Caterpillar, multinacional conocida por sus bulldozers amarillos, acumula un alza de 42,5% en bolsa este año y cotiza en torno a los US$ 900 por papel.
Pero el motor de su expansión ya no está solo en la construcción, como solía ser. Ahora el impulso proviene de la infraestructura energética que demandan los centros de datos de inteligencia artificial (IA) y las máquinas con que la minería busca expandir la oferta de cobre, ambos negocios en tendencia.
La explicación parte por un problema simple. Los centros de datos que sostienen la IA consumen enormes cantidades de electricidad, sin embargo, la red en EEUU creció apenas 0,6% al año entre 2000 y 2024 y no está dando abasto para alimentar estos grandes centros tecnológicos. Ahí entró “CAT”, como es popularmente conocida la empresa en el mundo.
“Caterpillar reaccionó rápido y elevó su capacidad de producción de turbinas en aproximadamente 2,5 veces el nivel de 2024 y son el tipo que los data centers necesitan, esto se ha visto claramente en sus resultados”, señaló el analista del sector energía de DVA Capital, Abraham Escobar.
El negocio de esta infraestructura también ganó terreno. En el segundo trimestre las ventas de generación eléctrica saltaron 72% y los ingresos totales marcaron un récord de US$ 20.500 millones, un 24% más que un año antes y podría extenderse de cara al futuro. “Lo que más convence al mercado es el backlog (proyectos pendientes) de US$ 72 mil millones con clientes comprometidos hasta 2030”, detalló el analista jefe de GH Trading, Renato Campos.
Empujón del cobre
El segundo motor viene de la minería. Con el rally del cobre sobre US$ 6,70 la libra, a las mineras les conviene extraer más metal rojo y ampliar sus faenas. “Eso representa una oportunidad de largo plazo para las empresas que proveen equipos y servicios a la minería, Caterpillar entre ellas”, dijo Escobar.
Así fue como Caterpillar vendió US$ 4.600 millones en el trimestre, un 20% más interanual. Y es una demanda que -según explicó Escobar- promete durar, dado que la apertura de una mina nueva toma más de 10 años, por lo que la oferta de cobre seguirá estrecha y las mineras seguirán necesitando equipos.
Por eso, ambos negocios se alimentan entre sí: los data centers necesitan generación eléctrica para operar y cobre para distribuir esa energía. Y Caterpillar vende a ambos.
¿El riesgo? La acción cotiza a 45-47 veces sus utilidades y para Campos eso significa que “gran parte de este crecimiento ya está en el precio”.