La informalidad laboral continúa ganando terreno en Chile y se consolida como el principal sostén de la generación de empleo en un contexto marcado por un mercado laboral cada vez más debilitado. Así lo constató el informe del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, el cual muestra que, prácticamente, todo el empleo creado en el último año corresponde a puestos informales, mientras se siguen destruyendo empleos formales.
Según el análisis elaborado por el director del OCEC UDP, Juan Bravo, durante el trimestre febrero-abril de 2026 se generaron 68.299 nuevos ocupados respecto de igual período del año anterior. Sin embargo, detrás de esa cifra existe un fuerte deterioro en la calidad de los puestos de trabajo: mientras los ocupados informales aumentaron en 107.857 personas, los empleos formales se redujeron en 39.558.
La situación es particularmente preocupante en el empleo asalariado privado. El estudio mostró que en el último año se crearon cerca de 76 mil plazas informales en este segmento, mientras que se destruyeron más de 66 mil formales.
Es un escenario que gana terreno a lo largo de todo Chile.
Al profundizar en la situación regional, en 11 de las 16 regiones del país aumentó el empleo informal, mientras que en ocho desaparecieron puestos de trabajo formales. Incluso en algunas zonas donde el desempleo disminuyó, la mejora estuvo impulsada principalmente por aquellos trabajos que no cuentan con seguridad social.
Gráfico es el caso de Antofagasta, donde el empleo informal creció 11,3% anual frente a un avance de apenas 1,1% del formal. Una situación similar se registró en Coquimbo, donde el aumento fue de 17,5%; y La Araucanía se expandió 13,1%.
Para Bravo, las cifras reflejan que el debilitamiento del mercado laboral va mucho más allá del incremento del desempleo.
De hecho, el informe expone que en varias regiones la informalidad está actuando como una "válvula de escape" frente a la falta de oportunidades laborales formales.
El avance de la informalidad ocurre en un contexto de deterioro general del mercado laboral. La tasa de desempleo llegó a 9,1% en el trimestre febrero-abril de 2026, su nivel más alto desde abril-junio de 2021, durante la salida de la pandemia.
La fuerza laboral creció 1% anual, equivalente a poco más de 105 mil personas, mientras que el empleo aumentó solo un 0,7%, una expansión insuficiente para absorber a quienes ingresaron al mercado laboral.
Más subempleo
El estudio también revela importantes diferencias territoriales. La región de Valparaíso exhibió la mayor tasa de desempleo del país, con 10,3%, seguida por Biobío (9,8%) y la Región Metropolitana (9,7%).
En contraste, Aysén registró el menor nivel, con 4,2%. Sin embargo, el análisis alertó que esa estabilidad es engañosa, ya que la región sufrió una caída de 4% tanto en el empleo como en la fuerza laboral, acompañada de un fuerte retroceso en la participación laboral.
La mayor alza anual del desempleo se observó en el Maule, donde fue de 1,8 puntos porcentuales hasta 9,1%.
Por el contrario, Tarapacá registró la mayor reducción, la que alcanzó a 1,7 puntos porcentuales, apoyada en una expansión del empleo superior al crecimiento de la fuerza laboral.
A esto se suma otro factor que preocupa al investigador: el avance del subempleo, es decir, aquellos ocupados que trabajan a jornada parcial, pero en forma involuntaria, ya que les gustaría y están disponibles para desenvolverse por más horas en el muy corto plazo; o, bien, personas ocupadas con educación superior completa que desarrollan labores de mediana o baja calificación.
En los últimos doce meses este tipo de trabajadores aumentó en 166.531 personas, mientras que se destruyeron 98.232 plazas ajenos a esta categoría.
De hecho, en 14 de las 16 regiones el subempleo está creciendo, mientras que en 13 de las 16 regiones.
Además, entre aquellas en donde disminuyó la desocupación lo hizo gracias a esos trabajos que no son del todo óptimos y se pierden aquellos más óptimos. Este es el caso de Atacama, Coquimbo, Ñuble, La Araucanía y Los Ríos.
En Tarapacá y Antofagasta los ocupados subempleados están creciendo a un ritmo mayor que los ocupados no subempleados.
En suma, en siete regiones donde se redujo el desempleo, la creación estuvo liderada por el subempleo y en tres de ellas, como Antofagasta, Coquimbo y La Araucanía, también por la informalidad.