El Presidente de Estados Undiso, Donald Trump, instruyó al Pentágono a reducir los próximos ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur porque, según afirmó, envían un mensaje “hostil” a Corea del Norte, país que, aseguró, no estaba amenazando a Washington.
Trump escribió en Truth Social: “Basándome en mi muy buena relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte, no estoy contento con el hecho de que Estados Unidos haya acordado, hace mucho tiempo, participar en ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur”.
El Presidente de Estados Unidos dijo que ordenó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, “reducir sustancialmente” los ejercicios, porque era demasiado tarde para cancelar las maniobras anuales Ulchi Freedom Shield, que se espera comiencen el lunes y se extiendan hasta el 27 de agosto.
Los dos aliados realizan regularmente ejercicios militares conjuntos en la península de Corea y sus alrededores, como parte de un esfuerzo de larga data para disuadir a Pyongyang.
“Estos ejercicios no solo son costosos, con gran parte de estos costos pagados por Estados Unidos de América (¡como de costumbre!), sino que envían una señal que es totalmente inapropiada y hostil a un país que, mientras Donald J. Trump ha sido Presidente, no ha representado una amenaza y ha sido respetuoso”, escribió Trump.
El mandatario dijo que recientemente había pedido al Presidente Lee Jae Myung que se sumara a Estados Unidos en la “desnuclearización de la República Islámica de Irán”, pero que el líder surcoreano se había negado a ayudar, una situación que Trump sugirió estaba “de alguna manera relacionada” con su decisión de reducir los ejercicios militares conjuntos.
La oficina presidencial de Corea del Sur señaló en un comunicado que estaba “concentrada” en los comentarios de Trump y que haría “esfuerzos diplomáticos para la cooperación militar entre Estados Unidos y Corea” respecto de la situación en el estrecho de Ormuz.
La reducción de los ejercicios militares se produce después de que Corea del Norte describiera el viernes las maniobras como un “ensayo para una guerra de agresión”.
La decisión agravará las tensiones con Corea del Sur. Algunos funcionarios de la administración Trump están frustrados porque Seúl no ha sido más rápido en proponer proyectos concretos de inversión en Estados Unidos, después de acordar en las negociaciones comerciales con Washington invertir US$ 350 mil millones en el país.
Trump se reunió tres veces con Kim durante su primer mandato, incluida una cumbre en Singapur en junio de 2018. Inmediatamente después del encuentro, Trump dijo a periodistas que había decidido cancelar los ejercicios militares con Corea del Sur, una decisión que tomó por sorpresa a sus propios asesores.
En los últimos años, Corea del Norte no ha respondido a los esfuerzos de Estados Unidos por reabrir un canal de comunicación. En la reunión del G7 en Francia en junio, Lee dijo que Trump le había señalado que quería volver a concentrarse en Corea del Norte, pero que estaba frustrado por cómo retomar el contacto con el régimen de Pyongyang.
La decisión provocará inquietud entre los aliados de Estados Unidos en el Indo-Pacífico, particularmente Corea del Sur y Japón, sobre hasta qué punto pueden confiar en Estados Unidos como aliado de defensa mientras Trump permanezca en el cargo.
“Es tan absurdo como irresponsable que Trump, Presidente de Estados Unidos, históricamente un firme aliado de Corea del Sur, base una decisión de reducir los ejercicios militares con Seúl en la supuestamente buena relación de Trump con el dictador norcoreano Kim Jong Un”, dijo Mason Richey, profesor de política internacional de la Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros, en Seúl. “Tratar esto de cualquier otra manera es normalizar lo anormal”.
Los aliados también están preocupados por la guerra con Irán, que ha reducido los recursos militares estadounidenses en el Pacífico, así como por la postura de Trump hacia China, que, con la excepción de la política comercial, ha sido menos dura. Se espera que el Presidente chino Xi Jinping visite Washington en septiembre.
Como muestra de la presión sobre las fuerzas militares estadounidenses en la región, el grupo de ataque del portaaviones USS George Washington está dejando el Pacífico rumbo a Medio Oriente, lo que dejaría al Indo-Pacífico sin un portaaviones estadounidense.
El Pentágono también ha tenido que advertir a algunos aliados que las entregas de armas estadounidenses sufrirían retrasos significativos debido a que la guerra con Irán ha reducido los inventarios. Financial Times informó en mayo que Hegseth había dicho a Japón que esperara serios retrasos en la entrega de misiles de crucero Tomahawk estadounidenses.
El Pentágono no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre los ejercicios militares. La Casa Blanca tampoco respondió.