Padre Hugo Tagle

San Valentín

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Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 14 de febrero de 2022 a las 04:00 hrs.
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El amor, en tiempos de pandemia, no ha sido tarea fácil. En Chile, no pasa por el mejor momento. El país tiene una de las tasas más altas de separación matrimonial de la OCDE. Pareciera que cuesta embarcarse en una relación de largo aliento, para siempre, si se quiere.

Somos de bajo umbral de tolerancia, de “mecha corta”, de “apestarnos” con facilidad. Rasgos que dificultan una relacion estable. Se dice que los millennials son más tolerantes, inclusivos y pacientes. Ojalá sea así. Abunda la fantasiosa expectativa de una relación “que me haga feliz”, sin estar muy dispuesto a poner empeño de nuestra parte.

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Se abordarán las relaciones afectivas con un cierto recelo, condiciones, con mucha “letra chica”. Y eso no lleva nada bueno. En las relaciones humanas, en el amor, hay mucho, muchísimo, de voluntad, tesón, sudor y lágrimas. Supone generosidad para renunciar a mis anhelos y proyectos para pensar en un nosotros sólido y duradero. Supone humildad para reconocer errores, paciencia y una buena dosis de alegría y buen humor.

La celebración de San Valentín –quien en tiempos de persecución de la Iglesia bendecía matrimonios en secreto– nos regala una buena oportunidad para hablar del mayor de los afectos. “El amor es el tema más importante que existe en la historia de la humanidad. Algunos dicen que es la muerte. No creo, porque todo está relacionado con el amor”, dice García Márquez.

Vivimos un tiempo privilegiado para el cultivo de un amor con mayúscula. La exigencia de respeto mutuo, tolerancia y sana distribución de responsabilidades entre hombre y mujer, permiten su desarrollo pleno. Como nunca en la historia, apelamos al sentimiento de libertad en las relaciones humanas. Recordemos que ese vital elemento, el libre y voluntario consentimiento de las partes, es de cuño y factura cristianas. La libertad y con ello el amor, nace, florece y madura en fragua cristiana. Desde ahí se extiende, lenta y trabajosamente por el resto del mundo, siendo lamentablemente aún patrimonio occidental. En efecto, en muchas partes del globo aún no se puede hablar de relaciones “amorosas” consentidas y libres.

Lo invito, buen lector, a leer el himno al amor de San Pablo, valedero no solo para los cristianos, sino para todo aquel que quiere crecer en civilidad, tolerancia y humanidad. Si. Se plenifica lo humano amando al modo y ejemplo de Jesús. Ya que el regalarse, donarse, no disminuir u opaca la propia vida, sino que la potencia y regala sentido: Se descubre que se es más feliz amando y haciendo feliz al otro ya los demás.

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