Padre Hugo Tagle

Chile diverso

PADRE HUGO TAGLE @HUGOTAGLE

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 23 de agosto de 2021 a las 04:00 hrs.
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Y resulta que Chile no es tan homogéneo y plano como pensábamos. Apostamos por años a una uniformidad que existe solo en la mente de unos pocos, y peor, capitalinos. El complejo proceso tras el plebiscito y conformación de la convención constituyente dejó en evidencia la infinidad de grupos que coexisten en esta copia feliz del Edén; muchos casi relegados a las sombras. Los pueblos originarios, en su rica diversidad, presentan matices ignorados o escondidos a la fuerza. Además, entre ellos no nos encontramos ante un solo grupo. Habrá que incluir en esta rica diversidad a otros, omitidos en el frenesí de este tiempo. Algunos de antigua data como asiáticos, afroamericanos y ahora último, haitianos. Queda una gran terea pendiente: que esos mismos grupos animen a sus pares inactivos a hacerse parte del proceso cívico. Lamentablemente se vio que participaron muy pocos en la elección de constituyentes entre los pueblos originarios. Desafío grave para todos ellos de cara a una mayor participación. Hay una serie de sensibilidades que habrá que considerar mejor, si no se les quiere traicionar.

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La mejor forma de validarse será presentando su originalidad y aportes a este Chile diverso, que quiere construir una sociedad más integrada.

Pero surge una cuestión muy cotidiana: ¿Qué tan abierto estoy yo ante esta nueva realidad? ¿Conozco y trato con personas de otras etnias en forma regular? ¿Estoy abierto a recibirlos, a tenerlos de vecinos o amigos? Preguntas complejas. De poco sirven las declaraciones si la práctica no se hace “pan de cada día” en comunidades, iglesias, municipios.

Acompañé a decenas de grupos de estudiantes de colegios y universidades a misiones y trabajos en verano e invierno. Tras la jornada laboral, los vecinos de las localidades que visitábamos, gente esforzada y sencilla, - aimaras en el norte y mapuches en el centro sur-, nos invitaban a comer a sus casas. Yo me preguntaba ¿invitaríamos nosotros a estas familias a las nuestras? ¿Los sentaría a mi mesa? Y también nos podemos preguntar: ¿cuántos amigos de sus hijos se juntan con niños de otras nacionalidades, asiáticos, haitianos, mapuches? Un desafío para colegios, universidades e iglesias. La integración hay que incentivarla y buscarla activamente. No se dará en forma espontánea, “fácil”. Al igual que en la paridad electoral, el desafío será desarrollar programas de integración y conocimiento mutuo en foros, deporte, estudio; en barrios, manzanas y cuadras. Ahí comienza el nuevo Chile.

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