Este martes, la Comisión de Trabajo de la Cámara votó en general el proyecto del gobierno que perfecciona los mecanismos de adaptabilidad de la jornada de trabajo y establece un régimen especial para el sector turismo y actividades conexas, con suma urgencia, que modifica la Ley de 40 Horas, permitiendo que la jornada ordinaria pueda promediarse durante un período de hasta 16 semanas en el régimen general, en vez del actual límite de cuatro semanas, que establece la norma vigente.
Adicionalmente, la iniciativa propone un esquema de hasta 52 semanas para los trabajadores como hotelería, gastronomía, entretenimiento y operadores turísticos, cambio que permitiría distribuir las horas considerando períodos de alta y baja demanda mucho más extensos que los actuales.
Según el proyecto del gobierno, la iniciativa “fortalece los mecanismos de adaptabilidad pactada de la jornada, permitiendo una mejor organización del tiempo de trabajo conforme a los ciclos productivos del sector, sin menoscabar los derechos de los trabajadores” y “perfecciona el régimen aplicable a los descansos dominicales y a la compensación de horas extraordinarias mediante descanso, con el fin de favorecer una utilización más eficiente de la jornada laboral, reducir la necesidad de ajustes asociados a períodos de alta demanda y otorgar mayor certeza tanto a trabajadores como a empleadores”.
El mensaje destaca el establecimiento de “un régimen especial para el sector turismo y sus actividades conexas, “cuya actividad se caracteriza por presentar fluctuaciones estacionales significativas y ampliamente previsibles”.
Debate
La iniciativa se aprobó en general por nueve votos a favor, tres en contra y una abstención, del diputado DC Patricio Pinilla. Ello, pese a que el diputado Luis Cuello (PC) pidió postergarla para escuchar a los trabajadores que podrían resultar “afectados” por la iniciativa, como los trabajadores de pubs, hotelería, restaurantes y otros; mientras que los republicanos Stephan Schubert y el propio presidente de la instancia José Meza, apelaron a que ya estaba citada la sesión para votar, Schubert incluso acusó maniobras dilatorias de la oposición para no votar.
Durante la discusión, la diputada Gael Yeomans (FA) planteó, entre otras cosas, que si bien hay coincidencia en el diagnóstico, respecto a que hay un problema en las políticas para el empleo; echó de menos, de parte del gobierno, de una estimación acerca de cuántos puestos de trabajo se generan con las medidas para ampliar el rango de horas de trabajo y, adicionalmente, advirtió que con este proyecto “se le a los trabajadores el costo que antes era de los empleadores”. Y, más específicamente, recalcó que esta iniciativa “le resta protección a los trabajadores del turismo”.
Por su parte, el asesor de la diputada Ximena Ossandón (RN), Francisco Del Río, descartó que este proyecto precarice empleo, como -argumentó- han mencionado algunos sectores. Por lo que defendió con énfasis el proyecto porque “no infringe ningún derecho fundamental” que plantee que está fuera de las normas y precarice el trabajo. Y agregó que el proyecto evita que se trabaje “más horas en negro” que, según dijo, muchas veces se hace, pero sobre todo, descartó de plano que constituya un subterfugio para eludir las 40 horas.
Presentaciones
El presidente de la Federación de Sindicatos de Casinos de Juego y Hoteles de Chile, Diego Valerio, se mostró preocupado por la iniciativa, entre otras cosas, porque “elimina de cuajo para nuestro sector la posibilidad de llegar a un acuerdo colectivo (…), que es un derecho que tenemos actualmente y lo vemos con preocupación”, por lo que subrayó que esta es la instancia oportuna para que se reponga a través de indicaciones. Y planteó que “con ciertos recaudos” podrían ver el proyecto con optimismo.
El representante de la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), Jorge Gómez, aseguró que no se oponen a la adaptabilidad, aunque partió aclarando que esta “ya existe en la ley”. Entre los riesgos que perciben menciona que “se vacía de contenido la jornada de 40 horas”; “la protección colectiva, al revés”; se pierde la “previsibilidad” de la jornada, entre otros.
En representación del Instituto Libertad y Desarrollo, Exequiel Cáceres, señaló que el proyecto constituye un ajuste necesario frente al deterioro del desempleo nacional, entre otras cosas, producto del aumento del costo por hora debido a la implementación de una serie de reformas, como la Ley de 40 Horas. Ello, porque genera ciertas rigideces en su implementación. Además, planteó que el factor crecimiento influyó en que las reformas o medidas aplicadas en Chile resultaran nocivas para el empleo.