar 1X en 2025 y descartó esos planes, pese a ser su inversionista temprano.