En julio de 2023, la directora regional de ProChile en el Maule, Carmen Gloria Cerda, visitó el predio de Pelarco donde MA Botanics acababa de concretar su segunda cosecha: 600 kilos de flores de cáñamo. La empresa -que decía que tenía licencias del SAG, del ISP y del Ministerio del Interior- estaba levantando un laboratorio de US$ 4 millones para entrar a la industria cosmética y además preparaba su primera exportación a Europa con el apoyo de ProChile. Cerda, feliz, destacó la investigación que se hacía en ese lugar. “Esperamos que este tipo de iniciativas siga floreciendo”, dijo.
Pero eso fue hace tres años. La empresa, en parte, creció bajo el alero del Estado, con líneas de Corfo y las gestiones de ProChile en Europa. Y hoy es el mismo Estado el que la tiene en la mira: según el Ministerio Público, MA Botanics es la pieza de producción de la Operación Imperio Ámsterdam, la investigación con la que la Fiscalía y el OS-7 de Carabineros desarticularon una red de presunto narcotráfico que operaba bajo la fachada de dispensarios de cannabis medicinal.
El 13 de agosto de 2026 el OS-7 entró a 41 domicilios en nueve regiones, con más de 500 funcionarios en terreno y 72 detenidos. La Fiscalía Regional de Aysén sostiene que MA Botanics cultivaba marihuana con THC sin autorización y la vendía en las sucursales del Dispensario Nacional.
Rodrigo Buzeta, cuñado del empresario Álvaro Jalaff, es arquitecto; Matías Landerer y Raimundo Silva son ingenieros comerciales. Según escrituras públicas, los tres constituyeron MA Botanics SpA en enero de 2019 ante el notario Félix Jara, en Huérfanos.
Según publicó DF MAS en 2021, empezaron plantando en Uruguay, que ya tenía el consumo legalizado. Después miraron el Maule. Los primeros fondos los puso Bob Borowicz, el representante en Chile de las estufas Toyotomi, y detrás entró Maximiliano Del Río, socio de Lotus.
Acto seguido, en marzo de 2021 sembraron seis mil plantas en Pelarco. Y al año siguiente, Aurea Group entró con una ronda de US$ 4,2 millones. Todo iba viento en popa. En su perfil de LinkedIn, la firma describía su negocio así: “Cultivar, elaborar y distribuir el principio activo derivado del cáñamo industrial en Chile. Nos basamos en la construcción de una planta de producción propia, destinada a la fabricación y acondicionamiento de suplementos alimentarios en base a CBD extraído de cáñamo industrial”.
El fiscal regional de Aysén, Hernán Libedinsky, describió ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago una organización con tres pisos. Arriba estaba DN Medcorp, la sociedad controlada por Andrés Astorga. Abajo, MA Botanics, que ponía la marihuana. Y en el medio, las 21 sucursales del Dispensario Nacional la vendían entre Antofagasta y Puerto Montt.
Buzeta aparece en la carpeta como la figura clave de MA Botanics y también como accionista minoritario de DN Medcorp. Landerer, según el OS-7, tenía un rol en la logística, mientras que Silva administraba la franquicia de Maipú. Para comprar cannabis con THC, alegó el Ministerio Público, bastaba inscribirse con una receta y un certificado de antecedentes. En una escucha, Astorga proyectaba llegar a US$ 20 millones anuales en el futuro cercano.
Personas del círculo de los fundadores de MA Botanics niegan que haya existido una organización ilícita y aseguran que tenían todo en regla. Además, la Corporación Dispensario Nacional acusó en un comunicado “un acto de brutalidad sin precedentes” del Ministerio Público.
El punto de fondo es que el permiso del SAG existía y era real. Pero según la investigación, sólo autorizaba a MA Botanics a producir derivados del cannabis con CBD, que es el componente que no tiene efecto psicoactivo. Pero la Fiscalía sostiene que del campo salía marihuana con altos niveles de THC que iban a parar a las distintas sucursales del Dispensario Nacional.
“Este grupo no sólo ha utilizado maliciosamente la autorización del SAG, excediendo los términos de la resolución, produciendo especies no autorizadas, sino que, además, ha desviado esa producción de cannabis con THC hacia la red de Dispensario Nacional, lugar donde finalmente es adquirida por los consumidores”, dijo la Fiscalía.
De hecho, en una escucha incorporada a la carpeta, Astorga explica que el CBD no daba plata y que lo único rentable de la empresa era el THC de MA Botanics.
La emprendedora Alejandra Mustakis publicó esta semana una declaración donde cuenta que entró como accionista en 2023 con el 0,23% de la propiedad, en una ronda de capital, y sin participación en la administración ni en la operación. Cuando invirtió, dijo, la empresa se presentaba como un proyecto de CBD para usos medicinales y cosméticos, con Corfo y ProChile detrás. Lo que se conoció estos días, dice, le era “completamente desconocido”, y está revisando los antecedentes con sus abogados.
El 21 de diciembre de 2022, en una notaría de Gertrudis Echenique, 15 sociedades firmaron un aumento de capital de MA Botanics Holding. Tres de las 15 eran los fundadores: Buque, de Buzeta; Icalma, de Landerer; y Clara, de Silva y su pareja, Constanza Brautigam. En el resto de las entidades accionistas figura Patagonia Cannabis SpA, ligada a Andrés Astorga, el hombre que el OS-7 pone en la cúspide de la organización.
También entró el vehículo Inversiones Alexandra Ermakova SpA. La constituyó el 24 de agosto de 2022 Alexandra Ermakova, subgerente de finanzas y presupuesto de Metro de Santiago, según su perfil de LinkedIn.