Este martes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que la tasa de desocupación llegó a 9,4% durante el trimestre móvil marzo-mayo, 0,5 punto porcentual por sobre igual período del año pasado y lo más alto desde abril-junio 2021. Con ello, el número de personas desocupadas llegó hasta 981.315, equivalente a 63.392 más que hace un año.
Según explicó el INE, el aumento respondió a que la fuerza de trabajo creció 1,3% en 12 meses, mientras que la ocupación avanzó sólo 0,8%.
El subdirector técnico del INE, Leonardo González, añadió que se trata del tercer incremento anual seguido de la desocupación y que las personas que buscan empleo por primera vez ya acumulan ocho trimestres móviles de crecimiento, superando nuevamente las 100 mil.
Las cifras también mostraron un mercado laboral con menor capacidad para absorber a quienes buscan trabajo. Mientras la tasa de participación aumentó levemente hasta 62,4%, la de ocupación retrocedió a 56,5%.
Y mientras el desempleo de las mujeres se mantuvo en 10,5%, entre los hombres subió a 8,6%.
Uno de los datos que más inquietó a los analistas fue la composición de los nuevos puestos de trabajo.
El alza anual de la ocupación, de apenas 0,8%, volvió a explicarse exclusivamente por la informalidad. Este tipo de trabajador aumentó 4,6%, equivalente a 112.661 personas adicionales, mientras que los formales disminuyeron 0,6% o en 42.502 personas.
Así, la tasa de ocupación informal llegó a 27%, un punto porcentual más que hace un año. El fenómeno fue especialmente intenso entre las mujeres.

Redoblar esfuerzos
Este complejo escenario planteó dudas respecto de la posibilidad de que el gobierno logre llevar al cierre de su mandato el desempleo a una meta autoimpuesta de 6,5%.
“Sin duda, si tenemos una tasa de desempleo de 9,4% y la economía no está creciendo, se ve muy lejana (...) Entonces tenemos que estar muy ocupados en poder tomar medidas que contrarresten ese momento (...) más allá de las metas, tenemos que redoblar esfuerzos como país para superar estas situaciones”, dijo el ministro del Trabajo, Tomás Rau.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, calificó la situación como un “drama social” y agregó: “Hoy tenemos más de 980 mil personas sin trabajo, cerca de 2 millones en la informalidad y una tasa de desocupación de 9,4%, que golpea especialmente a mujeres y jóvenes”.
Para el director del Observatorio del Contexto Económico de la U. Diego Portales (OCEC-UDP), Juan Bravo, el problema ya no es sólo la mayor desocupación, sino la calidad de puestos de trabajo que se generan.

“El empleo que se crea es informal y se destruye empleo formal”, resumió.
Además, advirtió que en el trimestre se crearon 143.667 empleos con subempleo. Aquí entran los ocupados que trabajan a jornada parcial, pero en forma involuntaria; o personas ocupadas con educación superior completa que desarrollan labores de mediana o baja calificación.
Frente a estos, se destruyeron 73.507 empleos sin subempleo.
“Llevamos 30 meses consecutivos donde el subempleo lidera la creación de empleo”, dijo.
Bravo alertó que las mipymes acumulan 11 trimestres seguidos destruyendo empleo asalariado formal, lo que coincide con el término del subsidio al salario mínimo para empresas de menor tamaño.
Una conclusión similar planteó Clapes UC, cuyo análisis destacó que el desempleo alcanzó su mayor nivel en cinco años y que el deterioro no responde a factores estacionales, sino a una tendencia persistente.
“El problema ya no consiste únicamente en una menor capacidad para generar empleo formal, sino en una destrucción neta de este tipo de puestos de trabajo”, consignó el informe de la entidad.
También constataron que los indicadores adelantados de contratación, como el Índice de Avisos Laborales por Internet (IALI) y el Índice Mensual de Confianza Empresarial en Empleo (IMCE-Empleo) siguen sin mostrar señales de repunte.
En esa línea, Clapes añadió que si bien la agenda proempleo del Ejecutivo constituye “un avance positivo”, su impacto dependerá de una implementación rápida y de un mayor crecimiento económico.
El centro enfatizó que recuperar el dinamismo del mercado laboral requiere acelerar medidas como el crédito tributario a la contratación y la sala cuna universal, pero también un entorno macroeconómico que vuelva a incentivar la inversión y la contratación formal.
Desde el mundo empresarial, la gerente de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Bernardita Silva, coincidió en que el principal desafío es revertir el deterioro del empleo formal.
A su juicio, mientras el crecimiento del empleo siga sustentándose exclusivamente en ocupaciones informales será difícil consolidar una recuperación del mercado laboral, fortalecer los ingresos de los hogares y apuntalar el crecimiento económico.
Sobre el 10%
Las cifras del INE mostraron que las mayores tasas de desempleo se registraron en Valparaíso y O’Higgins (10,2%), seguidas por Ñuble (10,1%) y Maule (10%).
En materia de informalidad, La Araucanía volvió a liderar el ranking nacional con una tasa de 37,4%, mientras que Antofagasta, Magallanes y la Región Metropolitana exhibieron los menores niveles.
Otro fenómeno que siguió profundizándose fue el aumento del desempleo entre personas con educación superior, que fue de 6,9%.