Primeros 100 días: la gestión empresarial aporta a un nuevo Gobierno
Por Alejandra Loyola, socia de TheHouse Advisory
En el mundo empresarial existe una regla conocida: los primeros 100 días de un nuevo CEO suelen marcar el tono de toda su gestión. No porque en ese período se resuelvan todos los desafíos, sino porque es cuando se instalan las prioridades, la forma de trabajar y la credibilidad del liderazgo.
Algo similar ocurre con un nuevo Gobierno. Más allá de las diferencias entre el sector público y privado, ambos enfrentan un desafío común: transformar una visión en una agenda concreta de ejecución, movilizando organizaciones complejas y múltiples actores con intereses distintos.
Desde la experiencia de la consultoría estratégica, existen al menos cuatro palancas de gestión que suelen marcar la diferencia en estos procesos.
La estrategia en una plana. Las organizaciones que logran transformar su gestión parten con un ejercicio simple pero exigente: OnePage Strategy. Se trata de una definición clara del propósito, las prioridades y la forma de alcanzarlas: qué queremos lograr, por qué es importante y cómo lo vamos a hacer. Esta se convierte en una base común para la toma de decisiones. En un Gobierno, esta síntesis es igualmente necesaria para alinear ministerios, servicios públicos y equipos técnicos en torno a un mismo rumbo.
Resultados tempranos que den confianza. Las transformaciones exitosas combinan metas estructurales de mediano y largo plazo con avances tempranos que demuestren que la estrategia ya está en marcha y produce resultados de corto plazo. En el mundo empresarial se habla de quick wins: hitos visibles que instalan credibilidad. En el ámbito público, estos avances también envían señales. Destrabar proyectos de inversión, mejorar la coordinación del sistema de permisos o acelerar obras de infraestructura pueden transformarse en evidencias tempranas de capacidad de ejecución y consolidan confianza.
El mapa de actores clave. Ningún proceso de cambio se implementa en el vacío. En una empresa, el mapa incluye, entre otros: clientes, reguladores, proveedores y colaboradores. En un Gobierno, el ecosistema es aún más amplio: Congreso, gobiernos regionales, gremios empresariales, organizaciones sociales, instituciones públicas y la opinión pública. Comprender ese mapa, anticipar resistencias y generar espacios de diálogo es esencial. Avanzar sin escuchar ni construir acuerdos con los actores relevantes suele ser una de las principales causas de fracaso en procesos de transformación.
Capacidades críticas y alineamiento en toda la organización. Incluso la mejor estrategia fracasa si la organización no está preparada para ejecutarla. Las prioridades deben traducirse y asignarse a un equipo competente, con responsables claros y procesos definidos. Adicionalmente, debe asegurarse un alineamiento transversal de los equipos a la estrategia, para lo cual resulta fundamental instalar un sistema de comunicación interna que permita a toda la organización entender por qué hacemos lo que hacemos.
Es muy importante que durante este primer tiempo de gestión, los líderes evalúen y estén dispuestos a tomar decisiones difíciles y recambio de equipo cuando se constatan brechas. Una organización competente y alineada da contundencia y una señal concreta de una administración sólida.
Los primeros 100 días no definen por sí solos el éxito. Pero sí permiten instalar dirección, credibilidad y capacidad de ejecución, condiciones indispensables para las transformaciones prometidas. ¡Vamos Chile!
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