La electrificación, la transición energética, el mayor gasto en defensa, la expansión de los centros de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) están elevando la importancia estratégica de los minerales críticos, con el cobre y el litio entre los insumos más demandados.
De acuerdo con proyecciones presentadas este martes por Citi, durante un webinar sobre la carrera global por minerales críticos, se estima que se necesitan US$ 1,65 billones en inversión de capital para 2035 para satisfacer la demanda proyectada, siendo el cobre (US$ 780.000 millones) y el litio (alrededor de US$ 340.000 millones), los minerales con mayores necesidades de financiamiento.
Así, mientras potencias globales como Estados Unidos y la Unión Europea (UE), buscan diversificar sus opciones en las cadenas de suministro, América Latina se presenta no solo como un proveedor clave, sino también como un candidato estratégico para lograrlo.
Esta región posee aproximadamente el 49% de los recursos mundiales de cobre y cerca de un tercio de los de litio. Además, América Latina representa actualmente el 22% del suministro mundial de zinc, el 19% del litio, el 8% de la bauxita y el 4% del níquel.
"América Latina posee cerca de la mitad de los recursos de cobre del mundo y aproximadamente un tercio de sus recursos de litio, lo que sitúa a la región en el centro tanto de la transición energética como del desarrollo de la infraestructura global de inteligencia artificial", explicó el director global de Banca Corporativa de Metales y Minería de Citi, William Husband.
Respecto del litio, desde Citi pronostican que la producción aumentará casi un 50% para 2030 antes de estabilizarse, con un crecimiento en Argentina “fuertemente vinculado” al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)”.
Sobre el cobre, se estima que el mundo necesitará el mismo volumen en los próximos 25 años que el producido en los 125 años anteriores. En términos más concretos, la demanda de este mineral crecerá de 28 millones de toneladas (Mt) en 2025 a 40 Mt en 2040.
"El cobre representa la oportunidad de demanda más resiliente para América Latina, con una proyección de demanda adicional de cerca de siete millones de toneladas hacia el año 2040, impulsada por la expansión de las redes eléctricas, la electrificación del transporte y los centros de datos que dependen de este recurso", indicó William Husband.
Además, un 45% de la cartera mundial de nuevos proyectos de cobre y un 56% de los proyectos brownfield (ampliaciones) se concentran en América Latina, que además captó la mayor parte de los US$ 12.400 millones destinados al gasto global en exploración minera en 2025, principalmente en Chile.
Pero, habrá un desafío técnico por enfrentar. La concentración promedio de los yacimientos de cobre tuvo una reducción notable, pasando de entre 2% y 5% en 1900 a cerca del 0,5% en la actualidad, lo que implica que se requerirá consumir más recursos –energía, agua y capital– para producir la misma cantidad.
Sumado a esto, la región sigue al debe con la refinación de minerales. Pese a tener a los países mayores productores de cobre, la capacidad de refinación sigue siendo muy limitada: mientras Chile refina en torno a 1,7 Mt, China procesa 14 Mt de cobre.
Con todo, se prevé que el mercado de minerales de América Latina alcance los US$ 130.000 millones en minería y los US$ 24.000 millones en refinación para 2040.