Los diseñadores Rodrigo Bravo Ferretti, Paula Corrales, Camilo Huinca, Raúl Hernández Tralma y Catalina Zarhi trabajan en distintos formatos y disciplinas, pero tienen algo en común: luego de una convocatoria pública, fueron los chilenos elegidos para participar en la Design Week México (DWM), uno de los mayores encuentros de diseño en América Latina.
Este año, la DWM tiene a Chile como país invitado -es la primera vez que el país participa de esta manera en el encuentro- gracias al trabajo de la Mesa de Internacionalización del Diseño. Esta mesa, integrada por el Ministerio de las Culturas, DIRAC, ProChile, Imagen de Chile y la Embajada de Chile en México, busca impulsar la presencia del diseño nacional en instancias internacionales de relevancia y fortalecer el vínculo del sector con la región. En ese sentido, el evento representa una plataforma ideal debido a dos factores que destacan los cinco chilenos: la proyección internacional del evento y la combinación de vanguardia y tradición.

Artesanía, territorio y conversaciones
Esta mezcla de saberes se concretó, puntualmente, a través del programa “Visión y tradición. Chile en México”. Cada diseñador viajó a un estado mexicano para conocer a un artesano y trabajar a su lado durante siete días, proceso que finalizó con la creación de un objeto artístico que combina diseño actual y tradición artesanal.
“En la DWM se generan encuentros entre distintas disciplinas, culturas y maneras de entender el diseño. No se trata sólo de mostrar objetos, sino también de ser parte del proceso con el artesano, de generar conversaciones y vínculos entre creadores”, explica la ceramista Catalina Zarhi acerca de su residencia en el pueblo rural de Mata Ortiz, en Chihuahua.
Para Camilo Huinca (Onlyjoke) -quien viajó hasta Uruapan (Michoacán)-, este programa pone en valor oficios tradicionales que, debido a la producción a gran escala, están en peligro de desaparecer. “Existe una deuda importante con estos saberes y tecnologías análogas que cargan historias, esfuerzos y tradiciones propias de cada territorio y que muchas veces se ven amenazadas por la globalización y la producción a gran escala. En ese sentido, iniciativas como DWM son fundamentales para mantenerlas vivas y, al mismo tiempo, permitir que encuentren nuevas posibilidades”, señala.
Otro de los aspectos destacados por los diseñadores es el contexto latinoamericano en que se realiza la DWM. “Me parece valioso porque permite reconocer experiencias y problemáticas compartidas, pero también observar cómo cada territorio las aborda desde sus propias condiciones culturales, materiales y productivas”, afirma la diseñadora y directora de Lamps from Chile, Paula Corrales, que trabajó en Jalisco.
“Esta instancia pone al diseño latinoamericano en la misma conversación que los circuitos internacionales, sin caer en el relato exótico que a veces se espera de nosotros”, coincide Raúl Hernández Tralma, fundador de Trufquén, que viajó hasta la comunidad tzeltal de Amatenango del Valle, en Chiapas.

La DWM 2026 vuelve a demostrar que no sólo es una valiosa plataforma internacional para artistas y diseñadores, sino también la evidencia de una nueva etapa del diseño mexicano, explica Rodrigo Bravo, de Bravo Estudio, cuya residencia fue en la localidad de Temozón Sur (Yucatán). “Me parece que ha ido apareciendo en el diseño mexicano una especie de personalidad y un lenguaje muy distinto a lo que pasaba en los 2000. Ahora hay cosas que están más asociadas a la arquitectura, a la geografía y a las culturas originarias que, creo, definen mejor su lenguaje”.
Entre las obras creadas se encuentran piezas de barro, luminarias, cuencos y mobiliario, pero cada una de ellas representa, finalmente, algo más que un objeto. Todas son el resultado de un proceso en el que el diálogo estuvo en el centro y en el que la unión entre distintas culturas y saberes logró crear un “mejor diseño”, uno que genera innovación desde la tradición.

Las piezas serán exhibidas del 8 de octubre al 1 de noviembre en la Media Luna del Museo Nacional de Antropología de México, uno de los espacios culturales más emblemáticos y relevantes del país.