Hace un año, el Banco Central marcó la pauta de la discusión política en el país, al advertir de que el aumento de los costos laborales, derivado entre otros factores de algunos cambios legislativos aprobados en los últimos años, estaba impactando el mercado del trabajo. Este miércoles, el emisor profundizó en el tema.
En uno de los recuadros del Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, el ente autónomo recalcó que el empleo en Chile se ha mantenido débil a lo menos desde el año 2019, analizando los factores detrás de esta tendencia y también aludiendo a causas como la aceleración del proceso de automatización.
"El Banco Central de Chile implementa una estrategia de política monetaria para que la inflación converja a 3% dentro del horizonte de política de dos años. Para ello, es necesario un diagnóstico claro sobre la persistencia y naturaleza de los factores que afectan al mercado laboral y sus implicancias para las presiones inflacionarias. Esto, por el rol de este mercado como determinante del consumo y la demanda interna, además de su relevancia como fuente de información sobre las holguras de la economía", parte señalando el recuadro.
Mirada internacional
El análisis del Banco Central parte desde una premisa clara: "El mercado laboral chileno no ha logrado recuperarse por completo tras la pandemia".
Así, explica que comparado con mediados de 2019, la tasa de ocupación es 2,1 puntos porcentuales (pp.) menor, a lo que se suma que la participación laboral es 0,9 pp. menor, y la tasa de desempleo es 2 pp. mayor.
Durante 2026, esta última ha aumentado 0,8 pp. en su medición desestacionalizada, llegando a 9,3% (9,5% en la medición original).
Citando a Albagli et al. (2026), el emisor destaca que el desempeño del mercado laboral chileno está entre los más débiles de un grupo amplio de economías.
Entre marzo de 2020 y 2022, el desempleo en Chile subió más y tuvo una caída menor. Hacia 2025, en el promedio de las economías OCDE y latinoamericanas, el desempleo era menor que en 2019, mientras que en Chile era mayor.
"Una posible explicación se relaciona con la evolución de los costos laborales, teniendo presente que en Chile el salario real por hora ha crecido significativamente por encima del promedio del grupo estudiado, lo que se explicaría, entre otros factores, por cambios regulatorios, mayor indexación y ajustes en la participación laboral", dice el reporte.
¿Es algo cíclico o permanente?
El recuadro agrega que para entender el desempeño del mercado laboral y su evolución futura, es clave separar los componentes cíclicos y persistentes que lo afectan.
Un primer enfoque para esto es el cálculo de tasas de desempleo de referencia, en particular, la tasa de desempleo coherente con la ausencia de presión cíclica sobre la inflación (NAIRU, por sus siglas en inglés).
En diciembre de 2024, se documentó que el rango de la NAIRU había aumentado entre 1 y 2 pp. desde la pandemia.
Un trabajo de Albagli et al. (2026a) actualiza esta estimación, con resultados similares, lo que sugiere que la actual tasa de desempleo obedece, en parte, a factores persistentes y, en lo más reciente, a una desaceleración cíclica, coherente con la evolución de la actividad en lo que va de 2026.
Un segundo enfoque utiliza modelos de corrección de errores, que relacionan el empleo con la actividad y que pueden calcularse tanto para el total de la economía como sectorialmente.
Citando nuevamente a Albagli et al. (2026), se muestra que, a partir de 2020, el nivel de empleo se ubica significativamente debajo de lo que sugiere su relación histórica con la actividad, resultado transversal a distintas fuentes de datos de empleo y entre sectores económicos.
"En lo más reciente, una vez que se controla por este cambio persistente en el nivel de ocupación, las estimaciones coinciden en que la debilidad reciente de la economía ha contribuido a una menor creación del empleo", agrega el análisis.
Mayor automatización
Una última arista del análisis del instituto emisor se relaciona con la aceleración del proceso de automatización en la economía chilena, lo que también explicaría parte del aumento de la desocupación en los años recientes.
Nuevamente en base a Albagli et al. (2026), el banco analiza las transiciones laborales de distintos trabajadores entre 2022 y 2025, diferenciándolos por el grado de exposición de sus empleos a la automatización y su edad.
Los resultados muestran que aquellos trabajadores que en 2022 se encontraban en ocupaciones de alta exposición a la automatización tuvieron una menor probabilidad de seguir ocupados en el sector formal tres años después, comparado con los trabajadores en empleos menos expuestos a la automatización.
Además, en los trabajadores menores de 30 años, la caída de dicha probabilidad es aún mayor. Estos resultados se complementan con evidencia de empresas, que sugiere que aquellas con mayor exposición a la automatización, definida en función de la proporción de sus trabajadores en ocupaciones de alta exposición, redujeron más su empleo que aquellas menos expuestas.
"Evidencia recopilada a partir de encuestas y entrevistas a empresas, reafirma estos hallazgos. Diversos actores señalan que la incorporación de nuevas tecnologías está provocando un menor dinamismo en la contratación de trabajadores, ya sea por un menor ritmo de creación de empleo ante aumentos en la producción o, en algunos casos, por la sustitución de tecnología por empleo", complementa el documento.