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Por: Equipo DF
Publicado: Lunes 24 de diciembre de 2012 a las 05:00 hrs.
De todas las ilustraciones inspiradas en el “abismo fiscal” -la metáfora del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, del amenazante ajuste del presupuesto de Estados Unidos- ninguna es más decidora que un gráfico de los índices bursátiles de EEUU de la semana pasada. Al principio los inversionistas impulsaron los precios al alza cuando parecía que el presidente Barack Obama y el vocero de la Cámara de Representantes, John Boehner, estaban cerca de un acuerdo. Pero cuando el mercado abrió el viernes, las acciones caían precipitadamente luego que la noche anterior quedara de manifiesto la incapacidad de Boehner de ordenar su propia tropa.
El hecho de que las negociaciones en Washington estén en el centro de las preocupaciones de los inversionistas no son sólo malas noticias. Sugiere, por lo menos, que la propia economía está comenzando a ganar impulso: una recuperación adecuada ahora depende de los políticos. El cambio en el mercado inmobiliario y el alza de las previsiones de crecimiento del tercer trimestre a una respetable tasa anualizada de 3,1% muestran que la economía de EEUU puede librarse de sus males, a menos que las autoridades vuelvan a paralizarla.
El nerviosismo del mercado refleja que esto bien podría suceder. Los inversionistas tienen razón en estar preocupados. La expiración combinada de recortes impositivos de George W. Bush y otros y el comienzo de los recortes “confiscatorios” al gasto militar y de asistencia social implica una reducción de más de 3% en el déficit oficial en 2013, una verdadera amputación de su contribución a la demanda en la economía de EEUU.
La clara victoria de Obama hizo parecer posible que Washington pusiera fin a su parálisis. El luto nacional por la tragedia de Sandy Hook sugirió brevemente un nuevo espíritu de asociación bipartidista. Eso ahora se evaporó.
Boehner merece ser culpado en mayor medida por el fracaso. Obama recorrió un largo camino para acomodarse a las demandas republicanas, alzando el límite para la aplicación del impuesto a la renta y, aún más importante, aceptando un ajuste más estricto de la inflación para la seguridad social. Eso habría sido un prometedor precedente para la disposición del presidente a discutir la reforma a los subsidios en futuras negociaciones, un tema difícil para los demócratas. Sin embargo, los republicanos de la Cámara Baja probaron ser demasiado rebeldes para ser conducidos por el político de Ohio. Nunca pareció ser fácil convencerlos de que un acuerdo valía la pena, pero Boehner ni siquiera parece haber hecho el trabajo político básico.
En 2008, la violenta reacción del mercado hizo que los legisladores repensaran su rechazo inicial al programa de rescate de los bancos (TARP). Podría suceder de nuevo con el abismo fiscal, pero hacer política según los derrumbes del mercado no es la forma de gobernar un país. En 1995 Bill Clinton tuvo intensas negociaciones con el Congreso para evitar la paralización del gobierno. Lo menos que Obama y Boehner pueden hacer es suspender sus vacaciones e intentar de nuevo hacer más.
La iniciativa comenzará a operar en enero de 2027 en las 16 regiones del país. El sistema no contempla recursos adicionales y busca aprovechar los instrumentos públicos existentes.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
Entre los planes del centro que lidera la U. de los Andes, está crear tres spin off con investigadores, solicitar cinco patentes y construir un laboratorio de análisis de microbiota con socios privados.
El holding ligado a la familia Nun selló la adquisición de la marca, en una operación que se extendió por cerca de 10 meses y que marca su primera incursión en este segmento.
En paralelo, la firma concretó un segundo aumento de capital para financiar su participación en la capitalización de CLC, operación que provocó cambios en las participaciones accionarias al interior de su grupo controlador.