Entre advertencias sobre el “comunismo en Estados Unidos” y una defensa de la guerra contra Irán, Donald Trump hizo el miércoles una oferta extraordinaria al público estadounidense.
“Voten a los republicanos”, dijo a los fieles del partido en su convención para las elecciones de mitad de legislatura celebrada en Dallas, “y cada uno de ustedes recibirá un pago de US$ 5.000 del gobierno de EE.UU.”.
“Lo llamaremos el dividendo de Trump”, declaró el presidente entre los aplausos de la multitud.
Desde el punto de vista político, la oferta huele a desesperación ante las probables derrotas en las elecciones de mitad de término; desde el punto de vista económico, sería extremadamente arriesgada en un entorno inflacionista en el que los costos de financiación están aumentando y la deuda pública ha alcanzado los US$ 40 billones; y, en la práctica, tiene pocas posibilidades de materializarse, dado que necesitaría la aprobación del Congreso.
No obstante, la promesa de Trump ocupa inevitablemente un lugar central en la campaña para las elecciones de mitad de término, una apuesta descarada que podría cambiar la dinámica de la contienda.
¿Apoyan los republicanos este pago?
La propuesta de Trump generó rápidamente una reacción negativa entre destacados críticos republicanos. “Algunos de nosotros pensamos que la dependencia es un mal que te devora el alma en todas sus formas”, publicó el jueves por la mañana Chip Roy, un republicano de Texas de línea firmemente conservadora. El congresista había señalado anteriormente que “el gasto público, las subvenciones y la intromisión del gobierno han provocado que todas estas cosas sean más caras”.
Marjorie Taylor Greene, la exdiputada de Georgia que solía ser una estrecha aliada de Trump pero que desde entonces se ha vuelto en su contra, fue más contundente. “Votes lo que votes, lo que obtienes es socialismo”, escribió en X.
Sin embargo, otros acogieron con entusiasmo la propuesta. “Prepararé un proyecto de ley para que podamos aprobar el dividendo de Trump inmediatamente después de las elecciones del 3 de noviembre . . . ¡porque los republicanos (y Estados Unidos) ganarán!”, publicó el miércoles por la noche Bernie Moreno, senador republicano por Ohio.
El vicepresidente JD Vance insistió en que no se trataba de una “idea controvertida” durante una entrevista con Fox News el miércoles por la noche. “En realidad, es el presidente de los Estados Unidos quien dice: ‘Todos estamos trabajando juntos’”, afirmó. “Todos formamos parte del mismo equipo. Y si seguimos creando riqueza, esa riqueza volverá al pueblo estadounidense”.
¿Cómo funciona el “dividendo”?
Trump no dio muchos detalles sobre su “dividendo”, ni tampoco la Casa Blanca. Pero el presidente sí afirmó que el pago de US$ 5.000 se entregaría a cada “ciudadano adulto” si los republicanos ganaran las elecciones de mitad de legislatura.
La “única condición”, advirtió, era que el dinero tendría que gastarse en Estados Unidos. “No queremos que se vayan a Canadá a gastar el dinero. No queremos que se vayan a China ni a Alemania”, afirmó. No explicó cómo se garantizaría el cumplimiento de esta condición.
Trump no estableció ningún criterio de elegibilidad para los pagos, ni explicó cómo se compensaría el costo, ni siquiera si se haría. De aprobarse, este pago generalizado sería mucho mayor que los cheques de ayuda por la pandemia emitidos por EEUU durante su primer mandato y en los primeros meses de la presidencia de Joe Biden.
¿Ha hecho Trump promesas de pagos anteriormente?
Trump ha hecho varias promesas de pagos en efectivo durante su segundo mandato.
Al principio, se comprometió a devolver a los estadounidenses el dinero ahorrado por el llamado “Departamento de Eficiencia Gubernamental” de Elon Musk en su intento de recortar el gasto federal.
Trump ha afirmado en repetidas ocasiones que ofrecería pagos a los estadounidenses con los miles de millones de dólares generados por los aranceles que ha impuesto a las importaciones de socios comerciales de todo el mundo.
Ninguna de estas promesas se ha cumplido. La Casa Blanca no ha elaborado ninguna propuesta concreta que presentar al Congreso, y los legisladores, incluso los republicanos, no las han acogido favorablemente.
¿Cómo afectaría este pago a la economía estadounidense?
Si se aplicara íntegramente inmediatamente después de las elecciones de mitad de legislatura, el impacto económico de la promesa de Trump sería enorme y, potencialmente, muy perturbador.
Supondría una inyección de efectivo de más de US$ 1 billón en la mayor economía del mundo.
Un aumento tan masivo y puntual del poder adquisitivo de los hogares también iría en contra de la lógica financiera y económica. Normalmente, estas transferencias de fondos a gran escala por parte del gobierno se reservan para emergencias económicas, como una recesión profunda, una crisis financiera o una pandemia, con el fin de impulsar la demanda.
En este caso, la economía estadounidense sufre una elevada inflación, el aumento de los precios de la energía y el incremento de los costes de financiación, y la Reserva Federal está barajando la posibilidad de subir los tipos de interés para frenar la demanda y aliviar esas presiones sobre los precios.
“El resultado (del plan de US$ 5.000) sería un enorme repunte del déficit y, casi con toda seguridad, de la tasa de inflación”, escribió el jueves en X Marc Goldwein, director senior de políticas del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, una organización no partidista.
¿Es legal?
Si Trump ordenara el pago de US$ 5.000 mediante un decreto presidencial, y el Tesoro de EEUU enviara cheques o transfiriera el dinero directamente a los estadounidenses de forma unilateral, el plan sería casi con toda seguridad impugnado por inconstitucional, ya que el Congreso debe aprobar el gasto público.
Esto significa que Trump necesitaría la aprobación de los legisladores, lo que podría suponer un obstáculo muy difícil de superar.
Es probable que la mayoría de los demócratas se opusieran a los pagos por considerarlos una mala política y un soborno político descarado, mientras que los republicanos probablemente estarían divididos. Aunque muchos miembros del partido de Trump se alinearían con la propuesta, otros, más conservadores en materia de gasto público, intentarían bloquearla.