Algunos de los sindicatos de las mayores productoras mundiales de cobre, Escondida, y litio, Albemarle, negocian nuevos contratos colectivos mientras las cotizaciones de estos minerales críticos suben de precio. Y, en ambos casos, aún no se avizora un acuerdo y la huelga asoma en el horizonte.
En la mina de cobre más grande del planeta, el sindicato Nº 2 de Supervisores y Staff de Escondida, que agrupa a 1.020 socios, declaró el viernes que rechazaba la propuesta de la compañía operada por la angloaustraliana BHP entregada el pasado 20 de agosto.
Según el timonel del sindicato, Alexis Barrera, la postura de Escondida-BHP es que las condiciones económicas actuales no permitirían mejorar remuneraciones, beneficios y bonos. Esta tratativa entra ya en fase decisiva: la primera mesa formal quedó citada para el 27 de agosto. En la última negociación, de 2023, en tanto, las partes cerraron un contrato de 36 meses y condiciones de cierre (bonos y créditos) de casi $23 millones.
Ligados a BHP dijeron que, si bien en el año fiscal 2025 se registraron buenos resultados y una producción récord de 1,3 millones de toneladas, se pronostica un escenario más estrecho y complejo en 2027.
En el caso de Albemarle, los trabajadores agrupados en el sindicato unitario del litio -que llega a 540 miembros, el 90% de la fuerza laboral en planta de La Negra- dijeron que las negociaciones entraron en la fase crítica. Con un mes de tratativas y muy lejos de alcanzar consensos en lo más sustancial del petitorio, esta semana la asamblea votará la última propuesta de la compañía norteamericana y definirá si van a huelga, adelantó su presidente, Elías Torres.
El representante contó que, como el contrato colectivo vigente se pactó cuando el litio estaba en una fase de bajos precios, no recoge las condiciones actuales de mejores valores e hizo ver que Albemarle está haciendo una inversión histórica de US$ 3.100 millones que aumentará la productividad y con ello, los retornos.