No solo la contracción de 1,2% anual que registró el lunes el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de abril es lo que debería preocupar, afirma el economista jefe del Banco de Chile, Rodrigo Aravena. Lo clave, plantea, es poner atención a la tendencia del crecimiento en el país, más allá de la cifra misma del Producto Interno Bruto (PIB).
“No podemos perder de vista lo que está pasando en términos agregados: una caída de PIB en el primer trimestre, una mayor inflación y un mercado laboral que muestra más holgura”.
Un panorama que expone una debilidad macro y que, según el economista, dejaría a 2026 con una expansión del PIB por debajo del 2%.
“El Imacec por supuesto que es una decepción. Se esperaba un número más alto, pero llevamos cuatro meses de caída y la verdad que con un par de datos más vamos a estar hablando de una recesión técnica en Chile, transitoria, por cierto, pero es indudable que los números de actividad están muy lejos de lo que teníamos pensado algún tiempo atrás”, señaló.
- Acerca de esta recesión técnica, ¿qué datos espera ver?
- Cuando hablamos de recesión se requiere una serie de condiciones: un par de trimestres de caída de actividad, y si uno es estricto en la aplicación del término, también se requiere una contracción del empleo y que exista una caída de actividad de los indicadores sectoriales. No es suficiente tener cinco números de crecimiento negativo para hablar de una recesión técnica. Pero más allá de que si vamos a cumplir o no todas las condiciones para poder hablar de una recesión, lo claro es que es altamente probable que el crecimiento del primer semestre sea menor que cero, que sea negativo.
Y eso claramente muestra un desacople respecto de lo que se está hablando del resto del mundo. De hecho, hay bastante consenso en que si se disipa el conflicto geopolítico, más allá del petróleo. Si se logra restablecer el suministro energético, hay muchas razones para pensar que el resto del mundo va a retomar crecimiento.
Entonces, estamos hoy con un ciclo distinto, insisto, peor de lo que se esperaba, con un crecimiento del primer semestre que es probable que sea negativo.
“El Imacec por supuesto que es una decepción. Se esperaba un número más alto, pero llevamos cuatro meses de caída y la verdad que con un par de datos más vamos a estar hablando de una recesión técnica en Chile, transitoria, por cierto”.
- Con estos nuevos datos, ¿ajustan su proyección de 2% para este año?
- Nuestra estimación oficial es 2%, claramente si tuviera que publicar algo hoy, sería menor al 2%. Pero la pregunta es cuánto tiempo duraría la caída, cuánto tiempo nos vamos a demorar en recuperar la tendencia y cómo será la trayectoria de los componentes del PIB.
Acá hay dos temas fundamentales antes de recalibrar las proyecciones de crecimiento. Uno, analizar finalmente si se van a normalizar las condiciones de oferta energética tras la guerra de Irán; y, lo otro, en el plano local, analizar qué va a ocurrir en materia de la Ley de Reconstrucción y qué va a ocurrir en términos políticos, porque eso también será un determinante importante, no solo lo que pase en los próximos trimestres, sino que en los próximos años.
Entonces, estamos esperando un poco más de información en esos dos frentes antes de poder tener alguien más certero. Pero hay claramente el sesgo a la baja del 2%, sin lugar a dudas.
¿Más deuda? “Sincera la situación”
- Tras la caída del Imacec, Clapes UC planteó necesario poner una pausa al ajuste fiscal y acelerar la discusión del proyecto de reconstrucción en el Congreso. ¿Cómo ve esa opción?
- La pregunta es ¿podemos seguir con el mismo nivel de déficit fiscal? La respuesta es no, porque la deuda es insostenible. Sin embargo, cerrar en los próximos años el déficit fiscal en dos puntos del PIB ya sería un logro (...).
Creo que el ajuste fiscal está fuera de discusión. Pero más que lograr el balance fiscal, es mucho más urgente poder retornar a una que a un escenario de credibilidad fiscal.
- ¿Qué le parece que Hacienda haya pedido un mayor endeudamiento por US$ 6.200 millones?
- Sincera la situación. Los técnicos, los analistas, la gente que sigue la coyuntura, dijimos el año pasado que había varios efectos puntuales que llevaban a pensar que los niveles de deuda podían ser más altos y, entre ellos, estaba sincerar algunos gastos comprometidos (...).
Tenemos hoy una situación donde el gobierno se sincera y el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) está en la misma línea, reconociendo que probablemente vamos a tener en el corto plazo una deuda de 45% del PIB, que la vamos a pasar.
Lo otro es un tema simplemente aritmético: si terminamos con un déficit más alto de lo que pensábamos, y este año vamos a tener un déficit mayor, claramente eso aumenta la necesidad de financiamiento. Y, dado que no tenemos espacio en los fondos soberanos, hoy día un país como Chile, con la situación que tenemos, las mayores necesidades de financiamiento se transforman en más emisión de deuda.
“Creo que el ajuste fiscal está fuera de discusión. Pero más que lograr el balance fiscal, es mucho más urgente poder retornar a una que a un escenario de credibilidad fiscal”.
- ¿Qué efectos puede tener en el mercado?
- Claramente, esto genera una presión de tasa de interés de largo plazo.
Hay una mayor oferta de papeles que va a existir, pero creo que tenemos que ver bien finalmente cómo Hacienda va a ejecutar eso. Si todo el aumento de deuda y el plan de emisión se hace en papeles de largo plazo en el mercado local, eso podría presionar las tasas de largo plazo y empinar la curva de rendimiento. Pero si lo hace con una mayor cantidad de emisiones en el exterior, si no solamente son papeles de muy largo plazo, ahí el efecto se puede atenuar un poco, mitigar un poco en términos de tasas locales (...).
Pero insisto, esto es sincerar una situación y, por eso, los países con más déficit fiscal y más deuda tienden a tener tasas de interés más altas. Por eso, la urgencia también de avanzar en la consolidación fiscal, justamente para evitar que esto se profundice más.
IPoM de junio: “El recorte no va a obedecer a una peor visión de futuro, sino a un inicio de año más débil”.
El economista prevé que se ajustará la estimación de crecimiento a fin de año por debajo del 2% y que la inflación sería de 4,5-4,6%.
En vista del actual panorama económico y las últimas cifras, Aravena consideró que el Banco Central realizará más de un ajuste en sus proyecciones en el Informe de Política Monetaria (IPoM), que el consejo de la entidad presentará el próximo 17 de junio.
En su mirada, la guerra en Irán ya ha demostrado una mayor duración de lo que se suponía en marzo, mientras que en lo local el punto de partida de la actividad demostró ser más débil.
Ante ello, la proyección del Producto Interno Bruto (PIB) debiese ser “algo por debajo del del 2% para este año, pero manteniendo un escenario de mayor crecimiento para los próximos años”.
“Es decir, va a recoger el hecho de que existe un deterioro transitorio y que el recorte de proyecciones no va a obedecer a una peor visión de futuro, sino más bien a un inicio de año más débil de lo que se pensaba”, señaló.
Lo anterior, en un marco que el IPoM de marzo incluyó un rango del PIB de 1,5%-2,5%.
En el caso de los precios, el economista indicó que hoy existen elementos para pensar un precio del petróleo entre 5% y 10% más alto de lo que había estimado el ente emisor en marzo.
“Hoy día es razonable pensar en una tasa de inflación que sea del orden del 4,5%- 4,6% para este año”, afirmó.
En este escenario, advirtió que también habrá cambios respecto al balance de riesgos que observa el banco frente al IPoM anterior.
“Hay cosas que no son tan visibles, no se han materializado. Pero hay toda una discusión en el exterior, por ejemplo, con los efectos de segunda vuelta de la estrechez energética en, por ejemplo, algunos materiales como el ácido sulfúrico, lo cual tiene impacto indirecto en términos de costos en la minería también hay efectos de segunda vuelta del petróleo, potenciales fertilizantes”, explicó.
Frente a estos ajustes de proyecciones en crecimiento e inflación, el economista no prevé que el Banco Central aplique movimientos en su política monetaria durante este año.
“Tiene varios argumentos para mantener la tasa por un tiempo más. La tasa no es expansiva en el nivel que tenemos hoy, así es que no creo que tengamos un cambio material en términos de mensaje mismo”, indicó.