Enel Chile cerró el primer semestre de 2026 con una utilidad atribuible a sus accionistas de US$ 272 millones, un alza de 10,7% US$ 26 millones frente a igual período de 2025, según el análisis razonado enviado junto a sus estados financieros al 30 de junio. La compañía atribuyó la mejora principalmente a un mejor desempeño operacional, con un Ebitda consolidado que creció 3,9% hasta los US$ 685 millones.
Detrás de la mejora hay un factor puntual: una operación de optimización de gas derivada de la renegociación del contrato entre Enel Generación Chile y Shell, que modificó los volúmenes comprometidos y generó ingresos extraordinarios por US$ 140 millones, perfeccionada durante el primer trimestre. El efecto fue decisivo para el segmento de generación, cuyo Ebitda subió 6% hasta US$ 611 millones pese a que la producción neta cayó 5,0% por un menor despacho hidroeléctrico, parcialmente compensado por mayor generación solar y de ciclos combinados.
"Estos resultados se obtuvieron en un contexto marcado por una menor disponibilidad hídrica respecto del año anterior y por un mayor despacho térmico para compensar la estrechez del Sistema Eléctrico Nacional", dijo la empresa. A pesar de ello, acotó Enel Chile, "la diversificación de la matriz de generación, impulsada por una creciente participación de energías renovables, junto con una gestión eficiente de los recursos energéticos y del abastecimiento de combustibles, permitió mantener una sólida posición operacional".
Al hacer un zoom al desempeño del segundo trimestre se ve un mayor impacto de la menor generación: el Ebitda consolidado retrocedió 10,9% hasta US$ 262 millones, arrastrado por menores ventas de energía y una menor comercialización de gas.
Aun así, la utilidad trimestral saltó a US$ 110 millones -US$ 38 millones más que en el segundo trimestre de 2025-, apoyada en un menor gasto financiero y en la reversión de deterioros por US$ 32 millones ligados a la venta de activos de la central a carbón Bocamina II.
Distribución a la baja y más pérdidas de energía
El negocio de redes restó: el Ebitda de distribución cayó 13,5% hasta US$ 80 millones, presionado por mayores pagos de transmisión y gastos del plan de invierno. Las pérdidas de energía subieron de 6,2% a 6,6%, mientras la base de clientes creció 1,5% hasta 2.208.595 usuarios.
En el frente financiero, el resultado pasó de un gasto de US$ 84 millones a US$ 121 millones, golpeado por diferencias de cambio negativas. La deuda bruta bajó US$ 55 millones, a US$ 3.785 millones, con un costo promedio estable de 4,9%.