"Le pediría al ministro que sea más aliado de la agricultura, más que un enemigo”. Con esta frase, reaccionó Sebastián Naveillán, presidente de la Asociación de Agricultores Victoria – Malleco a las recientes declaraciones del ministro de la cartera, Jaime Campos, quien planteó que los productores deberán comenzar a pagar por el agua que utilizan para el riego de sus cultivos.
Durante una entrevista con Radio Infinita, el secretario de Estado abordó los impactos de la escasez hídrica que enfrenta el país y el desafío de impulsar grandes obras de infraestructura a través del sistema de concesiones. En dicha instancia, la autoridad fue enfática al señalar que el sector debe realizar un cambio de paradigma.
“Lo digo con todo cariño y respeto amigos agricultores: van a tener que cambiar el switch. No solamente ellos, todos”. Campos enfatizó en que el agua es un recurso escaso y el sector se ha acostumbrado a su uso sin pagar por él. “Habrá que ir buscando la forma, pero el uso, la disposición del agua, todo eso tiene un costo. No es como el aire, que aparentemente es infinito”, dijo.
Condición crítica
Las palabras de la autoridad encontraron rápida respuesta en el mundo del agro, particularmente en la zona sur del país. “Creo que el ministro se equivoca en la forma de apoyar a la agricultura”, replicó Naveillán, quien agregó que “está claro que el agua es un recurso escaso, es un recurso finito, pero por eso hay que hacer obras que sean para todos los chilenos”.
En esa línea, enfatizó en la urgencia de recibir respaldo gubernamental en lugar de nuevas cargas económicas. "La verdad es que, sobre todo para La Araucanía, especialmente en Malleco, es donde más necesitamos que el Estado nos ayude a poder salir adelante”, declaró el líder gremial quien recordó que el sector “está pasando momentos muy críticos".
La opinión es compartida por la Sociedad Agrícola y Ganadera de Valdivia (Saval). “En regiones como Los Ríos, por ejemplo, el desafío no es únicamente la disponibilidad del recurso, sino la falta de infraestructura que permita regular el agua, almacenarla en períodos de abundancia y disponer de ella cuando realmente se necesita”, dijo la directora ejecutiva del gremio, Marcela Espinoza.
Desde la Sociedad Agrícola del Biobío (Socabio), su presidente, José Miguel Stegmeier explicó que “Salvo algunas brechas, el sector agrícola ha hecho importantes inversiones para incorporar tecnología en importantes tecnologías en materia de riego predial, como también de infraestructura de captación y conducción. Esto significa que a pesar de las menores precipitaciones, hemos podido en lo general, satisfacer nuestras demandas hídricas”.
Disposición al diálogo
Pese a la molestia generada por las palabras del secretario de Estado, desde el sector agrícola recalcaron que mantienen las puertas abiertas para avanzar en soluciones de infraestructura, siempre y cuando no asfixien financieramente a los productores.
“La agricultura va a estar siempre disponible para poder cooperar con el Estado y trabajar en conjunto para que las grandes obras puedan salir adelante”, señaló el dirigente de La Araucanía, quien insistió en que la ayuda que se requiere debe ser tangible. “Lo que nosotros necesitamos es un apoyo real de parte del Estado, no que nos pongan un salvavidas de plomo y finalmente la agricultura siga muriendo tal como estamos hoy en día”.
El debate pone nuevamente sobre la mesa la escasez de infraestructura hídrica para la zona centro sur, donde regiones como Ñuble, Biobío, La Araucanía y Los Ríos no cuentan con embalses que permitan almacenar agua durante los inviernos y usarla de manera eficiente en las temporadas de mayores temperaturas.
Red de embalses
Stegmeier hizo hincapié en estructurar una red de abastecimiento de este tipo que facilite la gestión de los cultivos que se dan en la zona. “Nuestra agricultura depende en gran medida del riego; por lo tanto, es esencial avanzar en materia de embalses”.
A su juicio, debieran ser proyectados como infraestructura multipropósitos; es decir, “además del riego, debieran cumplir funciones de generación de energía hidroeléctrica, retención de las crecidas de los ríos y así evitar inundaciones aguas abajo, más aún con el evidente cambio climático que estamos sufriendo, también para el turismo o la captación de agua para el control de los incendios forestales, y obviamente para el consumo humano”, explicó Stegmeier.
Según explicó Marcela Espinoza, "la experiencia internacional demuestra que ese camino es posible. El caso de Perú es especialmente ilustrativo. A través de proyectos de infraestructura hídrica como Chavimochic y Olmos, ese país logró transformar extensas zonas desérticas en valles altamente productivos y convertir su agricultura en una de las principales plataformas agroexportadoras de América Latina. No fue el resultado de una mayor disponibilidad natural de agua, sino de una decisión estratégica de invertir en obras que permitieran captarla, almacenarla y distribuirla eficientemente".
La buena planificación de la red de embalses, dice el presidente de Socabio, “asegura los alimentos para todos los chilenos, consiguiendo además el ingreso de divisas gracias a las exportaciones. No debemos dejar de tener presente que las exportaciones silvoagropecuarias, acuícolas y pesqueras de mar abierto, representan a la segunda mayor columna de valores exportados, sólo tras de la minería.