“Me siento como volver a casa, hablar mi idioma, entender este mercado tan lindo que es el latinoamericano”. Con esas palabras, emocionado, Iván Espinosa inició su primera intervención pública como CEO de la japonesa automotriz Nissan en su tierra natal: México.
Ingeniero mecánico de la Universidad de Monterrey, el ejecutivo lleva más de 10 años radicado en el país asiático, donde ha ejercido diversos cargos dentro de Nissan, incluyendo el de chief planning officer (CPO) hasta abril del año pasado, cuando asumió como timonel de la firma a nivel global. El primer latinoamericano en alcanzar el puesto.
A partir de ese entonces es que la compañía se encuentra ejecutado el plan “ReNissan”, que tiene como objetivo único “fortalecer los fundamentos financieros de la empresa”, explicó Espinosa en su presentación. Con tres pilares –eficientar estructura de costos, redefinir estrategias de mercados y producto junto con revisar alianzas estratégicas– el programa maestro ya muestra resultados: tras años con números rojos, este primer cuarto de 2026 la firma reportó una utilidad operativa de US$ 488 millones, con proyecciones de alcanzar los US$ 1.250 millones para fin de año.
¿Cómo lo hizo? Eficiencia, aseguró el mexicano. En este último año redujeron en 40% el tiempo de desarrollo de productos, despidieron a cerca de 20 mil empleados a nivel global y se pasó de 17 a 10 fábricas, incluyendo cierres en México, Japón y Argentina.
Ahora, con una “liquidez muy sana” de US$ 22 mil millones, pero en medio de un escenario geopolítico cambiante y una industria muy marcada por la agresiva entrada de marcas de origen chino, el mexicano compartió que tiene otra gran ambición para su región: alcanzar 500 mil unidades de ventas, que lograrán –anunció– con el lanzamiento “de seis nuevos modelos y tres nuevas tecnologías electrificadas en los siguientes 12 meses”.
Crecer en la región
Latinoamérica es un mercado relevante para la japonesa: hoy cubren 39 mercados, trabajan con más de 750 distribuidoras y suman más de 20.000 trabajadores. A nivel de producción, mantiene activas cuatro plantas en Latinoamérica: tres en México y otra en Brasil, en las que se construyen 15% de las ventas a nivel global de la marca, mientras que el 87% de las ventas en América Latina corresponden a autos producidos en la misma región.
Un hito que destacó el mexicano fue el alcanzar el millón de unidades vendidas desde noviembre de 2023, “prueba clave de lo importante que Latinoamérica es para para la corporación a nivel global y lo determinados que estamos a seguir creciendo y a seguir invirtiendo en la región”, afirmó.
En el caso chileno, la marca vivió sus años dorados por el 2016, cuando se posicionó en el puesto 5° en el ránking de ventas nacional y decidió comenzar a hacerse cargo de su propia distribución. Diez años después, el escenario es diferente: un puesto número 25° en ventas acompañado de la venta de su negocio en Chile y Perú a la distribuidora Astara.
Consultado por DF por la decisión, Espinosa explicó que es parte de una estrategia global. “El contexto es simplemente priorizar nuestros recursos en los mercados donde nosotros vemos que es mejor que operemos por nuestro conocimiento y donde vemos que es mejor trabajar con otro tipo de socios comerciales”.
Guy Rodríguez, presidente de Nissan en América Latina complementó que consideran importante “que las empresas se vayan acomodando a las nuevas necesidades del mercado” y, en el caso chileno, especificó, este “se ha fragmentado mucho”.
“Estamos en un momento en donde la escala es importante y hemos trabajado mucho en escoger el partner adecuado que nos permita ofrecer estos grandes productos que tiene Nissan a un costo que sea competitivo. Empezamos la transición, estamos acelerando y puedes estar segura de que en los próximos meses vas a ver cómo tomamos la decisión adecuada. Vamos a estar creciendo en participación de mercado”, afirmó.
La guerra entre EE.UU. y China
Sobre cómo navegan la guerra comercial desde Nissan entre Estados Unidos y China, países en donde la automotriz tiene amplia presencia tanto en ventas como en manufactura, Espinosa transparentó que la situación geopolítica ha vuelto, efectivamente, “mucho más complicado el desarrollar productos”.
Y bromeó: “Todos los días, cuando me despierto hay algo nuevo en el mundo. Hay mil cosas pasando y eso es algo a lo que tenemos que hacer frente. Tenemos que tener una compañía más resiliente”.
En esta línea, el CEO reconoció que Nissan mantiene una ventaja: su globalidad en 39 mercados. “El problema que tenía Nissan antes de reNissan es que éramos muy global, pero éramos más grande de lo que podíamos absorber en nuestra estructura de ingresos. Lo que hicimos fue reducir el tamaño, pero mantener esta flexibilidad, que nos proporciona poder pivotar en función de los cambios que veamos en geopolítica, en políticas de gobierno y en otros fenómenos que están pasando”.
A la vez, explicó que otra de las razones por las que recortaron los tiempos de desarrollo en un 40% fue “porque no sabes qué va a pasar en seis meses. Entonces tienes que tener una velocidad que te permita reaccionar a todos estos cambios”.
China y la IA
Sobre qué tendencias observa desde Japón, Espinosa apuntó que “la industria está pasando por una transformación increíble”. El cambio más grande durante los últimos 12 meses, distinguió, “es la oferta que vemos hoy y la velocidad con que está llegando a muchos consumidores alrededor del mundo. Tenemos muchos nuevos jugadores que están trayendo nuevas formas de hacer autos, de traer tecnología a los mercados”.
En el caso chileno, específicamente, los diferentes actores de este origen se han posicionado con fuerza dentro del mercado. De hecho, según cifras de Anac, durante julio un 30% de las unidades vendidas en Chile fueron hechas en China.
¿Cómo ven esta entrada? Espinosa afirmó que llevan más de 20 años operando en el gigante asiático, por lo que “no es nuevo para nosotros”. “Entendemos la velocidad de China, entendemos la tecnología que tienen (de modelos eléctricos, por ejemplo) y estamos trabajando para implementarla en nuestros programas también”, sinceró. “Pueden esperar ver pronto productos frescos atinados al mercado en Latinoamérica”, añadió.
Consultado sobre qué le preocupa, el CEO afirmó que está invirtiendo mucho tiempo personal en la inteligencia artificial y cómo utilizarla dentro de la compañía. Desglosó que –de momento– lo están haciendo en tres “carriles”: de cara al cliente, para hacer más eficiente la ingeniería y la manufactura; y para el backoffice. “Es una iniciativa que estoy liderando yo personalmente, porque veo que es fundamental para nosotros transformar Nissan y ser competitiva en los siguientes cinco o diez años. Esa es una de las cosas que me quita el sueño, pero me mantiene muy entretenido también”, finalizó.