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Columnistas

Sin gobernanza, el ESG es solo marketing

TAMARA AGNIC Directora de empresas

Por: Equipo DF

Publicado: Viernes 15 de mayo de 2026 a las 04:02 hrs.

Muchas empresas han incorporado la sostenibilidad a su lenguaje habitual. Se habla de cambio climático, diversidad, comunidades y cadenas de suministro responsables. Todo ello es positivo. El problema aparece cuando estas materias quedan en el plano declarativo, desconectadas de la forma en que se toman decisiones. La sostenibilidad necesita gobernanza para no transformarse solo en discurso.

Durante mucho tiempo, ESG fue abordado como una agenda paralela, asociada a reportabilidad, comunicaciones o reputación. Al mismo tiempo, el compliance fue entendido como una función legal o defensiva, destinada a evitar sanciones. Esa separación ya no resiste la complejidad actual. Los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza pueden afectar la continuidad operacional, el acceso a financiamiento, la licencia social para operar y la confianza de inversionistas. También pueden derivar en conflictos legales o regulatorios. Por eso, no basta con compromisos públicos en sostenibilidad. Se requieren controles, responsabilidades y evidencia que demuestren que orientan la gestión.

“No basta con compromisos públicos en sostenibilidad. Se requieren controles, responsabilidades y evidencia que orienten la gestión”.

Ahí es donde ESG y compliance comienzan a encontrarse más nítidamente. Un enfoque moderno de compliance debe ayudar a identificar riesgos relevantes, gestionarlos con proporcionalidad e incorporarlos en la toma de decisiones. Del mismo modo, una estrategia ESG seria necesita trazabilidad, incentivos alineados, canales de alerta, debida diligencia, rendición de cuentas y liderazgo ético.

La gobernanza es el punto de conexión. Permite que la sostenibilidad deje de ser una aspiración y se transforme en una forma concreta de dirigir, decidir y responder. Sin gobernanza, ESG puede terminar reducido a marketing. Sin compliance, puede carecer de mecanismos efectivos de prevención. Sin cultura, puede volverse una carga burocrática sin legitimidad.

El desafío para directorios y alta administración es asegurar que la empresa cuente con herramientas de gestión adecuadas para identificar, priorizar y gestionar los riesgos. Eso exige preguntas muy simples. ¿Quién es responsable? ¿Cómo se integra en la estrategia? ¿Qué información llega al directorio? ¿Qué ocurre cuando los objetivos comerciales tensionan compromisos éticos, sociales o ambientales? La respuesta está en construir sistemas razonables, proporcionales, conectados con el fin y la realidad operacional.

Chile avanza en un entorno cada vez más exigente. Las normas sobre delitos económicos, protección de datos personales, gobernanza, IA y debida diligencia muestran que la separación entre cumplimiento, sostenibilidad y estrategia se vuelve cada vez más artificial. Las empresas que entiendan esta convergencia estarán mejor preparadas para cumplir y generar confianza.

La sostenibilidad no se acredita con declaraciones, rankings o reportes. Se demuestra en la forma en que una organización decide, previene, corrige y aprende. ESG sin gobernanza es promesa. ESG con compliance, cultura y liderazgo puede convertirse en valor sostenible.

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