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Tomás Sánchez

La revancha del dato

TOMÁS SÁNCHEZ V. Socio de Valoriza, director de Politropia

Por: Tomás Sánchez

Publicado: Jueves 2 de abril de 2026 a las 04:05 hrs.

Tomás Sánchez

Tomás Sánchez

En los últimos 15 años hemos constatado algo que ya no admite debate: las redes sociales polarizan. No es un efecto secundario, sino el modelo de negocio. Se sirven de la indignación, amplifican los extremos y monetizan la división. Del Arab Spring a la posverdad, de los antivacunas a las cámaras de eco, el algoritmo no falló; funcionó exactamente como fue diseñado. Sin embargo, hoy la inteligencia artificial (IA) nos ofrece una luz de esperanza: pasar de los extremos a la moderación, del relato al dato.

La semana pasada, el Financial Times publicó un estudio que merece atención. John Burn-Murdoch analizó miles de conversaciones con los principales chatbots -ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Grok- y encontró algo inesperado: todos empujan a los usuarios hacia posiciones más moderadas y basadas en evidencia, independiente de su punto de partida ideológico. Lo opuesto exacto a lo que hace TikTok. Las redes radicalizan; los LLMs, al parecer, moderan. El mecanismo es simple: las plataformas sociales ganan dinero con tu indignación; los modelos de lenguaje ganan dinero siendo útiles. Y útil, aquí, significa precisión.

“Las plataformas sociales ganan dinero con tu indignación; los modelos de lenguaje ganan dinero siendo útiles. Y útil, aquí, significa precisión”.

Por eso la industria lleva años en guerra declarada contra las alucinaciones. El resultado es concreto: hoy los mejores modelos tienen una tasa de alucinación entre 1% y 3%. No es filantropía tecnológica. Es el modelo de negocio. Perplexity lo entendió antes que nadie y construyó toda su propuesta de valor sobre una sola idea: respuestas confiables con fuentes citadas. Hoy está valuada en US$ 20 mil millones. El mercado le puso precio a la factualidad.

Habrá quien objete que toda inteligencia artificial tiene sesgo editorial. Es verdad: según el mismo estudio del Financial Times, ChatGPT empuja levemente hacia la centroizquierda y Grok hacia, la centroderecha. Sesgo existe. Pero hay una diferencia que no es menor: opinar con sesgo sobre hechos reales es infinitamente menos dañino que decidir sobre hechos inventados. Y eso es esencial, cuando constatamos que el 88% de las empresas ya usan IA de alguna forma, un aumento de un 10% en compración al año anterior. Ese es el problema real, y esa es también la dirección que está corrigiendo la industria.

Para las empresas, la lección es más urgente de lo que parece. Hace una década, las organizaciones corrieron a estar en cada rincón de las redes sociales -Instagram, LinkedIn, TikTok- convencidas de que la presencia digital era la nueva ventaja competitiva. El argumento de hoy es más profundo y más estructural. No se trata de un canal adicional. Se trata de la calidad de las decisiones que se toman puertas adentro. Un equipo donde cada persona opera con un copiloto que busca evidencia antes de opinar es un equipo cualitativamente distinto. Menos gestión por relato, más por dato. Menos “yo creo que el mercado va hacia allá” y más “esto es lo que muestra la evidencia”.

Las redes sociales le dieron voz a todos. Los LLMs les están dando argumento. La revancha del dato apenas empieza.

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