Volvo comenzó la construcción de un nuevo centro regional de distribución en Santiago, una inversión de US$ 11,1 millones destinada a abastecer de repuestos a las marcas del holding en el país: Volvo Trucks, Volvo Buses y Volvo Penta.
La instalación tendrá 5.328 m² de almacenamiento y 490 m² de oficinas, dentro de un parque logístico con más de 50.000 m² de infraestructura compartida, detalló el grupo escandinavo.
La planta tendrá 12 metros de altura para maximizar la densidad de almacenamiento, y contará con espacios dedicados a baterías, en línea con la entrada de camiones y buses eléctricos al mercado local. La obra debería terminar en 2027, tras lo cual se trasladarán los repuestos que hoy están en la capital.
De acuerdo a la compañía sueca, este será el primer centro de distribución de América Latina diseñado desde su concepción bajo las directrices globales de Volvo para instalaciones de alto desempeño. Chile, en ese sentido, opera como caso piloto regional.
"En el negocio de transporte, la disponibilidad lo es todo", afirmó Angelo Borges, director de Servicios de Volvo Chile. Según el ejecutivo, la inversión permitirá aumentar en un tercio el portafolio de piezas almacenadas y triplicar las líneas de pedido hacia 2030, además de abastecer a la red de 14 sucursales de la marca en el país y a clientes directos.
Dos Volvos
El Volvo que construye esta bodega en la capital no es el Volvo de los autos. Esta es AB Volvo, fundada en Gotemburgo en 1927 y con más de 100.000 trabajadores, que es además el segundo mayor fabricante de camiones pesados del mundo, agrupando marcas como Mack, Renault Trucks, Prevost y Nova Bus.
Volvo Cars se separó en 1999, cuando fue vendida a Ford, y desde 2010 pertenece a la china Geely, que hoy además es accionista de AB Volvo con cerca de 4,4% de la propiedad.
El grupo Volvo -de buses y camiones- tiene una gran presencia en Chile. En camiones pesados, Volvo cerró 2025 como la segunda marca del mercado chileno, con 1.621 unidades y una participación en torno al 19%, según cifras de la propia compañía. En febrero de este año incorporó formalmente su línea con tecnología Euro VI al país.
En buses, la marca sueca es proveedora histórica del transporte público de Santiago: entró al sistema en 2005, con la partida del entonces Transantiago, y en 2022 se adjudicó la provisión de 566 unidades para la renovación de flota. También ha empujado la electromovilidad con los modelos 7900 y BZL, este último probado en la Red durante 2025.
La operación actual del centro en Santiago cuenta con certificación Landfill Free, que reconoce a las instalaciones que derivan sus residuos a reciclaje, reutilización, compostaje o recuperación energética, evitando los vertederos. El estándar exige trazabilidad completa, proveedores certificados y auditorías periódicas. La compañía anunció que trasladará esa certificación al nuevo emplazamiento.
"Nos enorgullece ser la primera instalación en América Latina diseñada bajo los más exigentes estándares globales de alto desempeño", señaló Sergei Iavorskii, director general de Volvo Chile, quien asumió el cargo en 2024.