El sesgo de la política pública que frena a las scaleups
EDUARDO BITRAN Académico Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI y Espacio Público
Cuando se discuten políticas para impulsar la productividad y la generación de empleo de calidad, el foco suele ponerse en apoyar a las PYME o sectores de baja productividad laboral, por razones de vulnerabilidad social. Sin embargo, esta mirada omite un hecho bien establecido en la evidencia: el crecimiento del empleo no lo explican las empresas en general, sino una minoría muy específica de firmas innovadoras de rápido crecimiento.
La evidencia internacional es consistente desde hace décadas. En los países de la OCDE, un grupo muy reducido de empresas explica una fracción desproporcionada del crecimiento del PIB y, sobre todo, de la creación neta de empleo.
“En Chile, solo cerca del 1% de las empresas son scaleups, pero generan alrededor del 45% del crecimiento del empleo neto formal. En la OCDE, superan el 4% de las firmas y explican más del 50% de la creación de empleo”.
La OCDE define como scaleups a empresas con más de 10 trabajadores que crecen al menos un 20% anual durante tres años consecutivos. Cuando, además, tienen menos de cinco años, se denominan empresas gacela.
Estudios de Endeavor muestran un patrón aún más concentrado en el caso de Chile. Solo cerca del 1% de las empresas son scaleups, pero generan alrededor del 45% del crecimiento del empleo neto formal. Dentro de ellas, más de la mitad son gacelas (startups innovadores y ágiles), que multiplican por 12 su dotación en pocos años. En la OCDE, en cambio, las scaleups superan el 4% de las empresas y explican más del 50% del empleo creado.
La pregunta es evidente: ¿cómo aumentar su presencia en Chile?
Parte de la respuesta es incómoda. Muchas políticas de apoyo a la PYME generan, sin proponérselo, un “impuesto implícito” al crecimiento. Al superar ciertos umbrales de ventas, las empresas pierden beneficios tributarios, acceso preferente a financiamiento y marcos regulatorios más simples. El resultado es predecible: se incentiva no crecer.
Corregir estos desincentivos es una condición necesaria, pero no suficiente. También se requiere fortalecer el ecosistema de escalamiento innovador.
Primero, el financiamiento. La industria de capital de riesgo apoyada por Corfo se concentra en etapas tempranas y utiliza instrumentos de deuda, lo que desincentiva la toma de riesgo tecnológico y deja un vacío en fases de expansión. Se requiere que Corfo participe como inversionista de capital -sin poder de voto- y promueva un fondo de fondos que movilice inversionistas institucionales hacia etapas más avanzadas, permitiendo escalar a nivel global.
Segundo, los mecanismos de garantía de Corfo y Fogape deben expandirse hacia empresas medianas innovadoras con alto potencial de crecimiento, hoy excluidas de estos instrumentos.
Tercero, la reforma del crédito tributario a la I+D. Su diseño actual no resulta atractivo para empresas de rápido crecimiento que reinvierten utilidades y postergan rentabilidad. Adaptarlo a la lógica de las scaleups permitiría alinear mejor innovación y crecimiento.
Finalmente, avanzar en la separación de las funciones de financiamiento de Corfo -como propone el proyecto de ley Afide-, con supervisión de la CMF y mayor presencia de directores independientes, incorporando mecanismos de capital de riesgo y financiamiento de inversión, e integrando los sistemas de garantía de Corfo y BancoEstado, es un paso relevante para cerrar brechas en el escalamiento.
Chile ya cuenta con evidencia clara sobre dónde se genera el empleo. El desafío ahora es alinear las políticas públicas con esa evidencia y dejar de penalizar el crecimiento.
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