Inflación será el tema de la semana. Con los resultados de las empresas casi ya en el retrovisor, excepto por Nvidia, el mercado tiene más espacio para concentrarse en el reporte de inflación que EEUU publicará el 12 de julio.
Será el primero de los dos reportes de índices de precios al consumidor (CPI, en inglés) que recibirá la Reserva Federal antes de su próxima reunión el 16 de septiembre. Analistas consideran que serán datos suficientes para que la Reserva Federal aclare su sesgo. Hasta ahora, si bien ha adoptado un discurso hawkish, en la práctica ha optado por mantener la tasa de interés.
El reporte llegará en medio de un ajuste importante en las expectativas de alzas de tasas. Tras la publicación del reporte laboral de junio, el mercado redujo la probabilidad de un alza de tasas en la reunión de septiembre a un 40% desde un 55% anterior.

La economía estadounidense creó apenas 20.000 empleos en junio, una desaceleración aún mayor que la calculada inicialmente (57.000). En julio, incluso, la economía destruyó empleos, con un recorte de 23.000.
La lectura inmediata del mercado fue una baja del dólar y de las tasas de interés, ante la idea de que son señales de debilidad que permitirían a la Fed incluso comenzar a visualizar un recorte. Pero analistas advierten que las cifras en realidad están apuntando a un mercado laboral estable, dando espacio a la Fed para concentrarse en su mandato de controlar la inflación. La tasa de desempleo cayó 4,1%, y la productividad tuvo un esperado repunte en el segundo trimestre.
Tras el informe del CPI, el mercado recibirá el índice de precios al productor (jueves 13), que completará la lectura inflacionaria.
Más clave será el reporte de ventas de retail de julio, que llegará hacia el final de la semana (viernes 14). En junio, el índice mostró una desaceleración a la menor expansión en cinco meses (0,2%). Analistas esperan una lectura similar en julio. Una desaceleración mayor fortalecería el argumento de quienes plantean que el siguiente movimiento de la Fed debe ser un recorte de tasas, aunque no llegue hasta diciembre o enero. Pero un repunte del consumo sumaría puntos a quienes sostienen que la economía está creciendo “increíblemente bien” y que hay justificación para que la Fed eleve la tasa, especialmente si la inflación no cede.
