El Banco Central Europeo elevó el jueves la tasa de interés en un cuarto de punto, hasta el 2,25%, convirtiéndose así en el primer ente emisor del G7 en aumentar los costos de endeudamiento en respuesta a la crisis energética de Medio Oriente.
Esta decisión, ampliamente esperada, supone el primer endurecimiento de la política monetaria del BCE desde septiembre de 2023 y sitúa los tipos de nuevo en un nivel visto por última vez hace un año.
"La guerra en Medio Oriente está generando presiones inflacionarias", declaró el banco liderado por Christine Lagarde al anunciar la decisión. "El panorama sigue siendo incierto, con riesgos al alza para la inflación y riesgos a la baja para el crecimiento económico".
Añadió que el alza de tasas significa que está "bien posicionado para afrontar la incertidumbre causada por la guerra", y agregó que "seguirá de cerca la situación".
El banco central también elevó sus previsiones de inflación para este año y el próximo, y recortó sus proyecciones de crecimiento.
El euro se mantuvo estable tras la decisión sobre los tipos de interés, con pocos cambios frente al dólar durante la jornada, situándose en US$ 1,154.
Los operadores apuestan a que el BCE aplicará al menos un aumento de la tasa de interés, de un cuarto de punto más, antes de que finalice el año, mientras los responsables políticos lidian con las presiones inflacionarias provocadas por las interrupciones en la infraestructura energética de Medio Oriente y los bloqueos del estrecho de Ormuz desde el comienzo del conflicto.
En mayo, los precios al consumidor subieron un 3,2%, situándose por encima del objetivo del 2% del BCE por tercer mes consecutivo.
El Banco de Japón es el único otro banco central importante que se espera que siga los pasos del BCE y suba las tasas de interés este mes. Los economistas consultados por Reuters prevén que el Banco de Japón aumente las tasas en un cuarto de punto, hasta el 1%.