El impacto del ajuste y la demora en la recuperación de la actividad económica comenzaron a pasarle factura al capital político del oficialismo. Un reciente estudio nacional de opinión pública, elaborado por la consultora Proyección, al que tuvo acceso El Cronista, reveló que el malestar financiero que atraviesan los hogares argentinos ya se traduce en un escenario electoral complejo para Javier Milei.
La etapa de tolerancia ciudadana frente a la crisis parece haber entrado en una fase de desgaste, cediendo terreno ante las urgencias diarias del bolsillo.
Los números sobre la percepción material de la sociedad son contundentes. Según el relevamiento, realizado durante los primeros días de agosto (del 1 al 12) sobre más de 1500 casos, el 68,3% de los encuestados afirmó que su situación familiar empeoró en los últimos meses, mientras que un 74% consideró que la economía general del país sufrió un severo retroceso.
En este contexto, los bajos ingresos (47,2%) se consolidaron como la principal preocupación de los argentinos, superando de manera amplia a la inseguridad y al aumento de precios.
El pesimismo también domina las expectativas a corto plazo, ya que seis de cada diez consultados (60,2%) estiman que su realidad financiera seguirá en declive dentro de los próximos seis meses.
Sin embargo, el dato que más puede llegar a preocupar en los despachos de la Casa Rosada es el cambio en la asignación de responsabilidades: el 48,3% del electorado ya señala a la actual administración como la principal culpable de la crisis, ubicándose casi diez puntos por encima del 38,9% que todavía responsabiliza a la gestión gubernamental anterior.
Panorama electoral
Este clima de insatisfacción económica tiene un correlato directo en el terreno político y amenaza los planes de reelección del líder libertario. Al proyectar un escenario de comicios nacionales, la encuesta marca una caída del oficialismo frente a la principal fuerza de la oposición, lo que evidencia que el sacrificio financiero demandado a la población no está garantizando una fidelidad inquebrantable de cara a las próximas citas en las urnas.
Ante la consulta sobre a qué espacio político elegirían si las elecciones fueran hoy, la marca “Fuerza Patria” -que agrupa al peronismo y al kirchnerismo- logra posicionarse en el primer lugar con una intención de voto del 36,6%. La Libertad Avanza queda relegada al segundo puesto con un 32,5%, mientras que el PRO apenas alcanza un magro 6,6%, reflejando una clara polarización entre las dos fuerzas mayoritarias del país.
El panorama cambia levemente al medir nombres propios en una hipotética primera vuelta presidencial, donde la figura individual del mandatario tracciona más que su propio sello partidario. Bajo esta métrica, Javier Milei logra retener el liderazgo con un 36,3% de las preferencias.
Su principal contrincante es el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien concentra el 32,3% de los apoyos, dejando muy atrás a otras opciones como la dirigente de izquierda Myriam Bregman o el radical Maximiliano Pullaro.
La verdadera magnitud del desafío electoral para el oficialismo queda expuesta al simular un escenario de balotaje. En un hipotético mano a mano definitivo, Javier Milei y Axel Kicillof se disputan la presidencia de la Nación en un absoluto empate técnico. El actual jefe de Estado obtendría un 40,6% de los votos, situándose apenas un punto por encima del 39,6% que cosecharía el mandatario provincial, con un decisivo 12,7% de votos en blanco o impugnados.
Mirando hacia el 2027, la radiografía social muestra un electorado fragmentado. Un 41,7% agrupa a quienes desean que continúe el gobierno actual (ya sea con sus políticas intactas o con recambios en los equipos), frente a un 38,2% que exige un nuevo mandato de corte peronista.