IPoM de marzo, un escenario incierto
Hace menos de un mes se decía que el nuevo Gobierno se iniciaba con viento a favor, producto de un alza importante en los términos de intercambio, junto con una tendencia decreciente de las tasas de interés. Como una clara demostración del deterioro geopolítico que enfrentamos, luego del ataque a Irán por parte de Israel y Estados Unidos, el escenario externo ha tenido un vuelco significativo, reflejado principalmente en un alza de más de 40% del precio del petróleo, noticia que es particularmente mala para Chile, debido a la dependencia del país de las importaciones de este insumo fundamental en toda la cadena productiva. Sin duda, enfrentamos un shock de oferta negativo, de una profundidad y duración altamente incierta, por ahora.
En este contexto, el Banco Central publicó su primer Informe de Política Monetaria (IPoM) del año, que en lo fundamental estima mayor inflación y menor crecimiento para el año en curso, respecto a lo proyectado en diciembre. La estimación de inflación subió de 3,2% a 4%, y el rango de crecimiento se redujo de entre 2% y 3% a entre 1,5% y 2,2%, aunque inserto en un discurso de mayor volatilidad de las proyecciones, en función del desarrollo del conflicto iraní.
La búsqueda de consensos reaparece como una condición necesaria ante un escenario externo más complejo y volátil.
El menor crecimiento se explica no solo por el aumento del precio de los combustibles, sino también por el impacto financiero de este shock en tasas de interés, monedas y precios de activos, a lo que se suma el efecto del ajuste en el gasto fiscal anunciado por el nuevo Gobierno.
De todas formas, el IPoM señala que este shock se produce en un contexto en que ya se habían logrado contener por completo las presiones inflacionarias y la actividad no minera mostraba un desempeño algo mejor a lo esperado, lo que permite que el Banco Central haya podido mantener su tasa de política, sin que por ahora se espere un desalineamiento significativo de las expectativas de inflación. En este panorama, se espera que pueda retornar a un nivel en torno a la meta a mediados de 2027.
Un aspecto interesante, y que vale la pena destacar, es el mensaje de la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, al Congreso. Durante su presentación del IPoM señaló la evidente importancia que han tomado los factores geopolíticos en las decisiones de política económica, contexto que genera desafíos significativos, especialmente para las autoridades políticas y económicas. En ese marco, llamó a “buscar puntos de consenso y centrarnos en aquellas materias que aumenten nuestra resiliencia como país. De este modo podremos enfrentar los desafíos de un entorno externo significativamente más incierto”.
Es de esperar que este mensaje sea tomado en cuenta en las decisiones de políticas públicas que se avecinan, y que parecen necesarias para que Chile pueda retomar la senda del desarrollo de la que se desvió cuando se empezó a dejar de lado la búsqueda de esos consensos.
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