La captura industrial de jibia con red de media agua demostró una alta selectividad y estuvo concentrada, mayoritariamente, en ejemplares adultos mientras su uso estuvo autorizado en Chile. Eso es parte de los datos que se desglosan de los informes de seguimiento del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). Los antecedentes fueron entregados por el Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca) luego de que la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura del Senado aprobara la idea de legislar un proyecto que busca permitir nuevamente este método en una zona delimitada frente a las regiones de Ñuble y Biobío.
La iniciativa, promovida por los senadores Gastón Saavedra, Enrique VanRysselbergue, Sebastián Keitel, Fidel Espinoza y Javier Macaya, mantendría intacta la cuota global y el fraccionamiento entre los sectores pesqueros, aplicándose de manera exclusiva a los armadores que contaban con autorizaciones vigentes hasta febrero de 2019.
Los monitoreos del IFOP, respaldados por estadísticas de Sernapesca y observadores científicos, establecen que durante la temporada 2017, la jibia representó 99,87% de la captura dirigida, dejando la fauna acompañante en un marginal 0,13%. Esta tendencia se sostuvo en años anteriores, registrando proporciones de ejemplares adultos superiores a 95% en 2012, 90% en 2013 y superando 84% en 2015.
Frente a estos datos, el director ejecutivo de Inpesca, Aquiles Sepúlveda, aseguró que “los informes de IFOP muestran una tendencia clara y sostenida. Durante distintos años, la captura industrial estuvo compuesta mayoritariamente por ejemplares adultos. No estamos frente a una estimación de la industria ni ante una cifra aislada, sino frente a resultados obtenidos por observadores científicos durante la operación efectiva de la pesquería”.
Además, enfatizó que los antecedentes comprueban la selectividad de las capturas al tratarse de ejemplares adulto. “Estos resultados contradicen las afirmaciones de que la red de arrastre de media agua no discriminaba especies ni tamaños”, afirmó Sepúlveda.
Reconversión fracasada
Inpesca también expuso el fracaso económico y técnico que significó la obligatoriedad de adaptar las naves industriales al sistema de poteras o línea de mano, exigido desde 2019, cuando entró en vigencia la Ley de la Jibia.
El Pesquero de Alta Mar (PAM) Leopardo, de Pesquera San Lázaro, es la única embarcación industrial que fue reconvertida a esta arte de pesca. Tras una inversión de la empresa que bordeó los US$ 2 millones, su captura pasó de rendimientos de hasta 100 toneladas por viaje con red de media agua, a capturar apenas 13,6 toneladas durante todo 2020.
En esa línea, el director de Inpesca explicó que “la reconversión fue presentada como una solución posible, pero la única experiencia concreta demostró lo contrario. El resultado no permitió sostener una actividad productiva y ninguna otra embarcación industrial pudo desarrollar una pesca dirigida a la jibia mediante poteras”.
La disminución del volumen de captura del recurso derivó en el cierre de líneas de proceso de las empresas pesqueras en el Biobío y la pérdida de empleos directos, un factor que también impactó a la pesca artesanal al disminuir los poderes compradores, pues antes de la normativa, las plantas industriales procesaban cerca de 70% de la jibia capturada por el sector artesanal.
Desde Inpesca recalcan que recuperar el procesamiento industrial permitiría ampliar las alternativas comerciales de los pescadores. El director de la entidad subrayó este punto indicando que “no estamos planteando una competencia por la cuota artesanal. Recuperar capacidad de procesamiento puede aumentar el número de compradores y fortalecer una cadena productiva en la que participan ambos sectores”.
“No es el momento”
Frente a la reactivación de este debate legislativo, voces artesanales han salido a defender la normativa vigente, argumentando que el uso de red de media agua es un retroceso en las definiciones de sustentabilidad en la captura.
A esto se suman las recientes declaraciones del subsecretario de Pesca, Osvaldo Urrutia, respecto a que “no es el momento” para priorizar cambios en la extracción de jibia en la región del Biobío, aclarando que el proyecto de arrastre de media agua no cuenta con el patrocinio del Ejecutivo ni posee urgencia legislativa.
Según cita Biobío Chile, Urrutia reconoció el derecho del sector industrial a capturar el 10% de jibia y que el método (red de media agua) puede ser selectivo; sin embargo, los esfuerzos del Estado deben concentrarse en apoyar al sector artesanal afectado por las emergencias climáticas. “Actualmente existen caletas dañadas, equipos estropeados y pescadores que no han podido salir a trabajar. Hay cultivos de productos del mar que fueron afectados por las marejadas y el sedimento”, indicó, concluyendo que cualquier modificación legal sobre esta pesquería requerirá de un diálogo transversal entre todos los actores involucrados.