En el marco del XV Plan Quinquenal General de China, este mes el banco central del gigante asiático anunció un nuevo programa de reformas y desarrollo para el período 2026-2030. A diferencia de lo ocurrido en períodos previos de esta planificación nacional, en esta ocasión -y por primera vez en al menos una década- el Banco Popular de China (BPC) estableció una agenda exclusiva para la política monetaria, la cual incluye la internacionalización del yuan.
El plan busca avanzar hacia una apertura financiera de “alto nivel” donde un punto crítico es el uso global del renminbi (nombre oficial de la moneda china, cuya unidad es el yuan) a través de inversión, comercio y finanzas internacionales, sumado al desarrollo de los mercados de esta moneda en el extranjero.
Además, el BPC declaró como objetivo fortalecer el sistema de pago intercambiario transfronterizo (CIPS, su sigla en inglés) haciéndolo más “multinivel” y de amplia cobertura, algo que ha estado cobrando especial impulso junto con el crecimiento del mercado de los llamados “bonos panda”, los cuales corresponden a deuda emitida por entidades extranjeras en yuanes.
En el comunicado de su última reunión, el BPC destacó que se facilitó la emisión a entidades internacionales de estos bonos por más de 160.000 millones de yuanes en la primera mitad del año, equivalente a alrededor de US$ 23.737 millones, por lo que el plan para lo que queda de 2026 será brindar “apoyo y facilidades a más instituciones extranjeras para la emisión”.
En declaraciones a a South China Morning Post, el economista jefe para la Gran China y el Norte de Asia en Standard Chartered, Ding Shuang, indicó que la medida se relaciona con el énfasis que China pone en la construcción de un “banco central fuerte”.
La emisión a entidades internacionales de bonos panda superó los 160.000 millones de yuanes en la primera mitad del año, según el BPC.
Bancos de compensación
Los esfuerzos del BPC por convertir al país en una potencia financiera global han quedado rápidamente expuestos. La semana pasada, autorizó al Deutsche Bank para actuar como banco de compensación del renminbi en Frankfurt -es decir, una entidad encargada de facilitar y liquidar transacciones en yuanes fuera de China-, convirtiendo al prestamista alemán en el primero de la Unión Europea en asumir esta función.
De esta forma, Deutsche Bank dispondrá de una conexión directa con el sistema financiero chino, una función que en el extranjero desempeñan mayoritariamente sucursales locales de los cuatro mayores bancos estatales de China.
El profesor de la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghái, Xi Junyang, declaró al Global Times que la incorporación de la entidad germana, con su sólida presencia en el mercado local, es de gran importancia. “Los bancos tienen bases de clientes diversas, y Deutsche Bank cuenta con numerosas empresas europeas entre sus clientes. Con este nombramiento, estos participantes del mercado disfrutan de una mayor facilidad para aprovechar las operaciones con yuanes”, afirmó Xi.
En el hemisferio sur, otro de los bancos autorizados a procesar transacciones en renminbi fue el Standard Bank –el más grande del continente africano–, el cual podrá gestionar compensaciones de yuanes en 19 países.
Los bonos panda en el mundo
La internacionalización del renminbi también se vislumbra en América Latina. En junio, el ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, entregó una carta de intención al gobernador del BPC, Pan Dongsheng, para lanzar los bonos panda (títulos de deuda denominados en yuanes) de forma anual con el objetivo de ampliar las fuentes de financiación de la deuda pública brasileña y fortalecer la cooperación con China.
De acuerdo con información del Banco de Pagos Internacionales, el gigante asiático es uno de los mercados de bonos más grande del mundo (más de US$ 16 billones), solo detrás de Estados Unidos (más de US$ 49 billones).
Así, Durigan afirmó que el gobierno brasileño prevé captar cerca de US$ 740 millones (5.000 millones de yuanes), destacando que las tasas de interés de estas emisiones se sitúan entre 1,7% y 2% anual, por debajo de las realizadas en dólares que oscilan entre 4,5% y 5,5%.
Según explicó el subsecretario de Deuda Pública del Tesoro Nacional de Brasil, Francisco Segundo, durante un seminario organizado por el Consejo Empresarial Brasil-China, “dada nuestra escala, es mucho más cualitativo que cuantitativo por ahora. Es obviamente un recurso bienvenido y tiende a ser barato, pero se trata principalmente de desbloquear nuevos inversores”.
“En cada mercado donde concluimos que hay éxito y potencial, tenemos que ser activos. Tenemos que ir una, dos, tres veces; tenemos que estar allí todos los años”, indicó.
De los países que no pertenecen al bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), Hungría se ha mantenido como el emisor regular de bonos panda desde 2017, a diferencia de países como Filipinas, Portugal o Corea del Sur que han realizado colocaciones de estos de manera puntual.
Pero, en lo que va de 2026 y además de Brasil, ya se suman otros tres países a la emisión de deuda en yuanes. Mientras Eslovenia apostó por colocar deuda por un valor de unos 4.000 millones de yuanes (alrededor de US$ 593 millones) a finales de marzo, Kazajistán debutó en el mercado de bonos chinos en mayo, seguido por Indonesia, que se sumó como nuevo emisor soberano de bonos panda que recaudaron cerca de US$ 1.000 millones.