Pablo Mahu, socio de Serrano Abogados, tiene expertise en temas tributarios transfronterizos y vasta experiencia en esta materia. De ahí que el profesional analice y compare la norma sobre invariabilidad tributaria con algunos mecanismos que se han utilizado por países más avanzados, pero que también admite que “la Unión Europea y otros países usan cada vez menos mecanismos como la invariabilidad”.
En esta conversación con Diario Financiero asegura que “bajar el riesgo político-económico de que un proyecto falle, lo hace más atractivo para inversionistas de largo plazo”.
-¿Cómo le parece a usted que se está enfrentando el tema de la invariabilidad en el proyecto que ya se aprobó y que está, además, visado por el Tribunal Constitucional?
-Me parece bien, en el sentido de que la invariabilidad tributaria tiene una razón económica de ser, que es otorgar certeza a mediano y largo plazo a los inversionistas. Porque muchos proyectos de inversión, por ejemplo en minería en la industria forestal o en la energía, que está de moda, toman mucho tiempo en rendir frutos, en generar plata. Entonces, si alguien va a hacer una inversión de cientos de millones de dólares, durante diez años para que 12,5 años después le cambien las reglas y se empiece a tributar mucho más, que es el miedo que siempre existe, no sirve.
-¿La idea es evitar eso?
-La idea de que se congelen las tarifas tributarias -porque eso es el proyecto ya aprobado del gobierno- permite hacer cálculos para el rendimiento de un proyecto hacia el futuro sin tener la preocupación de que la rentabilidad baje. Por lo tanto, bajar el riesgo político-económico de que un proyecto falle, lo hace más atractivo para inversionistas de largo plazo.
-¿Cómo es la fórmula en comparación con otros países, de Europa por ejemplo?
-En el caso europeo en particular -aunque hay otros países donde se ha aplicado parecido-, no hay propiamente tal contratos de estabilización tributaria o invariabilidad tributaria por ley. Pero sí ha habido muchos casos de lo que se conoce como tax rulings o resoluciones tributarias, que negocian los contribuyentes con las autoridades tributarias directamente, para obtener una suerte de invariabilidad tributaria durante cierto período, respecto de los temas que a las empresas les importan.
-Para que quede bien clara la fórmula, ¿es una negociación entre el organismo tributario y la empresa directamente, no con el gobierno?
-Así es. Mucha gente, en su momento, hace como diez años, escuchó hablar del caso de Apple, en Irlanda. Fue bien bullado, porque requería que Irlanda fuera a buscar algo así como 13 billones de euros en impuestos que no le cobró a Apple. También hubo otros casos en que las autoridades tributarias de los estados de la Unión Europea permitían negociar con empresas. Para efectos tributarios, las empresas imponían su postura y con eso pagaban prácticamente casi nada de impuesto en Irlanda. Esa figura no era fiscalizable por el fisco irlandés; pero producía exactamente el mismo efecto que lo que se busca en Chile: congelaba la aplicación de la norma.
-¿Con eso se daba ventajas fiscales a las empresas que se acogían a esta fórmula?
-Hay una discusión interesante acerca de si es ventaja o no; probablemente sí era una ventaja, pero en definitiva esa ventaja tampoco era fiscalizable. En el fondo le congelaba el tratamiento; entonces, también fue una suerte de invariabilidad tributaria muy importante para muchas empresas. Luxemburgo, Holanda e Irlanda, estuvieron metidos en esto. Pero la fórmula que va a aplicar Chile es mejor, porque es general.
“Esto no puede ser utilizado para erosionar la base imponible”
-¿Es posible que hacerlo generalizado se preste para que empresas que no lo necesiten se acojan al sistema?
-Lo que pasa es que el necesitar es una cuestión bien subjetiva. Acá, los requisitos están establecidos por la ley y las empresas se pueden acoger si los cumplen. Y hay un párrafo en la ley que dice que esto no puede ser utilizado para erosionar la base imponible, ni nada por el estilo.
-¿Qué cambia con las pequeñas modificaciones que hizo el TC?
-Sólo cambia lo de los proyectos conexos, que no se pueden incluir dentro de la invariabilidad tributaria.
-¿Todo lo demás sigue igual, el TC prácticamente no lo tocó?
-De hecho, el núcleo de la invariabilidad tributaria quedó casi exactamente igual, salvo esa parte.
-¿Con esta norma cómo queda Chile en esta materia?
-Permítame comentarte que la Unión Europea y otros países usan cada vez menos mecanismos como la invariabilidad, eso sí es cierto.
-¿Por qué?
-Porque el tema de los tax rulings fue fiscalizado mucho en Europa, porque era considerado como competencia desleal entre los Estados miembros. Pero creo que la invariabilidad tributaria nos otorga cierta ventaja competitiva, a nivel internacional, frente a inversionistas. A la vez, tenemos que estar muy conscientes de que hay que fiscalizar el eventual mal uso de este instrumento, porque la invariabilidad es una buena idea, pero no se puede usar para abusos o maniobras tributarias.
-Pero eso implica una buena fiscalización no más, ¿o no?
-Sí, exactamente. Lo que pasa es que una buena fiscalización a veces ya es complicada para el Servicio de Impuestos Internos. Ahora, ojo, que hay un recargo de 1,5% a las empresas que adhieren al sistema; entonces, se recauda un poquito más de impuesto. Lo que pasa es que esto busca recuperar esa estabilidad tributaria que se perdió desde el 2012 a la fecha, porque dependiendo del gobierno cambia todo el tema tributario. Entonces, decirle a un inversionista, que pretende instalarse en Chile 20, 30 o 40 años, que cada cuatro años nadie sabe lo que va a pasar, es poco convincente.
-¿Con la invariabilidad tributaria, cómo quedamos respecto de la OCDE?, que es un parámetro que usan todos los sectores.
-La verdad, es que seremos uno de los pocos países que la siga utilizando. Ahora, en cuanto a qué tan atractivo sea el país económicamente, un estatuto de invariabilidad tributaria juega a tratar de vender a Chile como un país serio, tipo OCDE. Esa idea de que somos un país serio para invertir tributariamente es muy OCDE, es muy primer mundo no cambiar las reglas del juego cada cuatro años.