POR ANALÍA ORTEGA
De cara al cierre de 2026, desde la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) esperan una expansión de la economía chilena entre 0,6% y 0,8%, es decir, un nivel acotado, pero algo mejor que el rango 0,25%-0,75% planteado por el Banco Central en su último Informe de Política Monetaria (IPoM).
Y para 2027, los principales sectores productivos anticipan un punto de inflexión con un avance del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 3,0%, aunque con diferencias en el ritmo esperado para la actividad, las ventas y la inversión.
De acuerdo con la CPC, el repunte respondería al dinamismo de la inversión y el consumo privado.
La primera crecería entre 5,2% y 5,5% en 2027, impulsada por mejores condiciones tributarias, la agilización de permisos y medidas como la reducción del IVA a la construcción y el subsidio a la tasa de interés para créditos hipotecarios.
El consumo, a su vez, aumentaría en torno al 2,5%, apoyado por una mayor expansión de la economía y una recuperación paulatina, aunque acotada, del mercado laboral.
De acuerdo con la presidenta de la CPC, Susana Jiménez, las fichas están puestas principalmente en la inversión, ya que “las expectativas para los próximos años son auspiciosas y el panorama se vuelve sustancialmente favorable, tanto por mejores condiciones como por una mayor previsibilidad”.
“La cartera de inversión para 2026-2030 alcanza más de US$ 95 mil millones y aumentó 8,5% respecto del trimestre anterior, que ya había mostrado un fuerte incremento frente a fines de 2025. El desafío ahora es que estas mejores perspectivas se materialicen, y para eso la agilización y facilitación de permisos será clave”, complementó la dirigenta.
Un buen ánimo acerca de que la economía iniciará una senda de recuperación prevalece en la industria, comercio, agricultura, construcción y la minería. Pero la cautela no termina de desaparecer.
Además de recalcar la importancia de agilizar los permisos para cumplir la meta de crecimiento en los próximos años, en el informe también se planteó el inminente riesgo de una recuperación lenta del mercado laboral y un escenario internacional todavía amenazado por las tensiones en Medio Oriente, que podría volver a impactar en los precios de los combustibles.
Sofofa: la apuesta por la demanda interna
La contracción ha sido transversal entre los distintos sectores de la actividad.
En el caso de la industria manufacturera, el PIB cayó 0,3% anual en el segundo trimestre, según las últimas Cuentas Nacionales del Banco Central.
Ante este escenario, desde la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) proyectaron que el sector cerrará 2026 con una cifra en torno a 0%.
No obstante, desde el gremio anticiparon un mayor dinamismo fabril para 2027, de la mano de una recuperación de la actividad agregada.
“A pesar de que las últimas cifras económicas han sorprendido negativamente, hay algunas señales incipientes de recuperación que nos indican que nuestro país ha comenzado a reencauzar el rumbo, las que se debieran verse con mayor claridad hacia finales de año”, señaló el director de Políticas Públicas de la Sofofa, Rodrigo Mujica.
Estas expectativas se sustentan en la aprobación de la Ley de Reconstrucción y en la eventual aprobación de otras reformas económicas, particularmente en materia laboral y de mercado de capitales.
Pero a las condiciones internas también se sumará el marco establecido por un escenario internacional que sigue siendo incierto.
“La evolución del mercado del trabajo será un factor importante para determinar el desempeño de la industria, pues incidirá directamente en el rumbo de la demanda interna”.
Mujica explicó que “más allá de los factores o determinantes propios de cada industria, será fundamental recuperar la confianza en nuestra economía”.
En ese sentido, apuntó a avanzar en políticas enfocadas en generar empleos formales y agilizar proyectos de inversión.
En este marco, según las estimaciones del gremio,el PIB del sector podría iniciar una recuperación y exhibir una expansión similar a la que se prevé para el país, que se mueve en un rango de 2% a 3%. Un resultado de esta índole marcaría distancia con las débiles cifras de este año.
CNC: recuperación debe llegar a los hogares
Desde el comercio, aún se espera “un crecimiento positivo durante 2026, pero moderado y bastante heterogéneo”.
Tras la expansión del rubro de 2,4% durante la primera mitad de año expuesto en el último Informe de Cuentas Nacionales, la Cámara Nacional de Comercio (CNC) contempló que el presente ejercicio cerraría en torno al 2,0%-3%.
“El comercio ha mostrado resiliencia, pero estamos hablando de una recuperación y no de un boom de consumo”, explicó la gerente de Estudios de la CNC, Bernardita Silva.
De acuerdo con la economista, el alza de la inflación, el menor poder adquisitivo, el debilitamiento del mercado laboral y la caída de la confianza de los consumidores afectaron las decisiones de consumo y el desempeño del comercio.
En este contexto, los servicios expusieron un mayor dinamismo que los bienes y los consumidores se mantienen sensibles a los precios.
Aun así, expresan que “es razonable pensar en un 2027 mejor que 2026” para la economía.
La gerenta de Estudios de la CNC señaló que parte de los factores que influyeron en la actividad de este año deberían disiparse. Además, si la inversión proyectada por el Banco Central se mueve en los valores indicados (8,1% tras caída de 0,3%), “puede generar un impulso más transversal a la economía y, especialmente, contribuir a mejorar el mercado laboral”.
De todas formas, son cautelosos respecto al crecimiento de 2% a 3% del Banco Central. “Más que el rebote respecto de una base de comparación débil, lo relevante será la capacidad de la economía para recuperar motores de crecimiento más permanentes”, señaló Silva.
“Para que veamos una aceleración relevante de las ventas el factor decisivo será que la recuperación llegue a los hogares a través de mayor empleo formal, mejores ingresos y una recuperación de la confianza”, aseveró.
SNA: debilidad podría prolongarse
El jefe del Departamento de Estudios de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Francisco Gana, señaló que la proyección del gremio para el cierre de 2026 es coherente con lo estimado por el Banco Central. No obstante, les preocupa que el deterioro “se haya extendido a la demanda interna, el empleo y la confianza de empresas y hogares”.
Para la agricultura, agregó, este escenario “también significa consumidores con presupuestos más ajustados y mayores dificultades para financiar la producción y las inversiones”.
Aun así, estimó que parte de la desaceleración se debe a factores transitorios. De acuerdo a Gana, el énfasis está en la capacidad para recuperar la inversión y la productividad. “Si persisten las dificultades para ejecutar proyectos, acceder a financiamiento y generar empleo formal, el bajo crecimiento puede prolongarse”, expuso.
En cuanto al PIB silvoagropecuario de este año, desde el gremio apuntaron al riesgo de una contracción mayor al 1,8% que preveían inicialmente, tras las caídas del 6,5% en el primer trimestre y del 0,3% en el segundo reportadas por el ente emisor.
El desempeño adverso, impulsado por presiones de costos, aranceles y debilidades productivas en diversos rubros, implicó un desempeño diferenciado de la actividad.
Si bien Gana señaló que esto llamaba a mirar “por separado”, el balance general seguía siendo desfavorable. “Nuestra preocupación es que las dificultades de rentabilidad terminen reduciendo las siembras, la renovación de plantaciones y la inversión de las próximas temporadas”, afirmó.
Por ello, desde la SNA miran con cautela la proyección de la actividad para 2027 y califican de “prematuro” anticipar una recuperación de 2% a 3% para la economía.
“Dada la debilidad que estamos observando, consideramos que ese rango representa un escenario exigente, cuya concreción dependerá tanto de la evolución del entorno internacional como de nuestra capacidad para reactivar la inversión y el empleo”, dijo Gana.
En cuanto a las posibilidades de recuperación del sector, si bien ven la posibilidad, la SNA se mantiene cautelosa, ya que “todavía es prematuro comprometer una cifra”. Según Gana, dependerá de condiciones climáticas favorables, más disponibilidad de agua y la entrada de nuevas inversiones tecnologías y varietales.
CChC: inversión privada y ley de Presupuesto serán claves
Para la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), la desaceleración económica observada este año “tiene un carácter principalmente transitorio”, por lo que esperan una recuperación gradual para 2027 y 2028.
Aun así, anticipan para este año un cierre sectorial “más débil”, en línea con el último Informe de Cuentas Nacionales, que registró una caída de 3,2% durante el segundo trimestre, principalmente por el retroceso de las obras de ingeniería tras el término de proyectos mineros y desalinizadoras.
“Tanto los indicadores de actividad del sector como las expectativas empresariales muestran una pérdida de dinamismo”, explicó el gerente de estudios y políticas públicas, Nicolás León.
En particular, la menor percepción de demanda futura llevaría a un crecimiento de la inversión en construcción cercano al límite inferior del rango proyectado de 2,5% a 4,5%. Esto debido, principalmente, al aumento de los costos, las interrupciones provocadas por los eventos climáticos y las tensiones geopolíticas que mantuvieron elevadas las tasas de interés de largo plazo que afectaron de manera transversal a la actividad económica.
No obstante, León señaló que “en el caso del sector construcción, estas condiciones financieras más exigentes, junto con factores regulatorios y estructurales que dificultan el desarrollo de proyectos, han seguido afectando la inversión inmobiliaria y limitando la reactivación de la actividad”.
A menos de cuatro meses de 2027, la CChC coincidió con la proyección del Banco Central e, incluso, anticipa un mayor crecimiento de la actividad.
“Esperamos que 2027 sea un año favorable para la construcción, de la mano de una economía más dinámica y de una recuperación de la inversión”, sostuvo León.
Las mejores perspectivas para la inversión privada en infraestructura, principalmente en minería y energía, junto con el avance de las concesiones y las inversiones asociadas a la Ley de Reconstrucción, serían los principales motores de esta recuperación.
Precisó que “la definición de la Ley de Presupuestos seguirá siendo un factor clave para precisar el alcance de esta recuperación”.
Sonami: optar por nuevos yacimientos
Desde la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) anticiparon un cierre de año exigente para el sector, marcado por una caída de 7,9% en la producción de cobre durante el primer semestre frente al mismo período de 2025.
Si bien este resultado estuvo explicado por contingencias operacionales en faenas relevantes, menor ley del mineral y el impacto de los temporales de julio en la zona centro-norte, señalaron que existe un problema de carácter estructural asociado a una menor capacidad de expansión de la economía en el corto plazo.
“Vemos con preocupación el cierre de este año, especialmente porque enfrentamos la paradoja minera de tener precios históricos del cobre y una alta demanda internacional, mientras nuestra economía exhibe menor dinamismo, inversión contenida y una producción minera que no logra crecer”, señaló el presidente de la Sonami, Jorge Riesco.
Para 2027, el gremio coincidió con la proyección del Banco Central de un crecimiento de entre 2% y 3%, impulsado por una demanda mundial de minerales estratégicos que seguiría firme por la transición energética y la electromovilidad. Sin embargo, opinaron que para concretar este escenario será necesario reactivar la inversión privada y destrabar proyectos mineros.
Por ello, en cuanto a la actividad minera enfatizaron en la “necesidad urgente de renovar y ampliar nuestra base productiva y superar dificultades para materializar oportunamente nuevos proyectos”.
En ese sentido, para el mediano y largo plazo plantearon como “prioritario” fomentar la exploración de nuevos yacimientos para aumentar las capacidades productivas mediante la incorporación de recursos mineros adicionales.
Riesco calificó el próximo año como “un año de inflexión para la minería chilena”, ya que Chile posee una “importante cartera de proyectos mineros” que podrían entrar en operación los próximos años.
A su juicio, “el desafío es transformar cuanto antes esos potenciales en proyectos en ejecución”.
En esa línea, sostuvo que valoraban el anteproyecto que busca elevar el umbral de ingreso al SEIA a 40.000 toneladas mensuales y comentó que se encuentran “contribuyendo activamente en distintas sesiones del Congreso para el perfeccionamiento del régimen de patentes en el Código de Minería”.