De no mediar novedades sobre la marcha, es posible que el próximo viernes no se concrete una de las tradiciones de cada aniversario del Golpe Militar de 1973: la romería del GAP -Grupo de Amigos Personales- a La Moneda. En esta fecha, los sobrevivientes y familiares de la escolta armada del exPresidente Salvador Allende colocan una ofrenda floral en la puerta de Morandé 80, luego ingresan a Palacio por la puerta que da a la Plaza de la Constitución, en ocasiones han participado de una misa en la Capilla y terminan dejando una segunda ofrenda en el segundo piso del ala nororiente. Específicamente, en la placa recordatoria ubicada -supuestamente- en el mismo lugar en que el mandatario fue encontrado sin vida.
No lejos de ahí queda el área residencial donde viven el Presidente Kast y la Primera Dama, María Pía Adriasola.
Hasta el viernes 4, hechas las consultas a la Dirección Administrativa de la Presidencia -a cargo de Julio Feres- y a Prensa Presidencia, la respuesta fue que no se han recibido solicitudes de este tipo ni de otro para ingresar a Palacio ese día. Pero además, hasta donde se sabe tampoco estaría en el ánimo del GAP entrar a La Moneda esta vez.
Uno de los últimos sobrevivientes de la escolta es Manuel Cortés Iturrieta, alias “Patán”. Hoy de 83 años, fue uno de los choferes de Allende, al volante de los Fiat 125 oscuros, tuneados, y típicos del grupo. Al menos él, dice, no ha presentado solicitudes y tampoco lo va a hacer: “Para ver malas caras, no me interesa ir. Tampoco creo que alguien más esté dispuesto a ir a La Moneda con este gobierno”.
Lo de “alguien más” es porque, dice, conviven al menos dos grupos o vertientes entre los GAP. Y además, quedan muy pocos vivos. Isidro García -conocido por su testimonio en varios documentales y programas de televisión- murió en agosto del año pasado. Él combatió desde el edificio del Ministerio de Obras Públicas, igual que Cortés.
“Patán”, calcula que solo quedan unos tres o cuatro GAP vivos. Y afirma que la placa no está en el lugar exacto en que fue encontrado el cadáver de Allende -en el entonces Salón Independencia-, sino que donde estaba una de las murallas de la oficina del entonces subsecretario general de Gobierno, Arsenio Poupin. Los muros, pasillos y disposición del sector fueron removidos durante la remodelación de La Moneda (1974-1981).
“Si alguien solicita que la misa (matinal que se celebra en La Moneda) ese día viernes sea intencionada, no hay problema”, afirmó hace poco el Presidente Kast en Radio Cooperativa.
En otro ámbito, el aniversario coincide con la fecha límite para que se pueda presentar una acusación constitucional contra el exPresidente Gabriel Boric. Y eso definitivamente no va ocurrir. Al menos no la va a interponer el Partido Nacional Libertario (el jefe del Republicano, Arturo Squella, ya dijo en estas páginas que no estaba en los planes de su colectivo).
En el PNL afirman que lo analizaron durante varias reuniones, y que pese a que tenían convicción acerca del “mérito jurídico”, la ponderación política fue tajante para desecharla. La causal que manejaban era la polémica y fallida compraventa de la casa de Allende, que en su día le costó el cargo a la senadora Isabel Allende y a la ministra de Defensa, Maya Fernández Allende. Le bajaron el pulgar a la idea hace unos tres meses.
Su líder, Johannes Kaiser, confirma que estudiaron un posible libelo pero que “no bastaba solamente el tema de la casa de Allende; las causales de una acusación para el presidente son más graves que eso”.
¿Tampoco estaban dispuestos a hacerlo testimonialmente? “No hay que abusar del instrumento. Y por otro lado, no tenía utilidad político práctica desde el punto de vista de la gestión. Gabriel Boric ya le hizo suficiente daño a la institución de la Presidencia. No lo íbamos a ayudar a profundizar ese daño”, cierra.