Hacienda Chada -una de las mayores empresas agrícolas del país, ligada la familia Barros- está en un proceso de reorganización judicial para evitar su quiebra. La compañía busca renegociar deudas por más de US$ 97 millones, y ya presentó a sus acreedores su propuesta de acuerdo de reestructuración financiera, la que incluye sacar a la venta tres campos que suman más de 200 hectáreas.
La compañía -que maneja más de 1.000 hectáreas repartidas en siete fundos en las regiones Metropolitana y Coquimbo- se dedica principalmente a la producción y comercialización de uva, cerezas y cítricos, y su modelo abarca desde el cultivo hasta la distribución global a través de sociedades exportadoras.
En abril pasado, asesorada por el Estudio Nelson Contador Abogados & Consultores, presentó su solicitud de reorganización. Al justificar su petición, señaló que, durante los últimos años, la industria frutícola nacional e internacional se ha visto afectada por diversos acontecimientos extraordinarios, los que -según sus palabras- han impactado negativamente la rentabilidad del sector.
Entre estos, mencionó la pandemia (2020), un evento climático de carácter extraordinario en zonas productivas relevantes (2021), una “crisis logística” por el aumento de la demanda mundial tras la crisis sanitaria (2022) y una fuerte caída en los precios internacionales de la cereza producto de “una sobreoferta significativa” en el mercado chino (2024).
Para enfrentar la situación, la empresa vendió parte de sus activos agrícolas y así bajó su nivel de endeudamiento: enajenó dos campos que suman 155 hectáreas y cedió un usufructo de un tercero por 192 hectáreas, abonando deuda por US$ 60 millones a acreedores. Pero no fue suficiente.
La firma busca la continuación efectiva y total de su giro, la venta ordenada de determinados activos y el pago del saldo de los créditos que no resulte cubierto con el producto de la enajenación.
El nuevo plan
Ahora, la compañía busca volver a echarle mano a sus activos agrícolas, pero esta vez para evitar la liquidación judicial.
En su propuesta de reorganización a sus acreedores, la compañía mencionó tres objetivos: la continuación efectiva y total del giro de sus actividades agrícolas y comerciales, la venta ordenada de determinados activos y el pago del saldo de los créditos que no resulte cubierto con el producto de la enajenación.
Sobre el primer punto, explicó que la continuación del giro contempla la mantención y resguardo de los bienes inmuebles y de los activos biológicos existentes en los campos, de manera de preservar su capacidad productiva y permitir la materialización de la venta ordenada de activos.
Sobre la enajenación, cuyos recursos serán para amortizar deudas, la empresa propuso la venta de tres activos: dos parcelas que suman 18 hectáreas del Fundo Calera de Tango; 50 hectáreas sobre la misma propiedad agrícola, y 135 hectáreas plantadas con uva de mesa, en el Fundo Huelquén, Buin.
$ 31.854 millones es el valor comercial de sus campos.
En su propuesta, que deberá ser votada por los acreedores en una junta fijada para el próximo 6 de julio, se planteó que la venta de activos sea conducida, en primer término, por la propia compañía, con la supervisión del interventor concursal y de la comisión de acreedores.
Si transcurrido el plazo de 12 meses contados desde la entrada en vigencia del acuerdo no se hubiere perfeccionado la venta del respectivo activo, el proceso pasará a ser conducido por el interventor, quien actuará conforme a las instrucciones del acreedor hipotecario respectivo, tratándose de activos bajo esa condición, o de la comisión de acreedores si están libres de gravámenes.
En su solicitud de reorganización, la empresa informó una serie de activos que valorizó en más de $ 61.370 millones. Dentro de estos, detalló siete fundos y parcelas, los que, según afirmó, tienen un valor comercial en su conjunto superior a los $ 31.854 millones. También detalló cuentas por cobrar a empresas relacionadas por $ 26.962 millones.
$ 61.370 millones Informó la compañía en activos.
La otra reorganización
Hacienda Chada fue adquirida por Agrícola Barros Ltda. el año 2009, y sigue como su actual controladora.
A partir de 2013, participó en el proceso de reconversión varietal de la uva de mesa, por lo que es calificada como pionera en el país en la introducción de nuevas variedades que buscaban mejorar la competitividad del sector.
Desde el inicio de sus operaciones, Hacienda Chada mantiene una relación comercial con la sociedad BB Trading SpA (también conocida como Rio King), empresa relacionada ya que los accionistas de la sociedad tienen directa o indirectamente el 22% de la propiedad de dicha exportadora, la que también inició un proceso de reorganización judicial.
En su solicitud, Rio King dijo estar “en un estado de insolvencia irremontable si no logra reestructurar sus pasivos a largo plazo”.
La firma busca refinanciar pasivos por US$ 105 millones. Sus principales acreedores son la importadora y distribuidora estadounidense William H. Kopke Jr, Inc. y los bancos Consorcio y Del Estado.
“Nuestra representada obtenía utilidades incluso hasta el año 2025 pasado. Pero esas utilidades no daban cuenta de las significativas cuentas por cobrar de la compañía ya sea por anticipos no restituidos o por servicios de packing y frío no pagados por productores que eran muy difíciles de cobrar”, señalaron a la justicia el agrónomo Andrés Pérez y el abogado Nicolás Parot.