El auge de la inteligencia artificial (IA) ha tenido un efecto relevante sobre la economía global, sosteniendo el rally de los mercados financieros, empujando la inversión y también consolidando al cobre en niveles históricos sobre US$ 6 la libra.
Sin embargo, aquello también tiene sus riesgos. Y así lo advierte el Banco Central en uno de los recuadros del Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre.
En el análisis, el instituto emisor continúa tomando como base un ejercicio realizado en el IPoM de junio, enfatizando que los desarrollos en torno a la IA continúan siendo uno de los principales motores de la economía y de los mercados financieros globales.
Así, mientras que las dudas sobre su adopción por parte de empresas y personas han ido disminuyendo, estas han sido reemplazadas por dos fuentes de inquietud.
El primero, dice el recuadro, es la capacidad de una empresa determinada de rentabilizar su inversión, en la medida que los avances logrados por los modelos de IA más avanzados pueden ser replicados por otras empresas, influyendo en la valoración relativa entre competidores.
La segunda fuente es la magnitud de las inversiones necesarias para mantener competitividad, la que ha sido mayor a lo anticipado, afectando la rentabilidad esperada y los riesgos asociados al sector más general.
"Esto se está reflejando cada vez más en los precios de los activos, con aumentos de la volatilidad de los precios de las acciones y los premios por riesgo de default implícitos en los precios de los bonos de las empresas más expuestas al ciclo de inversión", complementa el documento.
Inversión financiada con deuda
Al desglosar los distintos factores detrás del auge de la IA, el recuadro parte por el gasto en capital (Capex) agregado de las principales empresas estadounidenses vinculadas al desarrollo de IA, el cual alcanzó los US$ 600.000 millones en los últimos cuatro trimestres, más de 80% por sobre el nivel de los cuatro trimestres previos, lo que representa cerca del 10% de la inversión total y explica en torno al 40% de la variación anual del PIB de ese período.
También, destaca la velocidad con que las principales empresas han ido aumentando sus planes de inversión. Mientras que a finales de 2025 se esperaban aumentos en torno a 26% y 9% para 2026 y 2027, al cierre estadístico del IPoM dichas cifras se sitúan en 90% y 40%, respectivamente.
Así la inversión relacionada a la IA alcanzaría un monto en torno a US$1,1 billones (millones de millones) a 2027, equivalente a 3,4% del PIB esperado de Estados Unidos en ese año.
"Inicialmente, el aumento de la inversión fue financiado en su mayoría con fondos propios de las empresas. Sin embargo, en los últimos trimestres se ha observado un fuerte incremento del endeudamiento, con emisiones de bonos acumuladas hasta julio de 2026 que más que duplican las del año anterior (aproximadamente US$ 250.000 millones). Entre 2026 y 2028, se estima que las necesidades de financiamiento del sector podrían situarse en torno a los US$ 1,5 billones, cerca de 5 puntos porcentuales del PIB de Estados Unidos", complementa el análisis.
Con todo, la inversión en IA se ha ido consolidando como un factor "de primer orden" para la actividad, la demanda y los mercados financieros, dice el banco, no solo en Estados Unidos, sino que también un conjunto de países asiáticos altamente expuestos a la cadena de valor de la IA.
El efecto sobre los mercados bursátiles
Una segunda parte del recuadro analiza las implicancias del desempeño de las empresas relacionadas a la inteligencia artificial en distintas variables, principalmente los mercados bursátiles.
Si bien los reportes de resultados de las principales compañías han, en general, continuado sorprendiendo al alza, distintas señales de precios de activos sugieren "dudas del mercado en torno a la rentabilidad futura de las inversiones asociadas al desarrollo de la IA".
Por un lado, dice el IPoM, la prima por riesgo de default que pagan las empresas más insertas en el proceso de inversión se ha duplicado en el último año, mientras que el de empresas comparables no expuestas a esa inversión ha disminuido en el margen.
Si bien el nivel absoluto de dicha prima se encuentra en niveles todavía "contenidos", su evolución reciente sugiere la aparición de dudas respecto de la capacidad de las empresas para generar la rentabilidad necesaria para hacer frente al mayor endeudamiento, agrega el reporte.
"Dichas dudas también se reflejan en las valoraciones bursátiles, con una volatilidad implícita de las acciones vinculadas a la IA que ha aumentado significativamente en los últimos meses, desacoplándose de la de empresas comparables. A partir de un estudio de eventos en torno a anuncios de resultados corporativos, Álvarez et al. (2026) sugieren que este fenómeno podría estar reflejando crecientes dudas sobre la rentabilidad de los planes de inversión", alerta el banco.
En particular, complementa, dicho estudio muestra que las acciones vinculadas a la IA han estado reaccionando negativamente cuando las empresas anuncian fuertes expansiones de sus planes de inversión, aun cuando los resultados reportados superan las expectativas del mercado. En empresas comparables no ligadas a la IA ocurre lo contrario: una mayor inversión anunciada se asocia a una mejor reacción bursátil. En conjunto, esta evidencia sugiere que los inversionistas mantienen una preocupación relevante por la magnitud de las inversiones.
"Un escenario de desaceleración relevante de la inversión en IA no solo reduciría el impulso externo para la economía chilena, sino que también implicaría un estrechamiento relevante de las condiciones financieras. En un escenario como ese, las valoraciones bursátiles caerían, pero, a diferencia de episodios tradicionales de riskoff o de revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento, las tasas de interés de largo plazo enfrentarían presiones contrapuestas", concluye el recuadro.
Por un lado, la menor demanda de fondos para las inversiones en IA y la mayor demanda por activos seguros presionarían a la baja; pero por otro, las menores perspectivas de crecimiento agravarían las ya complejas perspectivas fiscales de Estados Unidos y de otras economías desarrolladas, limitando la caída de las tasas.
"Para Chile, se sumaría el efecto negativo sobre el precio del cobre, cuyo aumento reciente está fuertemente ligado al ciclo de inversión de la IA", cierra el recuadro.