Houston, we have a problem
RODRIGO MONTERO Decano Facultad de Administración y Negocios Universidad Autónoma de Chile
Esta frase tiene su origen en la misión espacial Apolo 13 de la NASA en 1970, la cual se popularizó ampliamente con la película protagonizada por Tom Hanks. Fue pronunciada tras la explosión de un tanque de oxígeno que obligó a abortar el alunizaje y priorizar el regreso seguro de los astronautas. A veces surgen imprevistos, y por tanto se hace necesario ajustar el plan.
Algo así estaría ocurriéndole a la economía chilena. Las cosas, ¡qué duda cabe!, no han salido como esperábamos… y tal vez se requiere ajustar el plan.
Por un lado, tenemos las decepcionantes cifras de actividad del primer trimestre, con un PIB que se contrajo en 0,5%. Si bien no estamos en recesión técnica, sí estamos frente a un problema que viene afectando a la economía local desde hace ya varios meses. Si uno atiende a lo que son las cifras destacionalizadas del Imacec, podrá percatarse que prácticamente desde la mitad del año pasado la economía se encuentra en una suerte de meseta, estancada. Y como consecuencia de esto están las desfavorables cifras que exhibe el mercado laboral, con una tasa de desempleo femenino que hoy se ubica en 10%.
“Todo indica que tal vez se deba ajustar el plan. ¿En qué sentido? Primero, quitar el foco del ajuste fiscal en términos de reducir más aún el gasto, y poner el énfasis en la calidad del gasto y del tipo de gasto. En otras palabras, gastar mejor. Gastar mucho menos puede ser contraproducente en el actual contexto”.
Por el lado de los precios las cosas no andan mejor. Como consecuencia del shock petrolero y su efecto sobre los precios locales de los combustibles, la inflación ha vuelto a sobrepasar el 3%.
En efecto, empujada fuertemente por la parte volátil del IPC, hoy tenemos una inflación en 4%. La inflación subyacente por ahora se mantiene contenida (3,4%). Así, lo más probable es que el Banco Central opte por mantener sin cambios la TPM para lo que resta del 2026.
En cuanto a la política fiscal, desde Teatinos 120 siguen en su objetivo de llevar a cabo un ajuste del gasto, aunque todo parece indicar que será de una menor envergadura a lo planteado originalmente. Y recuerde que la política fiscal tiene un efecto multiplicativo sobre la economía: si usted reduce en X% el gasto, la demanda se contrae en más que eso.
Así, hoy incluso alcanzar una expansión de 2% para 2026 parece desafiante.
Finalmente, el reciente Informe de Estabilidad Financiera indica que hoy “los riesgos para la estabilidad financiera global son elevados, en un entorno macroeconómico e internacional altamente incierto”.
El informe llama la atención sobre los potenciales efectos de un deterioro abrupto de las condiciones financieras, que podría deprimir aún más la actividad económica y el empleo local.
Todo indica que tal vez se deba ajustar el plan. ¿En qué sentido? Primero, quitar el foco del ajuste fiscal en términos de reducir más aún el gasto, y poner el énfasis en la calidad del gasto y del tipo de gasto. En otras palabras, gastar mejor. Gastar mucho menos puede ser contraproducente en el actual contexto.
En segundo lugar, si la aprobación de las medidas pro crecimiento que hoy se discuten en el hemiciclo no están completamente financiadas (los ingresos esperados de los proyectos siempre son inciertos), y eso hace que la deuda como porcentaje del PIB aumente un par de puntos en el futuro, pero que a la vez nos permitan aspirar a un mayor crecimiento tendencial, tal vez valga la pena considerarlo. Pulamos lo que haya que pulir, pero apostemos por hacer las cosas de una manera diferente de lo que hemos estado haciendo hasta ahora.
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