Coca-Cola Andina aseguró que su planta de Antofagasta continúa funcionando con normalidad, luego de que la Seremi de Salud iniciara un sumario sanitario y prohibiera el uso de una de sus calderas por deficiencias que, según la autoridad, representaba riesgos para los trabajadores y las instalaciones.
La medida afecta a una caldera a vapor ubicada en la planta de Embotelladora Andina en avenida Pedro Aguirre Cerda, en el sector norte de Antofagasta. El equipo permite mantener la temperatura de distintos sistemas del recinto y deberá permanecer detenido hasta que la empresa demuestre que corrigió la totalidad de las observaciones.
La fiscalización extraordinaria fue realizada por la Unidad de Salud Ocupacional de la Seremi de Salud, luego de recibir denuncias a través de su Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias.
Durante la inspección, los inspectores revisaron la operación de la caldera, el sistema de suministro de agua, la sala de compresores de amoníaco y las instalaciones eléctricas asociadas.
Empresa compromete correcciones
Tras la resolución de la autoridad, Coca-Cola Andina informó que puso en marcha un plan para subsanar las observaciones y comprometió que los trabajos estarán terminados este viernes 7 de agosto.
“En Coca-Cola Andina estamos plenamente comprometidos con abordar las observaciones realizadas por la Seremi de Salud de Antofagasta tras la fiscalización extraordinaria efectuada en nuestra planta del sector norte de la ciudad”.
La compañía indicó que los trabajos ya están siendo ejecutados por sus equipos técnicos y operacionales. “La seguridad de nuestros trabajadores es una prioridad permanente para la compañía. Apenas fuimos notificados de las observaciones, implementamos un plan de acción inmediato para resolver cada uno de los puntos señalados por la autoridad sanitaria, los que estarán corregidos, conforme al trabajo ya en ejecución por nuestros equipos técnicos y operacionales”.
Detalles de la inspección
Entre las principales falencias detectadas por la autoridad figuran la falta de operadores con certificación vigente y capacitación específica, deficiencias en los sistemas de seguridad y control, corrosión y fugas en tuberías y válvulas, además de filtraciones activas en las líneas de agua.
La inspección también constató falta de mantenimiento estructural en el área donde se encuentra la caldera y riesgos eléctricos en la sala de compresores, donde había tableros en contacto con agua acumulada en el suelo.
A ello se sumó la ausencia de autorización sanitaria para almacenar amoníaco en un estanque con capacidad para 2 mil litros, el cual tampoco contaba con un sistema de contención de derrames.
El sumario sanitario podría concluir con sanciones de hasta 1.000 UTM, dependiendo de los antecedentes que sean incorporados y evaluados durante el procedimiento.