¿Cómo se construye una marca de clase mundial desde una región? ¿Y qué rol juegan las comunicaciones, la reputación y el relato en el posicionamiento de una empresa? Estas preguntas buscará responder en su presentación Myriam Parra, una de las expositoras del 30° Encuentro Empresarial (30ee) organizado por la Cámara Regional del Comercio de Valparaíso (CRCP) y que bajo el lema Decodificando el Futuro, se celebrará el 5 y 6 de agosto en el Casino Enjoy de Viña del Mar.
Como jefa de Comunicaciones de Viña Vik, Parra ha sido parte importante de su sorprendente éxito, que en un plazo de apenas dos décadas la catapultó desde un pequeño valle en la Región de O’Higgins a la máxima cima de la industria mundial, tras ser elegida el año pasado como la mejor viña del mundo por el ranking The World’s 50 Best Vineyards.
Y su consejo para lograr el éxito en este estratégico trabajo de construcción de marca pasa por atreverse a tomar riesgos calculados. Así, en lugar de instalarse en el consolidado valle vitivinícola de Colchagua, la familia Vik decidió apostar por levantar su proyecto en la ribera del río Cachapoal. “En un mundo donde, a veces las personas no se arriesgan, Vik se arriesga, y llega al Valle de Millahue y ve un potencial para la industria vitivinícola”, comenta Parra a DF Regiones.
Vanguardia y sustentabilidad
Para penetrar el mercado del lujo, Viña VIK se alejó del modelo tradicional de la hacienda colonial y se jugó por una arquitectura de vanguardia, incorporando tecnología de punta en la bodega diseñada por el reconocido arquitecto Smiljan Radic.
En tanto, el hotel asociado a la viña es un verdadero museo de arte contemporáneo, con habitaciones intervenidas y curadas personalmente por sus dueños, Alexander y Carrie Vik.
“Tomar riesgos significa también ir a la vanguardia, y conectarlos con la innovación y con la sustentabilidad”, explica la experta. Así, la firma ha reconfigurado el estándar, demostrando que “la experiencia de lujo no sólo tiene que ver con el caviar y el champán, sino también con disfrutar de la naturaleza, cosechar lo que vas a almorzar en dos horas más y disfrutar de un vino exquisito”, plantea.
Pese a contar con un terreno de casi 4.500 hectáreas, menos de 330 están destinadas a viñedos, para privilegiar una producción acotada. Una poda severa permite máxima concentración de sabor y calidad para un portafolio selecto de vinos premium. El resto de la propiedad, en tanto, se destina a una reserva natural, lo que no sólo ha sido clave para clave para su reconocimiento en sostenibilidad, sino que también respalda un importante negocio turístico.
“Cuando entiendes lo que quieres decir, lo que significa tu marca con seguridad, simplemente no te queda más que ejecutar el plan al que has traspasado tu esfuerzo y creatividad para que las personas se conmuevan y puedan disfrutar”.
La viña está ampliando su capacidad hotelera con ocho nuevos bungalows y en el ámbito enológico habrá nuevos lanzamientos a fin de año, con su debut en ensamblajes blancos.
Nuevas etiquetas
La viña se encuentra ahora en proceso de ampliar su capacidad hotelera para visitantes nacionales y extranjeros. “Estamos inaugurando un nuevo wellness center, concebido como un espacio de bienestar integral en conexión con el paisaje del valle (…) tenemos ocho nuevos bungalows que se suman a los siete que ya estaban desde 2019 en el espacio Puro Vik y cinco mastersuites que serán parte del edificio principal”, precisó.
Los nuevos espacios, se complementan con el desarrollo enológico. Actualmente, Viña Vik comercializa nueve etiquetas de ensamblaje de tintos, pero el plan de negocios trae lanzamientos hacia fines de 2026, con producciones que responden a la maduración del viñedo y a la necesidad de mantener el atractivo comercial frente a los conocedores de la industria. Además del lanzamiento de La Piu Belle Rosé, a Cabernet Nouveau 2026 y la cosecha 2023 del ícono VIK en La Place de Bordeaux, la viña debutará en el mundo de los ensamblajes blancos con un blend de variedades mediterráneas: Roussanne, Marsanne y Vermentino.
“Estas variedades fueron plantadas en un sector seleccionado por su relación con la mineralidad del valle de Millahue y la influencia de la brisa costera, buscando expresar una nueva lectura del terroir de la viña”, comentó Parra, quien agregó que “la primera cosecha tendrá una producción limitada de 1.600 botellas, lo que refuerza el carácter exclusivo del lanzamiento dentro del portafolio de VIK”.
Según explicó la jefa de Comunicaciones, la evolución ha sido constante desde la primera cosecha. “La idea es siempre ofrecer a quienes ya conocen la marca y a quienes no, una alternativa, una opción, una forma de encantarlos. En Chile también se pueden tener experiencias de lujo y vinos de alta gama. Esa es una apuesta también desde el comienzo”, explica la ejecutiva, quien agrega que la clave está en conjugar arte, sustentabilidad y pasión por los vinos.