El antiguo Hotel Rey Don Felipe, de Punta Arenas, abrió sus puertas en 2007, al año siguiente de haber sido adquirido por Inmobiliaria del Inca, sociedad que posteriormente pasó a denominarse Inversiones Almasur S.A. un importante grupo local con inversiones en rentas inmobiliarias, en los segmentos de bodegas, hoteles, estacionamientos, multifamily, inmuebles comerciales y concesiones.
Entre sus principales accionistas figuran Inversiones Yuste (Andrés Navarro, Sonda), Agrícola y Comercial Santa Inés (ligada al grupo controlador de Clínica Indisa), Inversiones Portapia e Inversiones Neptuno.
Coincidiendo con su cambio de nombre a Hotel Almasur Punta Arenas, en 2021, se concretó la ampliación del recinto, desde las 45 habitaciones originales a 115 cuartos, habilitados dentro de un complejo de 4.800 metros cuadrados, en el centro de la ciudad de Punta Arenas.
El inmueble ampliado se suma además al hotel de 162 habitaciones que la sociedad posee en la Región Metropolitana, ubicado en la comuna de Providencia, y juntos conforman una cadena que registra una facturación anual de entre US$ 2 millones y US$ 3 millones anuales, incluyendo alojamiento, áreas gastronómicas y arriendo de espacios para eventos corporativos.
Segmento express
Recientemente, sin embargo, la cadena hotelera dio un giro en su estrategia comercial. Apostando al creciente desarrollo industrial de la Región de Magallanes, Hotel Almasur Punta Arenas buscó ampliar su oferta desde el tradicional viajero de turismo, interesado en los paisajes de la Patagonia y la Antártica, hacia el visitante de negocios.
De este modo, busca elevar sus niveles de ocupación a lo largo de todo el año, sorteando los efectos de la estacionalidad del turismo, que concentra el mayor parte de las visitas durante el verano. Según datos de la compañía, mientras en el período estival, la hotelera supera el 90% de ocupación, con estadías promedio de una a dos noches, las cifras bajan a cerca de 40% durante el invierno.
Para implementar su nueva estrategia, segmentó sus instalaciones, destinado la parte original del recinto al hotel clásico, más enfocado al pasajero de turismo, y reconvirtió el área ampliada al segmento de hotelería express.

Demanda corporativa
Aunque el proceso comenzó en 2025, la puesta en marcha de la nueva estrategia empezó a implementarse de manera más clara durante la temporada baja de este año, desde fines de marzo. “Buscamos responder de mejor manera al turismo o a la demanda hotelera, enfocándonos también en un público corporativo, ya sea industrias productivas o industrias que dan soporte”, explicó el gerente comercial de Inversiones Alma Sur, Marcelo Ruiz. El ejecutivo detalló que la meta apunta a incrementar hasta un 60% la capacidad operacional durante los meses fríos.
Ruiz agregó que la llamada “temporada baja” se sostiene en Magallanes mediante estadías prolongadas, que varían de tres a cinco noches o que incluso se extienden por meses completos, con la ocupación de profesionales ligados al desarrollo industrial y productivo de la zona. El aumento de huéspedes bajo el llamado turismo MICE o de negocios, se explica, según Ruiz por “la llegada de proyectos asociados al hidrógeno verde, la consolidación de la industria salmonera y la expansión de cadenas de retail, que han generado una demanda corporativa estable que exige infraestructura funcional a costos competitivos frente a las altas tarifas del verano”.
Destino todo el año
La fortaleza de la región en materia turística se concentra entre octubre y marzo; sin embargo, Alma Sur ha apostado por posicionar a Punta Arenas como un destino todo el año para los visitantes. “Existe asimetría de la promoción turística que suele sobreincentivar destinos vecinos como Puerto Natales por sobre la capital regional”.
Bajo ese prisma, el ejecutivo explicó que han desarrollado una estrategia en la que financian eventos atractivos para la zona: “financiamos y apoyamos logísticamente eventos como el tradicional Chapuzón del Estrecho y la nueva edición del Festival de Luces”, instancias que permiten hacer de la capital regional no sólo un punto de paso hacia la Antártica o las Torres del Paine, sino un destino de retención económica autónomo, capaz de generar un ecosistema de servicios sólido y atractivo durante los 12 meses del año.
Eso ha demandado que las instalaciones de sus hoteles cuenten con el confort que requiere el turista, sobre todo ante el clima magallánico. “Dado que las bajas temperaturas y el fuerte viento fuerzan una dinámica de vida primordialmente en interiores, la compañía invirtió en el reequipamiento de gimnasios y la habilitación de zonas mixtas de trabajo tipo cowork”, evitando que el cliente de negocios, por ejemplo, deba confinarse en su habitación.
No obstante, el ejecutivo fue crítico respecto a la conectividad aérea de la zona, una variable que desincentiva la decisión de viaje del pasajero nacional. “Hay periodos en que el pasaje a Punta Arenas es más caro que la estadía en el hotel. El año pasado, costaba sobre $ 300 mil”, una complejidad que se suma a la disminución de vuelos desde y hacia ciudades intermedias, durante el invierno.
Centolla certificada
La operación de la cadena en Magallanes permite dar empleo de manera directa y permanente a unos 45 trabajadores de la zona, además de priorizar los encadenamientos productivos con distribuidores netamente regionales, principalmente para el área gastronómica, que en la zona se caracteriza por productos como el ruibarbo, el calafate y la centolla.
Sobre esta última, que actualmente se encuentra en temporada de recolección, Ruiz reconoce que es clave ser cuidadosos en el abastecimiento. “El mercado negro de la centolla es amplio. Nosotros tomamos la definición hace años de comprarla bajo las regulaciones”, una política que impacta en la oferta gastronómica del restaurante. “La centolla que compramos es cara”, con valores que no pueden ser trapazados a los clientes. “No puedo vender un plato a $ 40 mil porque no la van a comprar”, advierte.
Como alternativa para mantener el sello local, el restaurante ha apostado por materias primas frescas de la zona, reemplazando productos de cultivo por trucha magallánica natural.