Lunes 7 de septiembre, 8 de la mañana en un salón del Hyatt Centric de Santiago. Mati Staniszewski llega con una camisa con el logo de ElevenLabs y una mochila con el mismo logo. Javier Verde, el responsable de la empresa para América Latina, cuenta entre risas que le tocó la pieza 111, porque el 11 los persigue a todos lados. La empresa se llama así por el 11 de noviembre, día de la independencia de Polonia, de donde vienen los dos fundadores.
Mati Staniszewski llegó el domingo y se fue el miércoles. Cuenta que se preocupó de probar gastronomía local, y que el domingo comió un Barros Luco.
Tiene 31 años y dirige una empresa que en febrero de 2026 cerró una Serie D de US$ 500 millones a una valoración de US$ 11.000 millones, liderada por Sequoia, la quinta ronda desde 2022 y con la que el total levantado llegó a US$ 781 millones. En mayo la firma informó que había cruzado los US$ 500 millones de ingresos recurrentes anuales, cuatro meses después de cerrar 2025 sobre los US$ 330 millones, y en julio Bloomberg reportó que estaba en conversaciones tempranas por un tender offer a US$ 22.000 millones, el doble de la valoración de febrero en apenas cinco meses.
Lo que vende es simple: ElevenLabs convierte texto en voz y clona voces con inteligencia artificial, y sobre esa base armaron agentes que contestan el teléfono, así que en vez del menú de “presione uno, presione dos”, el que llama se topa con una voz sintética que además tiene acceso a los datos de su caso.
- ¿Qué estás haciendo acá en Chile?
- Estamos creciendo en la región y hay tres cosas detrás de esto. Una es contratar talento, y tal vez en contra de la tendencia tradicional estamos buscando gente tanto en comercialización como en ingeniería, para construir presencia local acá y trabajar codo a codo con los clientes. La segunda es que ya tenemos bastantes clientes y ese impulso se está consolidando ahora, donde JetSMART es un buen ejemplo, porque ahí metimos la atención al cliente en un agente de voz que contesta el teléfono, y lo están implementando acá en Chile. Lo mismo con Claro, que también se está moviendo muy rápido. Y la tercera es una razón muy diferente, porque trabajamos con algunas organizaciones de impacto acá para ofrecer nuestros servicios gratis, y una de ellas es un instituto contra el cáncer que le devolverá la voz a personas que la perdieron.
Esa última parte cuelga de un programa que la empresa lanzó en marzo, cuando comprometió US$ 1.000 millones en tecnología gratuita para devolverle la voz a un millón de personas, y que ya llegó a Brasil.
Cuenta que también se reunió con la ministra de Ciencias Ximena Lincolao y el lunes junto a ella anunciaron créditos gratuitos de ElevenLabs para startups chilenas.
Qué se rompió primero
- Pasaron de vender US$ 350 millones a finales de 2025 a más de US$ 500 millones a principios de este año. ¿Cómo se logra eso? ¿Y qué fue lo primero que falló?
- Es una buena combinación de estar en el lugar correcto en el momento adecuado, pero también de tener un equipo fenomenal. La mayor lección es que en los últimos seis meses la tecnología se volvió de tan alta calidad y tan confiable que la adopción en todas las empresas empezó a dispararse, y el año pasado no era el caso, era buena pero todavía no funcionaba de manera fiable. Más concretamente, estamos muy cerca de pasar la prueba de Turing (método para evaluar si una máquina puede exhibir un comportamiento inteligente e indistinguible del de un ser humano) para conversaciones de voz, y creo que más adelante este año veremos a la inteligencia artificial casi al mismo nivel que el humano para todo tipo de interacciones.
Hoy el 55% de los ingresos de ElevenLabs viene de empresas, cuando hace 18 meses la proporción era 70/30 a favor del consumidor y hace 36 meses, 90/10.
Mati afirma que lo primero en romperse por este crecimiento acelerado ha sido la capacidad de responder. “Hay más demanda de las empresas con las que trabajamos de la que nuestros recursos pueden entregar, no tenemos suficiente gente, y especialmente gente sobre el terreno”, explica. Son más de 700 empleados en la empresa y en Latinoamérica hay un equipo de cerca de 60 personas.
Después del IPO
Staniszewski fundó ElevenLabs con Piotr Dąbkowski, su mejor amigo, y esa es la primera respuesta que da cuando se le pregunta cómo aguanta el ritmo de una startup en la era AI. “Nos conocemos desde hace 15 años, empezamos yendo a la misma escuela secundaria, pero con los años estudiamos, trabajamos, vivimos juntos, y seguimos siendo mejores amigos”, cuenta. Antes de armar la empresa, Dąbkowski trabajaba en Google y Staniszewski en Palantir, y la idea salió de una molestia en común: ver películas americanas mal dobladas al polaco.
Dice que en su red de apoyo hay sólo dos personas principalmente. Su cofundador, que “tiene la misma mentalidad, y la mejor motivación es motivarnos mutuamente”, y su pareja, con la que lleva 10 años. Eso sí, cuenta que habla bastante con el fundador de Lovable, Anton Osika, y de vez en cuando conversa con el fundador de Vercel, el argentino Guillermo Rauch, y con el chileno fundador de Runway Cristóbal Valenzuela. Esporádicamente se intercambia mensajes con la que es conocida como la madrina de la AI, Fei Fei Li.
- ¿Tienes hijos?
-Me gusta decir que después de IPO.
- ¿Cuándo es el IPO?
- Con suerte, en los próximos dos años, si el mercado tiene sentido, si estamos en el estado adecuado, eso sería lo ideal.
Unas semanas más
En una entrevista con Sequoia, el famoso fondo de venture capital norteamericano, Mati contó que al principio se repetía a él mismo que esta intensidad duraría unas pocas semanas más, pero esa mentalidad ha cambiado, explica, entre otras razones porque el mercado los ha valorado y no paran de crecer.
“Lo más importante es que en ese momento no sabíamos si ese impulso inicial iba a durar, era como ‘esto puede ser algo temporal, demos el máximo durante ese periodo y después el impulso va a frenarse’. Y no pasó. “Tenemos la oportunidad de construir una empresa que estará acá durante generaciones, y la mentalidad ahora es que, si tengo suerte, podré trabajar en ElevenLabs para siempre”.
- ¿Estabas preparado para eso o fuiste cambiando de mentalidad a medida que hacías crecer la empresa?
- Lo que no esperábamos era lo rápido que crecería esto, y de repente tienes que hacer cosas que nunca hiciste, empezando por las más sencillas, como contratar gente. Al principio no queríamos contratar a nadie, y todavía no queremos, sólo contratamos si realmente los necesitamos.
- ¿Cómo mantienes ese alto nivel de trabajo con tanta presión?
- Puede que este momento nunca vuelva a ocurrir en la historia de la vida humana y podría cambiar la vida humana por completo, así que hay una gran parte en la que tenemos que ir y ganar. Pero mira, simplemente no siento que necesite un descanso, el factor cansancio no aparece, me encanta mi trabajo y para mí trabajo y vida son la misma cosa. La gente a veces me pregunta qué hago en mi tiempo libre y no sé qué responder, porque es lo mismo. Mi tiempo libre consiste en ir a cenar con Javi por ejemplo y hablar de trabajo.
Eso sí, cuenta que el viernes pasado hubo una pausa, aunque no fue planeada. Estaban en Buenos Aires y en el lobby del hotel se toparon al rapero estadounidense Will.i.am (vocalista de los Black Eyed Peas). El cantante es inversionista en ElevenLabs y terminó invitándolos a un concierto que dio al día siguiente en la capital argentina.
- En el mundo tech se ha hablado de la paranoia, de no ser capaces de subirse 100% a la ola de la IA ni estar al tanto de todo lo que pasa, ¿cómo lo manejas tú?
- Es un problema difícil, y definitivamente siento que me estoy quedando atrás, porque con todos los lanzamientos que están saliendo no hay tiempo para ponerse al día. Tenemos gente en el equipo dedicada a filtrar lo que es ruido y lo que es señal, y a levantar la mano y decir “este lanzamiento es importante, esto es lo que tenemos que hacer”. Adentro de la empresa usamos inteligencia artificial en todas partes, y ahí me siento adelantado, porque tenemos que hacerlo como empresa y con frecuencia las soluciones las tenemos que crear nosotros. Donde me siento rezagado es en qué está pasando en todo el sector. Podrías pasar un día entero y no estar al día.
Muy poco y casi demasiado
- Hay gente que critica que clones voces, porque la voz es una de las pocas cosas que son únicas para cada persona. ¿Qué opinas al respecto?
- Es un equilibrio, hay que ser capaces de aportar lo mejor de la tecnología mientras se protege contra los abusos, y esa es la respuesta rápida. A lo largo de los años lo fuimos viendo, y en los primeros días, cuando éramos un equipo más pequeño, probablemente hacíamos muy poco, y ahora probablemente hagamos incluso casi demasiado”.
Para eso han creado distintos mecanismos de trazabilidad. Todo el contenido lleva marca de agua y es rastreable hasta quien lo generó, y moderan a nivel de texto y de voz, así que un intento de armar una estafa financiera queda bloqueado o marcado para revisión interna.
Además, cuenta del negocio que armaron con los dueños de las voces. “Creamos un mercado donde la gente puede crear su voz, nosotros autenticamos tu voz para compartirla, y cada vez que se utiliza esa voz, ganas dinero”, explica, y asegura que hay más de 50.000 voces en el ecosistema y ya se han pagado más de US$ 20 millones.
Uno de los momentos difíciles de la compañía fue cuando en sus inicios se hicieron llamadas falsas con la voz de Joe Biden llamando a no votar en las primarias demócratas y también la voz clonada de Emma Watson leyendo un pasaje de Mein Kampf. Por eso, han tenido que aumentar la seguridad en la firma.
- ¿Cómo te sientes cuando ves cosas así hechas con la herramienta que construiste?
- Mal, y piensas de inmediato en cómo solucionarlo. Esto se remonta a cuando éramos una empresa más pequeña, con cinco personas y menos de tres ingenieros, y de repente tienes muchísimos usuarios y el patrón de comportamiento resulta ser distinto del que esperabas, porque habíamos probado con más de 1.000 personas en el programa beta y la mayoría de los casos de uso eran locuciones para audiolibros. Eso fue inesperado. Así que sintiéndote mal, la pregunta es cómo lo solucionas, y la respuesta fue construir las herramientas para que no vuelva a pasar. Hoy colaboramos con los institutos de seguridad de Estados Unidos y del Reino Unido.
Tras cerca de 40 minutos de conversación Travis, el jefe de gabinete de Mati, se para en la pared y mira el reloj. La señal es bastante clara, el polaco de 31 años pide datos de startups chilenas para tener en el radar y junto a su equipo se suben a una van negra que los llevará a las oficinas de JetSMART.
Quién puso la plata
ElevenLabs ha levantado US$ 781 millones en cinco rondas desde 2022. Partió en enero de 2023 con US$ 2 millones de Credo Ventures y Concept Ventures. En junio de ese año levantó US$ 19 millones a una valoración de US$ 100 millones, con Andreessen Horowitz (a16z), Nat Friedman y Daniel Gross. En enero de 2024 fueron US$ 80 millones a US$ 1.100 millones, con a16z y Sequoia, y en enero de 2025, US$ 180 millones a US$ 3.300 millones, con a16z e ICONIQ. La Serie D de febrero de este año, US$ 500 millones a US$ 11.000 millones, la lideró Sequoia, que puso a su socio Andrew Reed en el directorio, con Lightspeed, BOND y Evantic entrando por primera vez.
En mayo, cuando anunció el cruce de los US$ 500 millones de ingresos recurrentes, la empresa sumó por el lado institucional a BlackRock, Wellington, D.E. Shaw y Schroders, y por el corporativo a NVIDIA, Salesforce, Santander, Deutsche Telekom y KPN, varios de ellos también clientes.
En la propiedad hay además más de 30 figuras del mundo creativo, entre ellas Jamie Foxx, Eva Longoria, el director surcoreano Hwang Dong-hyuk y Matthew McConaughey, que ya estaba desde antes.