Septiembre fue más favorable de lo esperado para la inflación. El Instituto Nacional de Estadísticas informó este jueves que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió un 0,4% mensual en dicho período, un resultado algo por debajo de lo previsto por el mercado (0,5%).
En función de este desempeño, la medición se mantuvo en 4,1% anual.
De acuerdo con lo comunicado por el INE, el mes pasado destacaron las alzas en las divisiones de alimentos y bebidas no alcohólicas, así como en la de transporte -presionada por el valor de los combustibles-; mientras que hubo una disminución en la división de seguros y servicios financieros.
Con todo, el IPC sin volátiles avanzó 0,3% mensual y en 12 meses se moderó desde el 3,3% de agosto a 3,2%.
Frente a estos resultados, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, señaló que el Banco Central era responsable de la estabilidad de precios. No obstante, añadió que desde el Ejecutivo “nos gustaría que esto fuera bajando y hay que tomar las medidas del punto de vista monetario que haya que tomar para mantener la inflación a raya”.
En cuanto a la perspectiva de 3,8% de inflación proyectada por el Ejecutivo para fin de año, Quiroz la calificó como “desafiante” y no descartó que si bien “pensamos que puede venir un ajuste, una desaceleración del crecimiento; vamos a ver las variables”.

¿Cambia el panorama?
El economista senior del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, explicó que las incidencias de alimentos y bebidas no alcohólicas “indican que aún existen efectos presumiblemente del frente climático que afectó el país hacia mediados de año, factor que ha seguido presionando al alza a ciertos tipos de alimentos”.
Mientras que en el caso de la energía, está explicado por los incrementos en los precios mayoristas de las bencinas y el diésel.
Así, afirmó que el IPC de septiembre “confirma un escenario inflacionario que se mantendrá sobre el 4% anual en lo que queda del año”, en un contexto en que se espera que las presiones de un mayor tipo de cambio nominal se propaguen en los precios durante los próximos meses del año, en medio de un escenario donde los bienes energéticos seguirán presionando al alza los precios internos.
De ahí que estimó que la inflación alcanzaría el 4,6% para diciembre.
Fintual también prevé la misma lectura para fin de año e Itaú proyectó que sería de 4,7%, incorporando aumentos adicionales en los precios de la gasolina y el diésel consistentes con el mecanismo de suavización del Mepco, mientras que las preocupaciones por el traspaso cambiario podrían verse mitigadas por una brecha de actividad cada vez más baja.
En Credicorp calcularon que 2026 terminaría con una inflación de 4,8% y advirtieron que la convergencia hacia la meta “podría ser algo más lenta y retrasarse hasta el segundo semestre de 2027”.
Además, algunos actores del mercado no descartan que la inflación sea más alta y que llegue al 5,0%.
El analista económico de BTG Pactual Chile, Martín Gutiérrez, explicó que dada la prolongación del conflicto en Medio Oriente y la consecuente persistencia de los elevados precios del petróleo, la reciente depreciación del tipo de cambio, y las lluvias de comienzos de mes, el balance de riesgos para la inflación continúa sesgado al alza y espera que cierre el año por sobre 5%.
En el mismo nivel se mantuvieron Santander y Scotiabank para diciembre.
Tasa sin movimientos
El dato de inflación de septiembre confirmó las expectativas ya existentes del mercado de que el Banco Central dejaría la Tasa de Política Monetaria (TPM) en su nivel de 4,5% durante su próxima reunión del 26 y 27 de octubre.
“La combinación de mayores precios del petróleo, depreciación del peso y expectativas de inflación más elevadas llevarían al Banco Central a mantener la TPM sin cambios en la próxima reunión, pero adoptando un tono más restrictivo”, dijo el economista jefe de Credicorp Chile, Samuel Carrasco.
Coopeuch señaló que los datos de inflación no hacen más que reforzar el escenario central de tasa definido en el último Informe de Política Monetaria (IPoM), de una mantención prolongada de la TPM.
“La inflación observada no debería estar siendo una fuente de preocupación para el Banco Central de Chile, toda vez que sus componentes subyacentes continúan mostrando una dinámica muy contenida, y donde existe un número acotado de ítems volátiles que son los que no dejan bajar a la inflación de forma más contundente”, indicó el economista jefe, Felipe Ramírez.
Mientras que Santander sostuvo que de no haber efectos de segunda vuelta o cambios relevantes en la demanda, el Consejo mantendría su postura de cautela, por lo que no habría movimientos hasta fin de año.