Si hay alguien en la región que puede hablar de capital de riesgo y tecnología con propiedad es Nicolás Szekasy. Durante una década fue chief financial officer (CFO) de MercadoLibre, donde lanzó MercadoPago y lideró su apertura en bolsa en el Nasdaq en 2007.
MBA de Stanford y economista de la Universidad de Buenos Aires, en 2011 fundó Kaszek junto a Hernán Kazah -cofundador de MercadoLibre- con la convicción de que la región podía producir compañías tecnológicas de escala mundial.
Luego de 15 años, el fondo que armaron es el mayor de capital de riesgo en Latinoamérica. Acumula más de US$ 3 mil millones levantados en seis generaciones de vehículos, ha invertido en más de 150 startups -tras evaluar a más de 30 mil-, acumula decenas de exits (salidas de la inversión, por ejemplo, mediante la venta total o parcial de la participación) y en su portafolio hay cinco chilenas: ComparaOnline, Fintual, NotCo, PhageLab y Xepelin.
En conversación con DF, el inversionista argentino repasó el estado del ecosistema en Latinoamérica, el horizonte de exits en la región y las oportunidades que abre la inteligencia artificial (IA), ámbito en el que opinó que Chile debería tener las mejores compañías apalancadas por esta tecnología en minería.
“Chile tiene un porcentaje relevante de las miles de compañías con las que venimos hablando. Hemos invertido en varias los últimos años y seguramente vamos a estar haciendo varias inversiones más en el próximo par de años”.
- Hace unos años dijo que Chile se puso emocionante y que el motor se puso en marcha. Ha pasado un tiempo y hay un nuevo gobierno, ¿cómo ve al país hoy?
- Estamos completamente aislados del ciclo político, en Chile y en cualquier otro país. Se han construido compañías extraordinarias independientemente de eso. (...) Cuando hay tendencias seculares de cambio tecnológico, se abren oportunidades para la creación de negocios que están muy por encima del ciclo de cada cuatro años.
Chile tiene un porcentaje relevante de las miles de compañías con las que venimos hablando. Hemos invertido en varias en los últimos años y seguramente vamos a estar haciendo varias inversiones más en el próximo par de años.
- ¿Qué cambió en los emprendedores chilenos?
- Los emprendedores chilenos son muy parecidos a los argentinos, miran casi de entrada a la región como mercado. Cuando empezamos en 2011, los empresarios en Chile estaban más enfocados en construir para Chile y eso cambió absolutamente. Las compañías en las que invertimos recientemente, como las fintech Xepelin o Fintual, se han expandido desde el inicio fuera de Chile, han ido a México y a otros países.
Un emprendedor en Chile y uno de Brasil están exactamente en el mismo plano y tienen la misma oportunidad de construir algo que en 10 años sea una compañía que valga US$ 100 mil millones en la bolsa. Los fundadores han dado un salto de calidad gigantesco.
- Anteriormente dijo que en Chile faltaba un caso icónico de una compañía que realice el ciclo completo…
- Siempre ayuda tener una compañía que hizo el ciclo completo y tocó la campanita en la Bolsa de Nueva York (NYSE, su sigla en inglés). Eso amplifica mucho el mensaje. Ojalá ocurra en Chile en los próximos años. Pero el continente se ha hecho mucho más horizontal y los mejores emprendedores en Chile ven el caso de Nubank y dicen “yo quiero eso”. Entienden que no se puede poner el carro delante del caballo y que hay que construir ladrillo a ladrillo, pero visualizan eso.
“El ajuste de 2021 es una historia antigua”
- Kaszek lleva 15 años invirtiendo en la región. ¿Dónde está hoy Latinoamérica en el ciclo de capital de riesgo? ¿Terminó el ajuste de 2021 o aún hay valorizaciones que se tienen que sincerar?
- La tendencia de largo plazo va claramente hacia arriba. El ecosistema se ha desarrollado, ha crecido y está en un lugar infinitamente mejor que hace 15 años, donde eran pocos los que se animaban a emprender. Hoy los mejores graduados de las mejores universidades quieren sumarse a una startup o empezar su propia compañía. Hubo un cambio cultural profundo.
En cuanto al ajuste posterior a 2021, esa lectura no es correcta. Hubo una burbuja, más capital del que se requería, pero fue lo mismo en el resto del mundo. Eso duró un año, en 2022 hubo algo de digestión y después la vida continuó. Las buenas compañías que nacieron consiguieron levantar capital. Es una historia antigua. Estamos en un lugar muy bueno, una revolución parecida a la que ocurría hace 25 años.
150 startups tiene en su portafolio y cinco son chilenas.
- ¿Cuál es su lectura de la liquidez en la región?
- En la última década se crearon US$ 200 mil millones de valor líquido entre MercadoLibre y Nubank. La región ha creado más liquidez que otras partes del mundo que han recibido más capital. Hay varias compañías de nuestros primeros fondos que están listas para hacer una oferta pública inicial (IPO, en inglés) en Estados Unidos en el próximo par de años y van a seguir el camino de Nubank.
Pero una compañía generacional que esté en los próximos 30 a 50 años requiere que en su etapa privada tenga crecimiento orgánico, márgenes saludables, rentabilidad, flujo de caja y predictibilidad. Ha habido también varias transacciones de M&A (fusiones y adquisiciones) a US$ 1.000 millones y otras de US$ 300 millones a US$ 500 millones. Ese capital se va reciclando.
Compañías de US$ 100 mil millones
- En una entrevista anterior planteó que estamos en un “momento 1998” de la IA. ¿Qué significa eso para un inversionista: hay que entrar a todo o ser más selectivo que nunca?
- Es una revolución parecida a la que ocurría hace 25 años con Internet, posiblemente mayor que aquella. En 1998 y 1999, se estaban creando Google y Amazon, pero también centenares de compañías que nadie recuerda. Lo mismo va a pasar con la inteligencia artificial.
En 10 años va a haber compañías latinoamericanas valorizadas en US$ 100 mil millones y se están creando hoy, pero también va a haber muchas que no van a sobrevivir. Entonces hay que ser muy selectivo, aplicar first principles -razonar desde cero-, aislar la señal del ruido. Cada compañía es una hoja en blanco.
- ¿Dónde está la oportunidad de inteligencia artificial para Latinoamérica?
- Vemos tres capas. Una intermedia, la de los modelos, donde la pelea está en Silicon Valley y China y requiere niveles de capital y talento que están concentrados allá. Una capa de aplicaciones, donde hay mucha actividad en la región: sistemas contables, financieros, legales, atención al cliente, salud. El área de servicios es donde vemos más actividad, pero con el tiempo se va a tocar cada línea del producto bruto, desde manufactura y agro hasta energía y minería.
Y una tercera capa de infraestructura: energía y data centers. Ahí América Latina tiene una oportunidad espectacular, desde gas en la Patagonia hasta energía solar, eólica e hidroeléctrica. Las compañías que desarrollan modelos tienen un cuello de botella enorme en acceso a energía. Yo esperaría que en cada país haya compañías de IA donde tenga ventajas competitivas globales. Debería haber compañías de IA de raíz chilena enfocadas en minería que sean las mejores del mundo.
- ¿El software como servicio (SaaS) está en peligro con la irrupción de la IA?
- Hay una sobrerreacción. Hay plataformas de software que son más fácilmente reemplazables, donde es puro código. Pero hay otras que son la columna vertebral de una empresa, con múltiples integraciones y conexión con líneas de producción e inventarios. Esas compañías tienen la oportunidad de incorporar herramientas de IA y mejorar sus prestaciones.
El mundo no es estático. Muchas de estas compañías que hicieron software también tienen las habilidades para incorporar lo que está disponible ahora. Va a ser caso a caso.
- Además de IA, ¿qué más están mirando en la región?
- Infraestructura financiera. Sigue habiendo muchas oportunidades alrededor de las stablecoins. Hay compañías que construyen bancos montados sobre esos rieles y que compiten con instituciones tradicionales, que a veces son más costosas y más lentas.
Y también IA física, sin ninguna duda. Vemos startups que desarrollan sensores y robótica para mejorar la productividad en plantas, y de a poco veremos más de esto.