Mientras se espera la llegada de El Niño a suelo chileno, ya se encendieron las primeras alertas ante una eventual estrechez del sistema eléctrico motivada por la falta de lluvias: hay una baja producción hidroeléctrica y el Coordinador Eléctrico realizó consultas a generadoras térmicas al detectar disponibilidad nula de GNL en sus unidades para las próximas semanas.
“El monitoreo de las condiciones de abastecimiento del sistema es una actividad mensual, y en el período previo a la llegada de las lluvias se requiere a las empresas generadoras, especialmente las que utilizan gas, a realizar las gestiones para contar con suministro adecuado”, dejó en claro hace unos días el Coordinador en DF.
Pero el cuadro confirmó un análisis que ya estaba en curso. El estudio “Propuestas regulatorias para una contratación más eficiente de gas natural en el mercado eléctrico”, encargado por la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) a la consultora energiE, asegura que la evidencia operativa reciente demuestra que la disponibilidad efectiva del gas natural no está limitada por la falta física del recurso, sino por un diseño regulatorio que dificulta su contratación oportuna y obstaculiza su despacho eficiente.
US$266 millones se gastó en diesel en 2021
Es decir, el problema apunta a una subutilización del gas natural frente a una sobre dependencia del diésel.
Según se explica en el análisis, el que fue compartido al Ministerio de Energía y al que tuvo acceso DF, existen fallas de diseño, brechas y tensiones regulatorias que debilitan estructuralmente los incentivos para adquirir y gestionar gas natural de manera oportuna.
“El problema principal pasa porque existen restricciones para que los generadores puedan tomar volúmenes de gas, porque principalmente el gas spot, el gas de oportunidad, se encarga y se demorará 30 a 45 días en llegar, y en esos días pueden cambiar las condiciones. Se pueden dar circunstancias que hagan que ese gas no tenga colocación de precio”, sostiene el socio director de energiE, Daniel Salazar.
Así, “los generadores se inclinan por la opción de mínimo riesgo y eso es contratar el mínimo posible o nada definitivamente”.
En el reporte se detalla que en 2021 el Sistema Eléctrico Nacional gastó US$ 266 millones en operación diésel mientras existía capacidad de GNL.
Otro ejemplo es el caso Nehuenco, de Colbún, que usa gas. El 16 de junio de 2025, la pérdida de gas argentino y una falla en el corredor de 500 kV obligaron al despacho imprevisto de 1.340 MW de respaldo diésel. El costo marginal superó los 376 US$/MWh y el sobrecosto sistémico totalizó US$ 9,3 millones.
De acuerdo al estudio, el epicentro de las restricciones es la Norma Técnica de GNL que excluye estructuralmente al gas spot del mecanismo de condición de inflexibilidad; y condiciona la flexibilidad operativa a umbrales hidrológicos extremos y a una ventana estacional acotada. El diseño de esta polémica norma ha generado fricciones desde hace años y hoy la causa que comenzó en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) escaló a la Corte Suprema.
El estudio propone superar el bloqueo normativo elevando el debate a cuerpos jurídicos de jerarquía superior, mediante modificaciones a los reglamentos que rigen la coordinación, operación y seguridad del sistema, como los decretos supremos Nº 125, Nº97 o Nº327.
A ello se suma la creación de un Estudio Anual de Confiabilidad con horizonte de 10 años, con métricas probabilísticas de suficiencia y un proceso institucional que vincule sus resultados con mecanismos competitivos para la provisión de nueva capacidad e infraestructura.
Para el presidente ejecutivo de AGN, Carlos Cortés, “no existe una falta de gas, sino todo lo contrario. Hay abundante gas disponible para Chile, pero lo que enfrentamos es una restricción para usar el gas más competitivo en el momento en que se necesita. Entonces, asegurar el gas en las ventanas críticas exige poder gestionar la logística con anticipación”.
“La normativa vigente excluye al gas comprado en el mercado spot de las herramientas de gestión y le impone riesgos que terminan desincentivando que un generador traiga un cargamento de oportunidad, aun cuando sería más barato y más limpio que otras alternativas”, dice, agregando que “el estudio muestra que las restricciones pueden corregirse por la vía reglamentaria”.