En un frente, La Berlín, la exitosa pastelería chilena fundada en 2017 en Colina. En el otro, Berlin Sociedad Gastronómica, que tiene su local de cafetería y restaurante llamado Café Berlín en la comuna de Pucón. En el centro, una sabrosa batalla marcaria que ya escaló hasta la Corte Suprema.
Todo partió en septiembre de 2017, cuando los socios de La Berlín presentaron la solicitud de marca comercial para la clase 35, específicamente para servicios de compra y venta de productos de pastelería, ante el Instituto de Propiedad Industrial, que otorgó el registro hasta 2028.
La contraparte (titular de las marcas Café Berlín y Berlín Café en la clase 43, que ampara servicios de cafetería, restaurante y elaboración o provisión de alimentos) presentó una demanda de nulidad, la que fue acogida por el director del Inapi en noviembre del año pasado.
La Berlín apeló. Dijo, entre otros puntos, que las marcas invocadas por la demandante están inscritas en una clase distinta. “No existe riesgo de confusión real o potencial derivado del uso de La Berlín”, aseguró la defensa de la empresa.
En julio pasado, el Tribunal de Propiedad Industrial revocó la sentencia de primera instancia, manteniendo la vigencia total del registro La Berlín, en la clase 35.
Pero, la otra parte llegó hasta el máximo tribunal del país, insistiendo en la revocación del registro marcario. “Los signos en conflicto presentan determinantes semejanzas gráficas y fonéticas que impiden una sana y pacífica coexistencia”, aseguró la defensa de esta sociedad en su recurso ante la Suprema, que deberá resolver el conflicto.