La inflación mensual de Argentina se desaceleró a su nivel más bajo en 14 meses, en lo que representa una victoria para el Presidente Javier Milei.
Los precios al consumidor subieron un 1,7 % mensual en agosto, en línea con la estimación promedio de los economistas encuestados por Bloomberg. La inflación mensual se había acelerado al 2,1% en julio.
En comparación con el año anterior, la inflación interanual se desaceleró levemente del 33,8% al 33,5%, un punto por debajo de la estimación promedio de 33,6%, según datos publicados este jueves por el organismo de estadísticas Indec.
Alimentos y bebidas lideraron las subidas de precios. Vivienda y servicios públicos registraron los mayores incrementos, mientras que prendas de vestir y calzado cayeron un 0,6%, lo que refleja las liquidaciones de fin de invierno. Los costos de recreación y cultura se mantuvieron estables tras el fin de la temporada de vacaciones de invierno.
Un peso estable probablemente ayudó a contener los precios. La moneda se ha depreciado solo un 12 % en términos nominales durante el último año.
Debilitamiento económico
"Otro dato de inflación moderada en agosto sugiere que las presiones sobre los precios en Argentina se han aliviado de algún modo en un contexto de crecimiento débil y un peso estable. Sin embargo, la modesta caída también pone de manifiesto una fuerte inercia", afirmó Jimena Zúñiga, analista de geoeconomía para América Latina de Bloombereg Economícs.
Si bien la desaceleración de la inflación le da a Milei motivos para celebrar, la actividad económica se ha estado debilitando. La construcción en julio cayó un 4,5% interanual, mientras que la industria manufacturera cayó casi un 5%. Las exportaciones de energía, minería y agricultura siguen siendo los principales motores del crecimiento, pero aportan poco al impulso del empleo formal.
"Intentar forzar un mayor avance en la inflación a través de la estabilidad del tipo de cambio sería un error de política económica, a nuestro juicio, dado el costo en apreciación real y actividad", destacó Zuñiga, agregando que esperan "un mayor pragmatismo político más adelante, lo que debería permitir que la inflación se mantenga moderadamente elevada y por encima de las expectativas del consenso".
Los economistas han recortado sus pronósticos de crecimiento para este año al 2,1%, desde el 3,5% estimado en diciembre pasado, lejos del 5% de crecimiento que su gobierno proyectó en su presupuesto anual. Esos mismos economistas encuestados por el banco central también pronostican una tasa de inflación del 30 % para finales de 2026, por encima del 20,1 % estimado en diciembre pasado.